Bogotá

Alcalde, ¿no nos está resultando un poquito autócrata?

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, explica la tala de árboles en parques y otras decisiones.

Entrevista de María Isabel Rueda a Enrique PeñalosaEntrevista de María Isabel Rueda a Enrique Peñalosa
Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá

Andrés Sandoval / Alcaldía de Bogotá

15 de mayo 2018 , 02:31 p.m.

¿Es cierta la versión de que su secretario de Seguridad se cayó por diferencias irreconciliables con usted?

No. Daniel hizo una valiosa tarea. Creamos la Secretaría de Seguridad, redujimos la tasa de homicidios a niveles históricos, acabamos con el ‘Bronx’, etc. Se fue por motivos personales.

Hubo un magnífico debate con los candidatos presidenciales sobre el tema Bogotá, con la notable ausencia de Sergio Fajardo. En él, todos dijeron que apoyarían el metro elevado, menos Petro, que insiste en el metro subterráneo…

Luego de dos años y medio de trabajo intenso, nunca en la historia Bogotá ha estado tan cerca de tener un metro. En octubre estaríamos abriendo la licitación. Es inimaginable que un eventual nuevo presidente pueda parar ese proyecto.

Vamos a la polémica de la semana: la mortificación de algunos bogotanos por la tala de árboles en el parque del Virrey y el proyecto de hacerlo en el parque del Japón…

Hubo unas reuniones, pero es que conciliación no significa que los vecinos deciden qué árboles se cortan y cuáles no. Yo hice ese parque. Enfrenté en su momento la oposición de asociaciones de vecinos. Archi no solo no quería parque, sino tampoco juegos de niños, porque dizque iban a venir a jugar las hijas de las vendedoras de flores.

De la misma manera que hoy se oponen a la tala racional de algunos árboles. En los parques del mundo se cortan árboles y se siembran árboles

De la misma manera que hoy se oponen a la tala racional de algunos árboles. En los parques del mundo se cortan árboles y se siembran árboles. Usted me mandó un video de la tala de un ficus, que no es un árbol apropiado para un parque, sino que seguramente se le creció a un vecino en una matera de su casa y salió a sembrarlo ahí. Es un árbol que no atrae pájaros, inadecuado para ese sitio.

El Virrey ha sido objeto de estudios de científicos, y no solo saben todo acerca de la variedad de sus árboles sino de los pájaros que los frecuentan. Con ellos es que se debe conciliar su reforestación…

Estoy absolutamente seguro de que esos científicos estarían muy de acuerdo en que es mucho mejor talar un ficus y sembrar un roble, un nogal, un cedro o un guayacán porque atraen más pájaros, más fauna, son mucho mejores árboles, hacen que el parque sea mucho mejor.

Mi mamá tuvo vivero toda la vida y yo crecí allá, y por eso siempre he sido un enamorado de los árboles. Y por eso es que sembramos los árboles que son, los que deben ser, como debe ser, donde debe ser. Toca tomar decisiones impopulares, pensando en el interés general, aunque haya minorías organizadas que sean muy influyentes.

Los vecinos se quejan de que hubo conceptos antagónicos. Uno, el del Jardín Botánico, que conceptuó que había que cortar 150 árboles, y otro, el de la Secretaría del Medio Ambiente, que no certificó enfermedad en ninguno de ellos.

No sé exactamente cuál será la discusión interna, pero lo que no se puede hacer en los parques es sembrar árboles a la loca, sin preocuparse de si va a entrar la luz, para salir del que se les creció en la sala.

¿Con todo respeto, esa no es una manera de ridiculizar a quien siembra un árbol?

No. La gente no es la que decide qué árboles hay en el parque. Para eso hay unas entidades especializadas en el tema. Si hubiera sido por lo que la gente opina, no habría aceras, y los carros estacionarían encima del parque.

