Bogotá

A Deyanira la desplazaron jóvenes que ella misma vio crecer

“Eran pelados que se habían criado ahí en el barrio. Después ingresaron a grupos armados", comenta.

Así es la vida en las viviendas gratis que entregó el Distrito

Deyanira Cuellar, de 50 años, junto a su nieta. / La publicación de esta foto fue autorizada por Deyanira.

Foto:

Ana González Combariza / EL TIEMPO

28 de septiembre 2017 , 11:53 p.m.

Deyanira Cuellar es una mujer de 50 años, desplazada por la violencia de Barrancabermeja-Santander, en el año 2005. Tiene cuatro hijas y ocho nietos. “Cuando me desplacé, me vine con mis hijas, una de ellas tenía cuatro meses de embarazo y mi primer nieto tenía cinco meses de nacido”, recuerda.

Según comenta, algunos de los responsables de su desplazamiento forzado fueron niños que ella misma vio crecer. “Eran pelados que se habían criado ahí en el barrio, yo los conocía desde peladitos. Después ingresaron a todos esos grupos armados. Unos al EPL, otros a las Farc y otros a las AUC”.

Deyanira cuenta que el primer destino al que llegó junto con su familia fue a Medellín, allí duraron un poco más de un año. “Sufrimos mucho porque a mis hijas hasta comida les tocó pedir y estuvimos muy mal”.

En el 2007, “luego de llegar a Vista Hermosa, en Ciudad Bolívar, nos postulamos para recibir alguna vivienda. Esperamos diez años a que nos saliera la vivienda acá hasta que por fin”.

Sobreviven con la labor que realiza su esposo como pintor de carros. “Hasta hace unos meses, yo trabajaba en casas de familia o en lo que me saliera. En este momento no estoy trabajando porque tengo a mi hija Adriana, y a la niña de ella, en condición de discapacidad”.

Así es la vida en las viviendas gratis que entregó el Distrito
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Ana González Combariza / EL TIEMPO

Así es la vida en las viviendas gratis que entregó el Distrito
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Ana González Combariza / EL TIEMPO

Así es la vida en las viviendas gratis que entregó el Distrito
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Ana González Combariza / EL TIEMPO

Así es la vida en las viviendas gratis que entregó el Distrito
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Ana González Combariza / EL TIEMPO


Adriana, su hija menor, tiene el síndrome de Crouzon, una enfermedad que le impide desenvolverse en sociedad y el cual produce también un trastorno de doble personalidad. Pero eso no es todo, la hija de Adriana, nombre que por seguridad Deyanira no quiso decir, también sufre este mismo trastorno; enfermedad que se caracteriza por malformaciones en el cráneo y la cara, razón por la cual Deyanira es quien tiene la custodia de la menor.

Ha ido arreglando su apartamento de manera pausada, pero convencida de que ha sido uno de los mejores cambios que ha tenido en su vida. La vista que tiene de la avenida NQS frente al centro comercial Calima, junto a las cortinas verdes que cuelgan de sus ventanas y uno que otro juguete de su nieta le dan un poco de vida y color a su hogar.

ANA GONZÁLEZ COMBARIZA
Twitter: @Combariiza
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