Bogotá

Adiós a la última casa antes de la construcción de la 153

Debido a la obra, la familia que vivió 39 años en el lugar se prepara para despedirse de su hogar.

Adiós a la última casa antes de la construcción de la 153

Dice la familia que habita el ‘campamento’ que el dueño del predio está en España y que ya hay acuerdo con el IDU.

Foto:

Guber Zora

30 de mayo 2018 , 10:00 p.m.

Cuando apenas tenía 11 años, Jairo Velandia* llegó a una parcela de la calle 153, en el costado occidental de lo que hoy es la avenida 9.ª, en Usaquén.

En ese entonces, la constructora Inalda contrató a su papá para que cuidara la tierra de invasores. Levantaron una casa, como las que se ven en las zonas rurales, y la habitaron. Hoy, Jairo tiene 51 años. Su padre ya no está vivo, pero él se encargó de continuar con su labor: cuidar del terreno ubicado en los alrededores del canal El Cedro como si fuera suyo.

Contra la sensación de la mayoría de vecinos del sector, por la construcción de la segunda fase de la avenida La Sirena (entre avenidas 9.ª y 19), Jairo y su familia sienten nostalgia.

Por las obras de la vía (calle 153) que conectará a Usaquén y Suba, para la cual hay una inversión de casi 33.000 millones de pesos por contribución por valorización, tienen que desalojar su hogar.

Calle 153

Fueron tres generaciones las que llegaron a habitar la casa que se demolerá.

Foto:

Carlos Cuevas

Mi madre tiene 92 años, este lugar representa mucho para ella. Mis hijos no quieren irse, aquí nacieron, crecieron. Sabíamos que algún día llegaría este momento, pero no es fácil de asimilarlo”, comenta.

Más allá de que su vivienda no cuente con los lujos que quizá sí tienen los apartamentos que la rodean, quienes integran esta familia coinciden en que se sienten complacidos de haber compartido en esta casa, conocida como el campamento de la calle 153.

Muchos años después, invertí unos 20 millones que ahorré y construí esta otra parte de la casa, que ya tiene acabados

“Cuando llegué aquí junto con mis padres, vivimos en esta zona que, como se ve, está en obra negra. Muchos años después, invertí unos 20 millones que ahorré y construí esta otra parte de la casa, que ya tiene acabados”, explica Jairo.

Es consciente de que por encima del bien particular prima el general; en este caso, la construcción de la segunda fase de la 153 –que contará con dos calzadas de dos carriles cada una–. Pero dejar listas las maletas para irse le agobia.

Parece que en dos días desocupan la casa en la que, se supone, viviremos. En arriendo, claro está. Lo frustrante de esta situación es tener un futuro realmente incierto, en especial porque nadie me va a compensar el dinero invertido”.

De acuerdo con la familia, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ya llegó a un acuerdo por la compra del predio con el dueño, que en este momento está en España. Pero de devolverle lo invertido, nada se dijo.

Sonríe, con nervios, y menciona que la vida es injusta: “Hace algunos años un sujeto llegó en su camioneta y me ofreció 50 millones de pesos por dejar entrar a una familia al terreno. Ante mi negativa, me dijo que algún día me echarían como un perro. Y así fue”.

La próxima semana no quedará ni un bloque de la que fue su casa, la última cuya compra faltaba por resolver para dar comienzo a las obras de la 153.

*Nombre protegido por petición

CARLOS CUEVAS
El Tiempo Zona
En Twitter: @Carlos_AndresC9

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