Y tampoco habría parque. Fui quien encargó al Jardín Botánico de la arborización de Bogotá, porque no había entidad alguna que lo hiciera. He sembrado más árboles que cualquier otro alcalde, pero hay que hacerlo como se debe.

¿Es verdad que ahora la motosierra va al parque del Japón, en la 86 con 11?

En el norte de Bogotá, yo sé, prima un criterio para el diseño de parques, y es que no vaya a ir ningún obrero a jugar futbol. Entonces los llenan de árboles a la loca, sin ningún diseño, no entra la luz. El parque del Japón es un excelente ejemplo de un parque en donde no va nadie, es un parque oscuro y frío.

¿Pero cómo que no va nadie?

Tenemos filmaciones, va poquitica gente… Los parques no son de los vecinos que viven al lado, sino de los que residen a 30 cuadras alrededor; en este caso, de la 100 a la 72. Perfectamente puede ser un parque que esté 60 % cubierto por árboles y que ofrezca esas otras alternativas.

En el parque del Japón hay árboles muy lindos, muy impresionantes, muy bellos, que obviamente se mantienen, pero de pronto se hace un corte de otros más pequeños que no son tan valiosos ni tan importantes, para hacer estas otras estructuras.

¿No es clasista obligar a los obreros a que jueguen fútbol en sus descansos a cambio de que se echen a almorzar y descansar bajo la sombra de un árbol?

Aquí lo que va a haber es espacio de sobra para muchos árboles, y para que haya también columpios y una cancha de fútbol.

¿Todos los parques ecológicos o de contemplación y reflexión, como es el parque del Japón, tienen que tener una cuota recreacional?

Las dos cosas, como en los parques del mundo. Como en los jardines de Luxemburgo, en París, o en el Central Park en Nueva York.

¿Por qué da la impresión de que el alcalde se nos ha vuelto un poco autócrata?

Nosotros escuchamos a la comunidad, pero también tomamos la decisión. Si hubiera sido así, no habría parque El Virrey hoy.

Se ha logrado que unos vecinos de un parque quieran su parque. ¿Para qué graduarlos de enemigos?

No. Yo los escucho. Pero escuchar no significa acatar lo que un grupo diga. Hay unos grupos mucho más amplios que tienen opinión distinta y que sí quieren tener columpios y que sí quieren tener canchas, y también árboles.

¿Sigue empeñado en lo de la reserva Van der Hammen?

¿Qué cree usted que se va a hacer allá?

Urbanizar 3.800 hectáreas…

Está totalmente equivocada. La reserva Van der Hammen hoy son 1.400 hectáreas, pero en el papel; usted puede incluso mirar en Google Maps, y va a ver que no hay nada. Hay solamente 13 o 14 hectáreas con árboles, de las 1.400. Todo es privado. Y no solamente no hay nada, sino que no hay ninguna posibilidad de que vaya a haber algo.

¿Entonces, qué es lo que propone?

Una cosa maravillosa, hacer la reserva de verdad. Volver un parque y un bosque de 1.500 hectáreas. O sea, 140 veces El Virrey. Pero no solo hacerlo; lo que hoy dice la norma de la reserva, si es que eso se hace porque no hay nadie que diga cómo se va a hacer, solo un papel, es que deben comprarse 530 hectáreas.

Reto a que alguien descubra de dónde saldrán los 800.000 millones de pesos que cuesta eso, más otras 100 hectáreas de bosque. De esas 630 hectáreas, nosotros dejamos más del 80 %, pero además le sumamos 700 hectáreas adicionales. De eso resultará algo que no se ha hecho nunca en Colombia ni posiblemente en el mundo: un parque que es más de cinco veces el Central Park, en la mitad de la ciudad. Hoy no hay nada.

Vamos al TransMilenio por la 7.ª. Ahí también se nota cierto carácter autocrático. Lo va a hacer porque a usted le parece que hay que hacerlo...

