Bogotá

El impacto de las obras en cinco avenidas claves

Se transformarán los perfiles de cada una de esas vías y sus entornos. Así quedarían.

Bogotá. Intersección en la calle 72 con  avenida caracas

La avenida Caracas será una de las que se transformarán.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda, Carlos Ortega y Mauricio Moreno / EL TIEMPO

10 de noviembre 2017 , 01:55 a.m.

A lo largo de los 25,29 kilómetros que tendrá el trazado de la primera línea del metro elevado de Bogotá se encuentran las avenidas Villavicencio, Primero de Mayo, 8.ª sur, 1.ª y Caracas. En cada una de ellas se hará renovación urbanística con cambio en sus perfiles viales y entorno.

A esto se suma el canal Gibraltar, que va desde el patio taller ubicado en el lote El Corzo hasta el portal Américas. La Villavicencio es la primera gran arteria con la que se encontrará el viaducto. Tendrá de ancho 40 metros y se adecuarán dos carriles para tráfico mixto por calzada y uno por calzada para los buses del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Andenes de cinco metros y ciclorruta, además de mobiliario. En esta vía son 3,6 kilómetros.

La avenida Primero de Mayo contará con un carril para el SITP, ciclorruta y dos carriles para transporte mixto por calzada. Son 6,5 kilómetros. Las calles 8.ª sur y 1.ª tendrán un carril para el transporte mixto y uno para el SITP, además de vía para bicicleta y andenes de 3,5 metros. Son 2,7 kilómetros.

La Caracas se divide en dos tramos: uno desde la calle 1.ª hasta la 26, donde tendrá dos carriles para TM, dos para tráfico mixto, ciclorruta y andenes. Son 3,4 km. El otro tramo va desde la calle 26 hasta la 78, allí habrá un carril para tráfico mixto y los biciusuarios tendrán un espacio en estos mismos carriles. TM tendrá dos carriles. Son 6 km.

Se beneficiarán las localidades de Kennedy, Puente Aranda, Antonio Nariño, Los Mártires, Santa Fe, Teusaquillo, Chapinero, Barrios Unidos y Bosa.

Son 15 estaciones, 10 con conexión a TransMilenio

Uno de los grandes retos de la construcción del metro elevado serán las estaciones, con las cuales la Administración espera generar un proceso de renovación urbana a lo largo del trazado.

En total serán 15 estructuras, 10 de las cuales tendrán conexión directa con TransMilenio y estarán ubicadas en edificios. Cada una estará separada por 1,39 kilómetros en promedio.

La parte de la estructura que operará como estación se financiará con los recursos de la Nación y el Distrito, pero también está previsto contar con edificaciones paralelas e integradas, las cuales se espera que sean financiadas por el sector privado.

En cada punto se ubicarán las taquillas, escaleras, torniquetes, baños, primeros auxilios, cicloparqueaderos, oficinas de servicios y comercio. Estos últimos dependerán de la localización de la estación.

“De esta manera se le ofrecen servicios complementarios a los pasajeros y se minimiza el riesgo de aparición del comercio informal”, señaló la Empresa Metro.

En torno a estas estaciones se recuperará el espacio público, que será más ancho y tendrá plazoletas con mesas, sillas y demás mobiliario urbano para el disfrute de todos los ciudadanos. La alcaldía espera lograr andenes de 12 metros de ancho en estos lugares para mejorar el espacio peatonal.

Se prevé que la construcción de los edificios se haga por asociación público-privada (APP), y quien sea seleccionado deberá construir el edificio de acceso con sus propios fondos, ampliar el espacio público y compartir sus ingresos de explotación inmobiliaria con la Empresa Metro. De todas formas, este modelo está en proceso de estructuración y todavía no está totalmente decidido.

Las preguntas que más desvelan a los ciudadanos

Detrás de todo el andamiaje que significa esta primera línea del metro, los habitantes de la ciudad tienen también varias inquietudes relacionadas con temas como el impacto urbano, la movilidad, el medioambiente, los accidentes, entre otros. Según los datos proyectados, y que fueron expuestos a lo largo del proceso antes de la firma del convenio, entre los grandes beneficiados están, sin lugar a duda, el espacio público, la seguridad, el medioambiente y la movilidad.

Estos son algunos interrogantes:

¿Se mejora la movilidad?

Este es uno de los temas más sensibles para los usuarios del transporte público y privado. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, dijo ayer que con esta primera línea del metro se van a ahorrar 310.000 horas diarias “para dedicarlas a otras cosas, a la familia, al bienestar, es mejorar la calidad de vida de los bogotanos”.

Se calcula que para el año 2030, con el metro de Bogotá junto con las troncales alimentadoras y complementarias se ahorrarían 839.000 horas de viaje al día. En términos porcentuales significa que para esa época, el promedio de viaje se va a reducir en un 9 por ciento.

¿Aumenta la velocidad?

Al respecto, según la información oficial, la velocidad comercial del metro sería de 43 kilómetros por hora. De esta manera, se calcula que un viaje entre el Portal de las Américas y la calle 72 sería de 27 minutos. En la actualidad, realizar ese mismo trayecto en carro se demora entre 45 minutos y una hora y media.

¿Habrá más o menos recorridos?

Los estimativos para esa misma fecha (2030) indican que se van a reducir 547 millones de kilómetros anuales recorridos por todos los modos de transporte de la ciudad, incluyendo vehículos privados y buses del SITP. Esto equivale a atravesar la ciudad desde el Portal Norte hasta el de Usme 15,2 millones de veces.

¿Lejos o cerca de casa?

“Con el metro se hará todo un proceso de renovación integral, una ciudad ejemplar a nivel mundial donde más del 85 por ciento de las viviendas estarán ubicadas a menos de un kilómetro de distancia”, dice el alcalde Enrique Peñalosa.

¿Y los accidentes, qué?

Las proyecciones indican que la reducción será de 50 accidentes fatales al año como consecuencia de las mejoras en el transporte público y de la reducción de los viajes en automóvil y moto.

¿Y el medioambiente se beneficia?

Los cálculos señalan que el consumo de combustible se reducirá en 19 millones de galones al año para el 2030, de los cuales, según los datos oficiales estimados, 6 millones corresponden a consumos de vehículos privados y 13 millones, a vehículos de transporte público. Esta cantidad equivaldría a lo que cargan 1.900 carrotanques con una capacidad de 10.000 galones cada uno.

Y, finalmente, en 13 años se dejarían de emitir 171.000 toneladas de CO2.

¿Habrá cambios en la ciudad?

En andenes se calcula que se van a generar más de 250.000 metros cuadrados, una extensión que equivale a 37 veces el área de la cancha de fútbol del estadio El Campín.

A esto se suman al menos 13 kilómetros de ciclorruta nueva y continua, que irá desde el parque de Gibraltar, entre las localidades de Bosa y Kennedy en el suroccidente, hasta el centro histórico de la ciudad.

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