Bogotá

Todo listo para la polémica demolición de la embajada de Austria

Pese a la oposición en el barrio Chicó, la desmantelarán para construir un edificio residencial.

La antigua embajada fue diseñada por Bruno Violi.

La antigua embajada fue diseñada por Bruno Violi.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

17 de febrero 2017 , 05:02 p.m.

El final de la antigua embajada de Austria es un hecho. Esta semana, vecinos del Chicó denunciaron que ingresaron personal y materiales para demoler esta casa, que aunque no la clasifica el Distrito como patrimonio, cuenta con importantes valores históricos y arquitectónicos para la ciudad, ya que es una de las tres edificaciones diseñadas por el arquitecto Bruno Violi que siguen en pie; las otras son el edificio de EL TIEMPO, de la avenida Jiménez, y el Manuel Murillo Toro, sede de MinTIC.

En efecto, la República de Austria confirmó la versión de la comunidad, y agregó que en tres semanas se dará por concluido el desmonte de este inmueble construido en 1963, en el que habitó, a mediados del siglo pasado, la familia Uribe Gauguin y luego, entre 1992 y 2012, el embajador austriaco.

Este proceso, según voceros de la nación austriaca, cuenta con luz verde del Distrito, ya que dos conceptos de la Secretaría Distrital de Cultura (uno expedido en noviembre del año pasado y otro de finales de enero) definen que este predio no representa ningún interés cultural para la ciudad.

Ambas decisiones intentaron resolver el pleito que desde el año pasado tienen casados a Austria y a Corpochicó, una asociación de vecinos interesada en conservar la casa como patrimonio, y que en agosto de 2016 solicitó la protección de este inmueble, luego de que en su fachada se fijara un aviso de demolición de la Curaduría Urbana N.º 3.

Para los vecinos, este cartel confirmó los rumores sobre el derrumbe de la antigua embajada, y la posible venta de su terreno para darle espacio a un edificio multifamiliar.

El Distrito, en ese entonces, emitió una orden de amparo provisional para la casa, a favor de los vecinos, por lo que el permiso de demolición otorgado a la nación austriaca no tuvo efecto durante los siguientes tres meses, tiempo que utilizó el Consejo Distrital de Patrimonio para evaluar las cualidades históricas y arquitectónicas de este lugar.

En noviembre del 2016, la decisión del Distrito fue contundente: la embajada no era objeto de ser bien de interés cultural y la protección provisional que recibía debía ser retirada, porque su fachada (en el ala occidental de su primera planta) presentaba fallas estructurales que hoy se contienen con vigas de acero y que fueron resultado de la construcción de un edificio aledaño.

“La República Austriaca es contundente frente a este tema: no se debe poner en riesgo a funcionarios, por lo que este sitio ya no cumple ninguna utilidad. Es inhabitable debido a las fallas en su estructura”, explicó, para ese entonces, Klaus Ranner, cónsul encargado de Austria.

Además, la resolución de la Secretaría de Cultura dice lo siguiente: “El predio no fue tenido en cuenta en el inventario del 2001 (...) se perdió en su momento la oportunidad de preservar un inmueble que si bien tenía valores patrimoniales a la fecha y por su actual estado de conservación y las transformaciones que se han venido dando históricamente en el contexto urbano (...) no se considera pertinente su declaratoria como Bien de Interés Cultural (BIC)...”.

Corpochicó, en ese entonces, no demoró en responder con un derecho de reposición frente a la decisión de la Secretaría.

Hermann Cortés, abogado de los vecinos, le explicó a EL TIEMPO ZONA en esa fecha que, “Los apoderados de Austria intentan convertir un perjuicio, el de los fallos estructurales que ocasionó el edificio, en una oportunidad para un negocio, y aunque la residencia Uribe sí presenta daños estructurales, no se explica cómo esta nación, tan juiciosa con su patrimonio, solo vea en la venta y la demolición una respuesta”.

A raíz de este pleito, el destino de la antigua embajada de Austria volvió que quedar en veremos hasta enero de este año, cuando la Secretaría de Cultura contestó al derecho solicitado por Corpochicó con otra negativa. “Nos dijeron que la casa no era patrimonio, porque la encierra una tapia que no deja contemplar su arquitectura”, señaló uno de los miembros de la comunidad.

Lo cierto es que Corporchicó no va a desistir en su lucha por proteger la casa construida por Violi por lo que pretende denunciar lo que sería un posible tráfico de influencia en las decisiones de la Secretaría de Cultura y demás entidades del Distrito relacionadas con la protección de inmuebles.

“¿Cómo nos van a decir que la casa no es un bien de interés cultural, si no se necesita ser experto para ver sus cualidades históricas? Aquí hay gato encerrado. Además, los argumentos de Austria son inconsistentes. Si la casa se está cayendo es porque jamás usaron el dinero que le pagó el edificio responsable de la falla estructural en su reconstrucción”, denunciaron los vecinos, que hoy se paran con carteles de protesta frente a la casa.

Por lo pronto, voceros de Austria declararon que no existe ninguna posibilidad de tráfico de influencias entre su nación y el Distrito, y que toda la demolición, reiteraron, se hace con todos los permisos necesarios, y que pronto también se hará la subasta de este terreno.REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA

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