Hacemos lo que es técnicamente necesario hacer. Primero que todo, no es solo el TransMilenio por la 7.ª, es el TransMilenio 10.ª-7.ª. Desde la administración de Lucho Garzón se hizo el estudio. Es absolutamente crítico hacerlo.

¿Por qué es tan crítico?

En el norte de Bogotá, solo en el sector de lo que hoy son Lagos de Torca, habrá como 500.000 personas más. Súmele lo que está creciendo Chía, Cajicá, etcétera. Entonces, las proyecciones son que la 7.ª va a trancarse por completo, por completo.

¿Qué dicen los vecinos, como las universidades?

Los rectores de las universidades del centro, los Andes, el Externado, la Tadeo, todos están convencidos. El medioambiente se va a mejorar maravillosamente porque vamos a tener un máximo de 20 a 30 % de los buses que hay hoy ahí.

Pero en todas partes hay algunos grupos un poco emocionales y un poco clasistas que dicen que no quieren que se hagan los proyectos de TransMilenio. Por ejemplo, los señores de Asosalitre se oponían al TransMilenio de la 26 porque iba a acabar con el Salitre. Y hoy la 26, con la ciclorruta que hice yo, con la arborización que hicimos nosotros también, es tal vez la avenida más linda de Colombia, por los robles y las palmeras que hemos sembrado, y por donde funciona maravillosamente el TransMilenio.

No puede decir cada vez que lo critican que es por un criterio clasista. La 7.ª acoge también a muchos niveles sociales.

Por eso. Vaya y pregúnteles a los barrios populares del norte de Bogotá a ver qué opinan del TransMilenio de la 7.ª.

¿Ese proyecto de poner un segundo nivel por la avenida 92 todavía está en pie?

Eso es un invento, no existe, nadie lo ha dicho nunca, nadie lo ha propuesto, no sé de dónde salió. Al revés, cuando llegué a la alcaldía la vez pasada, me encontré con un estudio absurdo que proponía hacer autopistas elevadas por toda la ciudad; por ejemplo, encima de la carrera 7.ª. Yo cancelé todo eso.

Toca tomar decisiones impopulares, pensando en el interés general, aunque haya minorías organizadas que sean muy influyentes

Finalmente, los buses diésel. ¿Cuál es el problema de aumentar el componente de buses de gas y eléctricos?

Precisamente escuchando a la comunidad, los puntajes en esta licitación de TransMilenio prácticamente garantizan que todos los buses van a ser de gas o eléctricos.

Me dijo en la primera entrevista que dio cuando lo eligieron alcalde que su sueño era un parque en los cerros, que conectara con la ronda del río Bogotá. ¿Ya casi?

Estamos avanzadísimos en eso. Seguimos comprando muchos terrenos en los cerros. Pero algo que es histórico, conseguí yo los recursos para descontaminar el río Bogotá, y lo vamos a hacer por completo. Por 5 billones vamos a dejar contratadas las plantas de tratamiento. Será una verdadera revolución.

¿Cuántas veces otros alcaldes anteriores a usted nos han prometido lo mismo?

Todo lo que yo digo lo hago. Es una belleza de proyecto. Tiene un sendero en los cerros, que va desde Chía hasta Usme, para que la gente se enamore y sepa de los helechos y de las bromelias y de las orquídeas y de los encenillos.

Va a tener un montón de puentes peatonales sobre cañones; el más espectacular es un puente que va entre Guadalupe y Monserrate, de 300 metros, como de tres cuadras de longitud. Y tendremos conexiones con los parques que bajan conectando con el río Fucha.

Es cierto que para gobernar, las decisiones populares no son siempre las más convenientes. Pero ¿por qué ha quedado la sensación como de que usted no está oyendo a la gente?

Si yo hubiera hecho lo que la gente quería solamente, no habría aceras en la 11. No habría aceras en la 15. No habría ciclorrutas. Seguirían los carros sobre las aceras. Los mismos de siempre son los que se oponen, y después les parece maravilloso.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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