Bogotá

El Colegio Superior Americano promueve estudiantes autónomos

Jóvenes participan voluntariamente en simulacros de sesiones de la ONU, simposios y deportes.

Colegio Superior Americano

Cada aula está dotada de ‘videobeam’ y tabletas. Sus salones son de grupos pequeños, para mejorar el aprendizaje.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

19 de abril 2018 , 10:50 p.m.

Para el 2019, una de las metas del Colegio Superior Americano es que el manual de convivencia no sea el que regule la interacción en la institución. Lo que buscan sus pedagogos es que este pase a un segundo plano y las normas se dicten por una cualidad que les inculcan insistentemente a sus estudiantes: el criterio.

“Esta es la etapa máxima de la formación moral de una persona. La básica es el cumplimiento de las normas, mientras que el criterio se desarrolla con el tiempo y exige una formación en valores”, señaló Ricardo Ibáñez, rector de esta institución, ubicada en la localidad de Kennedy, en la carrera 71 C con calle 3.ª, cerca del estadio de Techo.

Durante 54 años, este colegio se ha enfocado en mantener la tradicionalidad de los valores –en donde prima el respeto– y por la formación de personas “con excelente calidad humana”, insiste Ibáñez. No en vano, el pilar de la formación es lo que ellos llaman ‘procesos de pensamiento’, es decir, la articulación de saberes y conocimiento con experiencias de la vida, antes que en la memorización de temáticas, que muchas veces se quedan en los anaqueles.

La insistencia en la calidad humana ha permitido que este sea un colegio ‘cero bullying (matoneo)’. Y de esto dan cuenta los diferentes protocolos de atención de acoso con los que cuenta la institución. “Hasta hoy, ninguno ha sido activado. Estamos preparados siempre para atender los casos que se puedan presentar y hacemos mucho trabajo preventivo para que no se generen”, destacó el rector, quien resaltó la formación en valores.

Esta idea fue inculcada por Herminda Beltrán, una educadora de 86 años, quien es fundadora del colegio y que aún va todos los días al plantel a guiar a los 1.620 niños, niñas y jóvenes que estudian en la institución.

El Superior Americano recibe a los pequeños en el grado transición y dicta clases hasta grado 11. Sus resultados en las pruebas Saber Pro son de destacar, pues están ubicados en categoría A+, una de las más altas. Frente al índice sintético de calidad educativa (Icse), por medio del cual el Gobierno Nacional evalúa, entre otros, factores como el progreso y el desempeño de la institución, la eficiencia, el ambiente escolar, “estamos en el grupo 10, que es el más alto”, dijo Ibáñez.

Además, en sus pasillos se respira autonomía, pues los jóvenes son formados con amplio sentido social, entendiendo las realidades que atraviesan no solo en su ciudad, sino en el país. “Eso es lo que buscamos, formar jóvenes que transformen la realidad”, explicó el rector.

Eso es lo que buscamos, formar jóvenes que transformen la realidad

Por eso, cada semana, un curso diferente sale a realizar caminatas ecológicas a diferentes escenarios de la ciudad o de la región; van a teatro o a eventos culturales que los pongan en contacto con otros jóvenes y otros contextos, que les permitan reflexionar. Asisten a encuentros de intercambio con estudiantes de la capital y tienen a su disposición un robusto equipo de orientadores y docentes que los guían en su camino.

La tecnología

En el Superior Americano no hay problema con que los estudiantes lleven sus celulares al aula, “claro está, siempre y cuando se les dé un uso pedagógico. Estamos en el siglo XXI, permeados por la tecnología, y lo que hacemos es mezclarla con la didáctica, para fortalecer los procesos de aprendizaje”, señala el rector Ibáñez.

Tanto es así que este colegio cuenta con un departamento de Tecnología, dedicado exclusivamente a brindar soporte y asesoría a los profesores del colegio. “Nosotros trabajamos en cuatro áreas: construcción del currículo académico; asesoría de las temáticas; administración de recursos de las TIC y soporte técnico”, reseñó Sandra Quintero, coordinadora del departamento y quien apoya también a los docentes de tecnología e informática del plantel, que son un equipo aparte.

