Bogotá

Tía, los almacenes que dejan 77 años de historia entre los colombianos

Sus locales fueron el sitio de encuentro de cientos de ciudadanos.

Almacén Tía en el 7 de Agosto

Almacén Tía ubicado en el barrio 7 de Agosto de Bogotá. Las rejas se cerraron el jueves pasado.

Foto:

Mauricio León / EL TIEMPO

25 de noviembre 2017 , 11:00 p.m.

La noche del pasado 22 de noviembre, cuando Hilda Marín Vargas cerró la caja registradora del almacén Tía de Fontibón, donde laboró durante 22 años y nueve meses, no pensó que sería la última vez que lo haría.

“Empecé como vendedora y terminé como cajera. Cuando llegué por primera vez a trabajar me dieron un delantal a rayas azul con blanco y unos zapatos de color negro. Algunos de esos delantales aún los conservo, pues cada cuatro meses nos daban una nueva dotación”, relató Hilda.

Ella no solo encontró en este almacén un trabajo con el que logró comprar su casa en el sector de Bosa. También conoció al amor de su vida. “Él era vigilante en el local de Quirigua, y allá nos vimos por primera vez. Empezamos a salir y después de algunos meses nos fuimos a vivir. Hoy tenemos dos hijos y un bonito hogar. Todo lo que tengo se lo debo al Tía”, asegura la mujer. Ella es una de las cerca de 550 personas que trabajaban en esta cadena de almacenes que fue inaugurada hace 77 años en Colombia y desde el jueves pasado cerró sus puertas al público en los 19 almacenes ubicados en 10 ciudades de Colombia, como reza en su página web.

“Habíamos escuchado que las ventas estaban bajitas y que posiblemente iban a cerrar, pero no creíamos, pues la temporada navideña era la más fuerte. En diciembre, el almacén siempre estaba lleno y se vendían muchos juguetes y ropa”, recuerda la cajera, sin dejar de lado la tristeza al ver que no volverá a atender a la clientela y que este año no podrá reunirse con sus compañeros de trabajo al final de la jornada del 31 de diciembre para, con una copa de vino, celebrar un año más de labores.

No solo los empleados sintieron el cierre, también los clientes que durante años compraron allí sus artículos personales. “Era el sitio en donde encontraba los polvos faciales marca Bardot. Son los únicos que me sirven para mi tipo de piel”, asegura Jaqueline Albán, una mujer chocoana de mediana estatura que el jueves pasado se acercó hasta la carrera 7.ª con calle 17 y vio cerrada la puerta de vidrio que da acceso al amplio local.

“Ayer (miércoles) vine y compré una gaseosa. Todo se veía normal, pero las cosas cambian; hoy (jueves) está cerrado y en la entrada se lee un aviso que dice ‘cerrado por inventario’ ”, agregó Jaqueline. “Iré a buscar el cosmético a otro lugar de la ciudad, aunque no creo que lo encuentre”, acotó.

Las anécdotas también quedaron en la sede del centro de la ciudad, llena de vitrinas y papeles con los precios y nombres de la mercancía. La diferencia es que hoy estos se ven solo desde las afueras, no hay acceso al público.

Desde la calle se divisan las cajas de vino, las galletas navideñas, la ropa y los dulces, junto con decenas de recuerdos de esa Bogotá de antaño, la de gabanes y sombreros. “Cuando mis padres se separaron, la última vez que se vieron fue justo en el almacén Tía de la carrera 7.ª con calle 17. Esa foto está en mi casa. En esa época había fotógrafos por toda la 7.ª, listos para tomar la imagen. Han pasado 35 años desde esa última imagen. Al fondo se ven los árboles y los adornos de Navidad que vendían en el Tía”, recuerda Jenny Cerón, evocando nostálgica a sus papás.

Y es como si el tiempo se hubiera detenido en estos locales. “Los almacenes no se remodelaron, pero se mantenían impecables. Las máquinas registradoras hasta hace poco pasaron de digitar manualmente el valor del artículo a tener lector de código de barras. Era como esa porcelana antigua muy valiosa que uno tiene en la casa y que cuida con esmero todos los días”, aseguró otra de las trabajadoras, quien prefirió mantener su nombre en reserva ante la incertidumbre.

La historia del almacén

Esta cadena de almacenes fue inaugurada en Suramérica el 14 de octubre 1940, con un local en la carrera 7.ª entre calles 17 y 18.

Como lo describe una crónica de EL TIEMPO escrita en el 2007, al país llegaron, procedentes de Checoslovaquia, miembros de la familia Steuer, quienes vieron con buenos ojos la propuesta que les hizo Alfonso López Pumarejo en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, para que abrieran en Bogotá una tienda similar a las que ya funcionaba en Europa.

De eso ya pasaron 77 años, y los recuerdos siguen latentes aunque las puertas hoy estén cerradas.

Balance muestra bajo crecimiento en las ventas

El viernes, Mintrabajo confirmó que el Tía presenta una difícil situación y que la administración de la firma convocó a los 550 empleados a un retiro voluntario. “Estamos acompañando el proceso”, dijo el despacho.

También se sabe que el gerente, Antonio Meissner, dijo durante la asamblea de accionistas que se celebró el pasado 1.º de marzo en Bogotá, que la pérdida neta, por 11.233 millones de pesos del 2016, se debió a la presunta imposibilidad de competir con los hipermercados. Además, la facturación solo creció 4,5 por ciento, frente a 2015, a 30.085 millones de pesos.

Y aunque no fue un retroceso notorio frente a otros años, sí lo fue frente a 1998, cuando -según LosDatos.com- llegó a 58.000 millones. Inclusive, desde 2009 la marca ejecuta un programa de reducción de gastos. Además, en diciembre los socios la capitalizaron en 12.139 millones, cifra que sumada al flujo de caja ha permitido pagar sin contratiempos, entre otros, pasivos de corto plazo, impuestos y seguridad social.

JOHN CERON
EL TIEMPO@ceronbastidas

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