Bogotá

Fiscalía destapa olla en predio que está en el humedal Córdoba

El supuesto dueño del polémico predio fue capturado. Esperan expropiarlo en 2018.

Predio del humedal Córdoba

A los funcionarios del Acueducto que requieren limpiar el predio en el humedal Córdoba les tienen vedada la entrada.

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

29 de mayo 2017 , 12:00 a.m.

Según confirmó la coordinación ambiental del CTI de la Fiscalía, por delitos ambientales en contra del humedal Córdoba, José Santos Angarita Fandiño fue capturado en las últimas semanas en la ciudad de Medellín. Él sería dueño de un polémico predio en este ecosistema.

EL TIEMPO ZONA evidenció que quienes habitan el inmueble ubicado en la calle 117D n.° 57-23 no son los propietarios legítimos. Y, además, causan un daño ambiental al cuerpo de agua con la proliferación de basuras e impiden el ingreso de los funcionarios del Acueducto de Bogotá que van a limpiarlo. Asimismo, según denuncias ciudadanas y pesquisas de la Fiscalía, allí se venden y consumen estupefacientes.

Pese a que en agosto del 2016 unos 50 funcionarios de distintas entidades distritales se tomaron el lugar para retirar unas rejas y contenedores, limpiarlo y despejarlo, el terreno sigue invadido y hay una nueva estructura habitada.

Desde hace 20 años, la Empresa de Acueducto de Bogotá intenta comprar el predio para recuperar parte del espejo de agua que fue rellenado y cerca de 300 metros cuadrados de zona de manejo y preservación ambiental (ZMPA), pero no tienen claridad jurídica del predio.

En un documento se demuestra que en 1977 los propietarios del lugar, que eran dos, pero cuyos nombres no pueden ser revelados ya que hay una investigación en curso, dividieron el lote mayor en cinco inmuebles. De esta división surgió el predio denominado San Rafael Zona Central, con matrícula inmobiliaria 50N-460935. A uno de los dueños le pertenecía el 42 por ciento del predio y al otro, el 58 por ciento restante. En 1991, el propietario del 42 por ciento murió y heredó a sus hijos el terreno, quienes, posteriormente, vendieron la totalidad del lote sin tener en cuenta que había alguien más que tenía en su poder el 58 por ciento.

Según el documento conocido por este medio, “se realizó un negocio jurídico que generó el folio de matrícula número 50N-20636944 sobre un área de 2.988 metros cuadrados, predio que es objeto de querellas”.

Quien compró este predio fue José Santos Angarita Fandiño, pero, legalmente, solo habría adquirido el 42 por ciento del lote. Este hombre habría realizado por lo menos dos ventas de la posesión del lugar. Una de ellas, según la escritura pública número 3295, a Miguel Ruiz, el 14 de septiembre del 2010, por 1.000 millones de pesos. Y otra, el 10 de febrero del 2013, por 800 millones de pesos, a los señores Mauricio Rodríguez Ayala y Yon Jairo Rincón Castillo. Pero ¿cuál es la razón para que este lugar haya tenido el destino que hoy lo consume?

Miguel Ruiz, quien le había comprado a Santos Angarita el lote por 1.000 millones de pesos para construir allí una sede del concesionario Nuevo Milenio, de su propiedad, al no poder desarrollar la construcción por estar sobre un área ambiental protegida, decidió poner en funcionamiento un parqueadero en un área que era permitido. Ruiz dejó a cargo de la seguridad del sitio a Robert Licarion Polo y su esposa, Claudia Patricia Melo Polo.

Sin embargo, estas dos personas, sin tener posesión del inmueble (eran los encargados de la seguridad del parqueadero), realizaron una promesa de contrato de compraventa el 21 de febrero del 2013, por 12 millones de pesos, con Mauricio Rodríguez Ayala, la misma persona que le habría comprado el mismo lote, 11 días antes, al señor José Santos Angarita.

El 22 de febrero del 2013, Miguel Ruiz intentó ingresar a su parqueadero, pero ya estaban allí las personas que hoy permanecen en el lugar y en quienes recaen las denuncias de daños ambientales y de consumo de estupefacientes. De los encargados de la seguridad, no hubo ni hay aún rastro.

Pero todo este embrollo no termina aquí. En el 2014, Mauricio Rodríguez vendió de nuevo la posesión, por lo que a las oficinas del Acueducto han llegado varias personas quienes, con documentos en mano, se dicen dueños de este pedazo del humedal Córdoba.

Según confirmaron en el Acueducto, ya fue enviada una carta a la oficina de registro de instrumentos públicos de Bogotá, zona norte, para que confirmen quiénes son en realidad los propietarios del sitio, a fin de realizar una oferta y proceder a la expropiación del lugar, ya que la mayoría del área en cuestión es de protección ambiental. Esta expropiación esperan hacerla en el 2018.

Por otro lado, el Acueducto, ante la imposibilidad de ingresar a este predio a realizar labores de limpieza por las amenazas de quienes están allí, envió a la Alcaldía de Suba una solicitud de amparo policivo para que se pueda ingresar al sitio. Aún están esperando la respuesta.

EL TIEMPO ZONA

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