Bogotá

‘Una ciudad segura para las mujeres, es segura para todos’: Ana Falú

La arquitecta y activista por los derechos de las mujeres, habló sobre el desarrollo de las urbes.

Ana Falú

Ana Falú estuvo en el foro La Ciudad que Queremos Vivir, de la Fundación AVP para el Desarrollo Social, la Red Mujer y Hábitat de América Latina y el Fondo Mujeres del Sur.

Foto:

Cortesía: Gabriel Castro

15 de mayo 2018 , 11:50 a.m.

Una semana después de la conmoción que sufrió la ciudad por la tragedia de una niña de 3 años que fue víctima de tortura y abuso –y hoy se recupera en el hospital Santa Clara–, Ana Falú, arquitecta argentina y una de las activistas por los derechos de las mujeres más reconocidas de América Latina, visitó Bogotá.

Lo hizo para participar en el foro La Ciudad que Queremos Vivir, organizado por la Fundación AVP para el Desarrollo Social, la Red Mujer y Hábitat de América Latina y el Fondo Mujeres del Sur -y que contó con el apoyo de ONU Habitat y ONU Mujeres-, en el cual se plantearon entre otros asuntos, los retos y experiencias de varias ciudades del continente en la incorporación del enfoque de género en el desarrollo de las urbes.

En conversación con EL TIEMPO, Falú, quien fundó en el 2005 la oficina de ONU Mujeres en Colombia, habló de los avances de la capital en la defensa de ellas, del caso de la niña de 3 años y de cómo darles voz es vital para construir ciudades más seguras.

¿Cuál debe ser el papel de la mujer en las ciudades?

Creo que las mujeres tienen un rol central; lo hemos tenido siempre por esa asignación del cuidado de la sociedad, somos las cuidadoras por excelencia de la infancia, de los adultos mayores, de los territorios.

¿Y quién las cuida a ustedes?

Tenemos que aprender a cuidarnos más, por ese rol de protectoras siempre hemos aportado a la construcción de la cohesión social y la convivencia pacífica. En Colombia hay ejemplos como la Ruta Pacífica de Mujeres o la Red Nacional.

Es un buen momento en el país, hay puntos para construir esa paz duradera, pero los acuerdos con la insurgencia deben hacer ciudades más seguras para nosotras; no solo con suspender cualquier tipo de actividad bélica, sino también con acercar las brechas de desigualdad que hay en la sociedad.

Hace poco violaron acá, en el Santa Fe, a una niña de 3 años: nadie la cuidó...

A mí lo que me preocupa de eso es que la sociedad termine culpando de la violencia a la pobreza; creo que acá hay una responsabilidad mayor, por eso me refería a las desigualdades.

Hay que ver en qué condiciones está viviendo la gente en Santa Fe; necesitamos distintas miradas analíticas y ver también estas conductas masculinas: ¿de qué hombres estamos hablando?

Es fácil culpar a la perversión y ponerlo en un problema individual de un tipo loco, enfermo; no, acá hay problemas de construcción social; cuando los hombres acosan a las mujeres (o a las niñas), las violan y llegan hasta asesinarlas, estamos hablando de un problema que va más allá de una reacción individual.

Ana Falú en Bogotá

En entrevista con EL TIEMPO, la arquitecta, urbanista y defensora de los derechos de las mujeres, Ana Falú, dio sus perspectivas sobre Bogotá.

Foto:

Cortesía: Gabriel Castro.

¿Y cómo combatir eso?

Con políticas activas que miren esta problemática y en las que la sociedad esté alerta, los gobiernos pongan recursos para campañas de educación que cambien estas cabezas y dando voz desde los territorios.

Con que nos pongan luminarias en el barrio y corten las ramas del árbol que impiden que la luz llegue a la calle para caminar un poco más seguras ya es importante

Vengo de un seminario, y allí una mujer de un barrio conflictivo por drogas y violencia de una ciudad de Argentina decía que cuando se escuchan las voces de ellas, y se les permite la organización para potenciar esas voces, las mujeres tienen mucho para decir sobre sus condiciones de vida y sus territorios. Ella decía: ‘con que nos pongan luminarias en el barrio y corten las ramas del árbol que impiden que la luz llegue a la calle para caminar un poco más seguras ya es importante’.

Acciones concretas...


Así es. Yo creo que como las mujeres son las cuidadoras de la infancia –por ejemplo, se trasladan en las ciudades distinto: los hombres todavía hoy van de la casa al trabajo y al revés; las mujeres van a hacer el mercado, llevan al niño al centro de salud, visitan a la tía viejita que está sola, van a cuidar al papá enfermo, son recorridos más cortos y más diversos–, entonces tenemos que pensar en esto para planificar el transporte.

Otra cosa, ¿quién va al espacio público?, la población joven o las mujeres al llevar niños, o a los viejos o discapacitados; si vos mirás quiénes llevan las sillas de ruedas, la mayoría son mujeres. La planificación urbana y territorial debe estar atravesada por componentes que den cuenta de esta diversidad de género.

¿Qué opina de medidas como vagones exclusivos en el transporte público?

Participé en la evaluación de Viajemos Seguras de Ciudad de México; más del 80 por ciento dicen estar muy felices de tener el vagón diferenciado en las horas pico. Pero no es solo en el transporte, hay un problema en los barrios, en la esquina; por ejemplo, están los barristas varones que agreden, y esto afecta a las mujeres jóvenes que tienen que cambiar sus recorridos porque les da temor; a veces cambian su forma de vestirse, eso no está bien.

Cada quien tiene derecho de vestirse como quiera; se visten para ellas mismas, no para que las violen.

¿En estos aspectos, cómo ve a Bogotá?

Acá hay instrumentos muy interesantes. Desde inicios del 2000 se han venido acumulando experiencias, quizá no todas tengan continuidad por cambios de gobierno, como sucede en todas las ciudades de América Latina, pero hay un Consejo Consultivo de Mujeres, hay una Secretaría de la Mujer, y con expertas se está trabajando en insumos para influenciar el Plan de Ordenamiento Territorial desde esta perspectiva femenina. 

Yo pienso que cuando una ciudad es segura para las mujeres, es más segura para todos; cuando se distribuyen mejor los equipamientos y los servicios urbanos se piensan en clave de mujer e infancia –no solo en canchas de fútbol–, cuando el transporte se hace seguro y está vinculado a nodos de cuidado infantil que faciliten la vida y los recorridos de ellas, estamos hablando de mejores ciudades.

Las mujeres se sienten inseguras en Bogotá

Según el Dane, más de la mitad de la población capitalina es femenina. A propósito de esto, Bogotá Cómo Vamos en su encuesta de percepción Ciudad y Mujer, dice que el 56 % de quienes fueron entrevistadas se sienten inseguras en la capital del país.

De acuerdo con el mismo documento, solo una de cada 10 considera que el barrio en el que vive es muy seguro, y seis de cada 10 consideran que los ciudadanos de la ciudad se comportan mal frente al respeto por ellas. Solo entre enero y septiembre del 2017, hubo 6.290 casos de violencia interpersonal contra ellas.

Óscar Fernando Murillo Mojica
EL TIEMPO
Twitter: @oscarmurillom
Escríbame a: oscmur@eltiempo.com

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