Bogotá

¿Cuál ‘debatitis’? / Voy y vuelvo

Lo curioso es que algunos que cuestionan los debates no han ido a ver una manifestación.

Debate presidencial economía y salud

Los debates son para advertir el talante del futuro presidente, fogueado en un escenario ciertamente menos popular y en el que no se puede echar carreta.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

05 de mayo 2018 , 11:34 p.m.

Como así que ‘debatitis’. Cómo así que exceso de confrontación entre candidatos. Cómo así que el debate está gastado. Ni más faltaba que en un país con tantas complicaciones, tantos desafíos y tantos entuertos por resolver, sea la plaza pública el único escenario que les quede a los candidatos –y por ende a los electores– para exponer sus ideas.

Por supuesto que es el que más les conviene: allí pueden gritar, arengar, hacer populismo sin que nadie los cuestione, les pregunte, les contraargumente. Allá están a sus anchas, con su gente, sus camisetas, sus pancartas, sus banderines. Allá solo recibirán aplausos y vivas y abrazos y besos, y se mezclarán con el pueblo raso convencido, una vez más, de que el fulano será el redentor de nuestros males.

Otra cosa, en cambio, son los debates que organizan la academia, los gremios o los medios de comunicación, en donde se ven obligados a responder las preguntas que no les hacen en la galería; donde, además, deben confrontar sus ideas con las de sus rivales; en donde están expuestos a recibir y dar palo y donde tienen el ojo avizor de quienes les detectan las inexactitudes.

Los debates son para advertir el talante del futuro presidente, fogueado en un escenario ciertamente menos popular y en el que no se puede echar carreta. Por supuesto que esto no gusta a los asesores de imagen, principalmente, quienes sienten que es la vara con la que sus protegidos pueden ser medidos en términos reales.

El futuro de la economía, las medidas para afrontar la crisis de la salud, el devenir del agro, el complejo mundo de las relaciones internacionales, la inseguridad en la calle son temas que no se profundizan en una plaza atiborrada de simpatizantes emocionados con cada vibrato y cada ‘vainazo’. No. En cambio, al calor de los gritos, muchos lanzan promesas irrealizables, abiertamente mentirosas, prometen más que Maduro, sin que nadie se inmute.

Pero los temas de hondo calado merecen reflexiones serenas y propuestas sensatas. Para eso son los debates: para que la gente pueda comparar ideas y escoger la mejor.

Tal y como lo sugirió la editora ejecutiva de 'Nexo Jornal', Marina Menezes, en entrevista publicada por el portal de la Fundación Nuevo Periodismo (FNPI), en las campañas es mejor “cubrir las ideas que las personas”. Y las ideas se discuten y se confrontan mucho mejor en un debate. Agrega Menezes que no son las “declaraciones explosivas” las que deberían quedar en la retina de medios y electores, sino la discusión que se desprende detrás de cada propuesta.

Claro, no hay que ser ilusos, una fotografía de un debate en un estudio frío frente a lo que muestra una foto captada en una manifestación pública no tiene parangón. La plaza es tribuna, es euforia, es contacto y es el lugar en el que se puede hablar a sus anchas.

Allí se construyen las frases que pegan, se provoca a la gente, se ironiza. Allí llega la masa de seguidores que los caciques de cada pueblo, cada ciudad, cada barrio han cultivado para responderle al candidato. Así ha sido siempre. Sobre todo en Colombia, donde somos más dados a encuentros que terminan siendo una fiesta para electores y aspirantes.

No estoy contra las campañas en plaza pública, son necesarias y estimulan la democracia. Y sí, son una fiesta en medio de ese ambiente turbio que rodea a la política. Incluso, las prefiero a las redes sociales, donde predominan el insulto, la bajeza y la ignorancia.

Pero de ahí a decir que hay ‘debatitis’ porque los candidatos tienen que someterse a diferentes escenarios y diversidad de temas, me parece injusto con quienes organizamos varios de ellos. Lo curioso es que aquellos que cuestionan los debates no han ido, estoy seguro, a ver una sola manifestación en las plazas del país. En cambio, se inspiran en lo que dicen las redes y lo que plantean los candidatos –ahí sí– en debates especializados para luego salir a despotricar de ellos. Vea pues.

A propósito: la niña abusada esta semana en Bogotá, la que asesinaron en Soacha y el menor maltratado en un video revelado por Laura Gil, me hizo recordar el desplante de los candidatos –excepto Petro– a un debate para hablar justamente de su situación. Pero como a algunos les parece que hay ‘debatitis’...

ERNESTO CORTÉS FIERRO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

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