A esta oficina llegan los licenciados con las tabletas que cada uno tiene, o vienen para que les solucionen problemas de sonido o con los videobeam que cada uno tiene en sus aulas. Además, el colegio cuenta con plataformas digitales en las que se mantienen en permanente contacto con los padres de familia, y así los acercan al proceso de formación de sus hijos.

Líderes en deporte

Pero el plantel no solo es escenario de clases. Las actividades extracurriculares enriquecen la educación de los estudiantes. Si no, que lo digan los integrantes del grupo de voleibol, reconocidos en la localidad por su talento, o el grupo de porras, que ha logrado competir en campeonatos internacionales.

También están las clases de natación, danza, teatro y artes plásticas que reciben sus estudiantes hasta grado quinto por fuera del plantel; y los mayores lo hacen, pero en el colegio. “Mi hija aprendió a tocar flauta, piano y saxofón en el colegio, y esta es una de sus grandes pasiones hoy en día. Ella ya está en grado décimo”, recuerda Diana Chacón, quien actualmente es representante legal de la asociación de padres del colegio.

Colegio Superior Americano

Los deportes son uno de los aspectos más destacados de la institución. Los equipos de voleibol y de porras son invitados a distintas competencias. Los pequeños también practican diversas disciplinas.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

Los jóvenes toman la iniciativa

Nicole Jiménez tiene 16 años y está en 11. Ella es la líder estudiantil de SimONU, el simulacro de las Naciones Unidas en el que participa el colegio y con el cual han llegado hasta los eventos que organiza el Distrito en la capital. “Voluntariamente, los jóvenes preparan estos debates y las temáticas que les corresponden, representan países y se dividen los roles, como ocurre en la Asamblea de esta organización internacional”, señaló el profesor Fredy Zambrano, quien lidera el programa de Derechos Humanos.

Voluntariamente, los jóvenes preparan estos debates y las temáticas que les corresponden

Por su parte, Daniel Forero, también de 11, es el presidente del encuentro de Filosofía, al que invitan a las instituciones de Kennedy a debatir diversos asuntos sobre política, estética, literatura, entre otros. En junio se realiza este evento, reconocido por la participación de estudiantes. Cerca de 400 jóvenes de otros colegios asisten.

Presentes en la Feria Internacional del Libro

Este año, el Colegio Superior Americano cuenta con un estand en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo). En el evento, sus pedagogos presentarán el texto que elaboraron, llamado Ética superiorista para el desarrollo afectivo, un libro que explica cómo incentivar el desarrollo emocional, los valores y la autonomía moral. Además, realizarán nueve charlas, dos veces al día, a las 10:30 a. m. y a las 4 p. m., en el pabellón 8, estand 214.

Las charlas buscan intercambiar experiencias con diferentes educadores y personas interesadas en el aprendizaje. Algunas de las temáticas que trabajarán son el desarrollo de la inteligencia, de la autonomía, de la moral, de la participación estudiantil con sentido.

Intercambios en Canadá y República Checa

Durante cinco semanas, y por cuatro años consecutivos, un grupo de jóvenes del Colegio Superior Americano, entre los grados 6.° y 11, ha viajado a Canadá y a República Checa (Europa) para realizar un intercambio en estos países, y así fortalecer la lengua inglesa.

“Viajamos una vez al año al país elegido, y se realiza la inmersión en una escuela par, es decir que tiene una visión similar a la nuestra frente a los valores y la autonomía”, relató Nidia Bacca, vicerrectora de la institución.

“Allí, los estudiantes reciben sus clases y fortalecen un segundo idioma, pero también, en las tardes, realizamos actividades extracurriculares, visitas guiadas, recorridos por distintos lugares o deportes, lo que es una experiencia cultural que los enriquece”, manifestó.

Ella señala que no solo es la experiencia académica y la práctica del idioma lo que fortalece la experiencia de los jóvenes, sino las enseñanzas que traen de estos países a sus hogares.

“Lo que nos comentan los padres de familia que envían a sus hijos a este intercambio es que notan el cambio de ellos en su visión de la vida y del mundo, les permite ampliar sus horizontes y sus proyectos de vida. Evidenciamos que llegan con una madurez, un crecimiento personal y una independencia destacables. Es una experiencia que los transforma y, claro, les ayuda a avanzar en el inglés”, indicó Bacca.

REDACCIÓN BOGOTÁ
redaccionbogota@eltiempo.com.co

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