Bogotá

Sobre un ‘tapete’ de tizne pasaron la noche en Bilbao

Más de 100 personas, de las 1.143 que fueron retiradas, durmieron en un andén junto a sus enseres.

Bilbao

Con los muebles que rescataron, las personas desalojadas se ubicaron en las calles de Bilbao.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

26 de abril 2017 , 08:12 a.m.

Sobre las aceras de ocho cuadras de la calle 143B, en el barrio Bilbao de la localidad de Suba, y arropados por unas cuantas cobijas ennegrecidas por las cenizas, amanecieron este martes más de 100 personas que fueron desalojadas porque ocupaban de manera ilegal 1.500 metros cuadrados de espacio público a tan solo unos pasos del río Bogotá.

El frío y el hambre acompañaron la noche de esta multitud en el barrio Bilbao: “Pasamos la madrugada en unos colchones que nos prestaron; los niños no han desayunado, apenas una aguapanela con pan que nos regalaron los vecinos del barrio”, contó una mujer de Córdoba, quien estaba acompañada por unos cinco niños menores de 12 años.

Desde las 6 de la mañana del lunes, 700 uniformados de la Policía y cerca de 150 funcionarios de distintas entidades distritales ingresaron para desalojar lo que fue su hogar por cerca de cinco meses.

En medio del operativo, sobre la una de la tarde, un incendio consumió los 398 cambuches. “Sacamos como pudimos unas colchonetas, ropa, pero los cuadernos y los libros de los niños y todo se nos quemó, incluso los documentos”, contó la mujer que vivía en un rancho de esta invasión y que pasó la noche cubriéndose con unas cobijas que rescató de su rancho.

Un habitante del barrio, cuya vivienda marcaba uno de los límites entre las casas ilegales de las legales, relató desde la ventana de su hogar que la zona invadida, y finalmente reducida a cenizas, fue en algún momento un verde prado que era usado como lugar de recreación. “Esto era un potrero lo más de bonito, tenía pasto, muchos árboles. Uno salía a jugar fútbol, en agosto a elevar cometas. Pero ahora vea, todo en cenizas. Nosotros llamamos a la Policía cuando empezó la invasión, pero no vinieron”, contó este hombre cuya vivienda por poco es alcanzada por las llamas.

Durante la mañana del martes, la comunidad afectada, que arrumaba sobre las vías estufas, nocheros, televisores, neveras y muebles, manifestó que no habían recibido ningún tipo de ayuda por parte del Distrito e incluso culparon a las autoridades de la emergencia. Rafael Guerrero, abogado de los ocupantes, explicó que presentarán una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por lo que consideró “un levantamiento ilegal”.

Esto era un potrero lo más de bonito, tenía pasto, muchos árboles. Uno salía a jugar fútbol, en agosto a elevar cometas. Pero ahora vea, todo en cenizas


“Pediremos una investigación por la violación de los derechos humanos”, explicó Guerrero. El secretario de Gobierno, Miguel Uribe, dijo que hubo “planeación y diálogo con la comunidad”.

Cuatro ocupantes del sector de la ronda del río Bogotá y de Bilbao interpusieron una acción de tutela por no ser notificados previamente del desalojo. El juez falló ayer negando el amparo de los derechos invocados a la vida, vivienda, debido proceso, defensa y dignidad humana. Según la providencia, la Administración actuó en debida forma al salvaguardar la seguridad de los habitantes de dichos inmuebles por estar construidos en zona de alto riesgo no mitigable.

Son 21.873 ocupaciones ilegales en 3.690 hectáreas

La invasión de Suba-Bilbao es solo una de las 21.873 que se han instalado en al menos 13 localidades de la ciudad.

Según las cifras de la Secretaría de Hábitat, el territorio que hoy ocupan esos desarrollos ilegales es de 3.690 hectáreas.

Como lo ha informado EL TIEMPO en varias oportunidades, se calcula que en esos terrenos habitan 80.000 personas, lo que significa que el tamaño de la problemática no es menor, más si se tienen en cuenta las condiciones de las zonas. Se trata lugares con alto riesgo de derrumbes, inundaciones, suelos inestables, con altas pendientes o en predios de reserva ambiental. Muchas de ellas están en terrenos privados o del Distrito.

Se estima que 10.420 son construcciones consolidadas, es decir que tienen materiales como concreto, piedra o ladrillo. Hay 5.957 provisionales en madera, latas, lonas y polisombras. Hay 4.658 lotes que registran algún tipo de cerramientos o delimitación y 838 que ya están en proceso, lo que significa que tienen vigas de amarre y bloques.

Las más afectadas son: Ciudad Bolívar con 8.026; Bosa, 2.505; Rafael Uribe Uribe, 2.724 y Usme con 2.397.

¿Se excede el Esmad en el uso  de la fuerza con la ciudadanía?

Tras la polémica que se desató por el operativo de desalojo de una invasión del barrio Bilbao en Suba, expertos consultados por EL TIEMPO explicaron qué tan pertinente es el uso del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) en estas actividades.

Juan Carlos Ruiz Vásquez, docente titular de la Universidad del Rosario, y experto en seguridad, afirmó que “el escuadrón antidisturbios es el que mejor sabe aguantar la presión ante ese tipo de situaciones y el más profesional que hay para estos temas”.

En su concepto “se necesita porque siempre habrá manifestaciones que se pueden tornar violentas y siempre habrá una queja por parte de la ciudadanía; pero mientras el escuadrón use sus herramientas para dispersar y garantizar el orden, no se está excediendo”.

“En confrontaciones como la que se presentó  el lunes en Bilbao, las personas están tratando de defender lo que creen sus derechos y la Fuerza Pública lo que tiene que hacer es tratar de imponer la ley en esas condiciones, pero sin violar los derechos de las personas”, dijo Carlos Patiño, director del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional.

Ruiz recuerda que sí se han presentado en Colombia casos de abuso de la fuerza por parte de los uniformados, como cuando usan sus herramientas de dispersión como armas letales, que ocasionan la muerte de alguna persona; por ejemplo cuando golpean a la gente en la cabeza lanzándole los gases lacrimógenos.

Patiño coincide con Ruiz en que sí se han presentado casos de abuso de poder, pero añade que, frente a acciones violentas que impiden, como en este caso, la ejecución de una orden de desalojo, el Esmad no puede quedarse quieto y debe actuar.

“Es una orden de desalojo por condiciones ambientales que van a afectar a las personas que habitan en ese sector, y debe hacerse cumplir”, añadió Patiño.

El Esmad llegó hasta el barrio Bilbao, el lunes, para apoyar a la Fuerza Disponible de la Policía y controlar los enfrentamientos entre ciudadanos y uniformados y continuar con el desalojo, que terminó en un fuerte incendio que acabó con las viviendas.

Según información institucional, este escuadrón hace parte del Comando de Unidades Operativas Especiales de la Policía, que está integrado por personal capacitado para controlar disturbios, multitudes y bloqueos, para restablecer el ejercicio de los derechos y libertades públicas y para realizar tareas de acompañamiento a desalojos de espacios públicos o privados en zona rural o urbana, como en Suba.

Los expertos enfatizaron que en operativos como este siempre deben estar presentes veedores de la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, además del oficial a cargo, que garanticen el respeto a los derechos ciudadanos, en el ejercicio de restablecer el orden.

EL TIEMPO intentó comunicarse con un vocero oficial del Esmad, pero no fue posible contactarlo.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
Redacción EL TIEMPO ZONA y Redacción Bogotá

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