Bogotá

Iglesia Su Presencia, un emporio de Dios en Bogotá

En 20 años, esta congregación pasó de predicarle a 12 personas a unas 40.000.

Andrés Corson, pastor de El Lugar de Su Presencia

Andrés Corson es el pastor de El Lugar de Su Presencia.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

05 de noviembre 2017 , 11:00 a.m.

Patricio Symes y Elena Jones se casaron sin amarse. Lo hicieron porque esa era la voluntad de Dios. La pareja pertenecía al primer grupo de misioneros europeos que aterrizó en Bogotá en 1933 para predicar el cristianismo evangélico. Él era australiano y ella, galesa.

Tres años después de su arribo, el grupo de extranjeros empacó maleta y volvió al Viejo Continente; sin embargo, era necesario que un matrimonio ejemplar se quedara en el país para ver florecer lo sembrado en la misión.

Dios le pidió a Elena: “¡Tienes que casarte con Patricio!, pero él aún no te ama”. Resignado el romance, decidieron obedecer, y el amor llegó tiempo después.

El último domingo de febrero de 1936, la pareja se paró justo al frente del que sería su nuevo hogar: una humilde vivienda ubicada en el sector de Tres Esquinas, en el centro de Bogotá.

“Esta es la casa que el Señor me mostró en una visión antes de salir de Inglaterra. Según la voluntad de Dios, es aquí donde nos conviene vivir”, pronunció Elena mientras levantaba sus escasas pertenencias del suelo y entraba, junto a su esposo, a una nueva vida.

Entrevista al pastor Andrés Corson

Escuche un fragmento de la entrevista al pastor Andrés Corson.

En esa época solo había una iglesia cristiana en la capital de Colombia, era la Presbiteriana, que los acogió. Inició entonces una lucha por hablar de Dios y la Biblia, pero sin rezarles a santos ni usar escapularios, asistir a misas ni recibir la hostia.

El propósito de Symes era “una Colombia llena del evangelio hasta sus remotos lugares”. Sin embargo, la labor no era sencilla. “En esa década (1930) y hasta muchos años después, era muy difícil para cualquier otro grupo, aparte de la Iglesia católica, efectuar cualquier labor de cristianización entre los colombianos”, contó muchos años después Patricio.

Pese a las dificultades, la pareja logró fundar una iglesia, un instituto bíblico, una imprenta, una librería, y tuvieron dos hijas, Joy y Ruth.

Patricio es el abuelo y Joy Symes la madre del reconocido pastor Andrés Corson, fundador y líder de la iglesia cristiana El Lugar de Su Presencia, una de las más grandes de Bogotá y de las que más crece en Latinoamérica.

Este lugar es conocido, además de sus multitudinarios cultos en el barrio La Castellana, por ser el sitio en el que Nerú se alejó del homosexualismo y Don Jediondo del humor verde, “aunque todavía se le sale uno que otro chiste de esos”, comparte mientras mece sus manos y sonríe Corson, un hombre alto de ojos como cristales y que habla siempre citando versos de la Biblia.

Como cuando se remite a Éxodo 33:14 para explicar el porqué del nombre de su congregación. “Mi presencia irá contigo y te daré descanso”, dice el versículo.

La prosperidad de su iglesia, que en 20 años pasó de ser una pequeña congregación de 12 personas a una red espiritual que atiende a más de 40.000 creyentes en 10 reuniones semanales, se debe, explica, a lo que hizo su abuelo hace 80 años.

Amamos a Colombia y queremos ver una nación sana en todas las áreas, y ese era el deseo de mi abuelo. Él fue de los pocos que se quedó y no volvió a su país; en 53 años que vivió acá regresó a su nación dos o tres veces, pero la razón de esto era porque él no quería perderse lo que Dios iba a hacer en Colombia”, predica Corson.

Según el pastor, lo que Dios iba a hacer con el país ya lo estamos experimentando. Se trata del avivamiento, y no se refleja solo por su iglesia, sino en general por el aumento exponencial de iglesias evangélicas, protestantes y de otras denominaciones en Bogotá.

Las iglesias más grandes del mundo están en Bogotá, y eso se debe al trabajo de los misioneros hace 80 años

“Yo creo en el principio de la siembra y la cosecha, que todo lo que uno siembra uno lo va a cosechar, para bien o para mal. Ahí tengo que creer, tanto en mi caso como en el de otros. Las iglesias más grandes del mundo están en Bogotá, y eso se debe al trabajo de los misioneros hace 80 años. Dios nos dice en la Biblia: ‘Ustedes están cosechando lo que no les costó nada’ ”, reflexiona Corson.

Para él, Colombia es equiparable al pueblo de Israel en cuanto al amor que Dios les ofrenda. Dijo que toda esta revolución espiritual o avivamiento que vive el país se debe también a nuestro himno nacional: ‘Comprende las palabras del que murió en la cruz’. “Esa estrofa bendice a nuestra nación”, afirmó.

Crecimiento vertiginoso
Patricio Symes

Patricio Symes, en 'Vida y obra de un pionero', de Valentim González.

Foto:

Archivo particular

En 1993, este hombre, su hoy esposa, Rocío Corson, y su padre, Guillermo, decidieron emprender la aventura de una iglesia. Arrancó en la calle 85 con carrera 18; era una sala prestada y la mayoría de los asistentes eran de la familia. Su primer nombre fue Amistad Cristiana y funcionó allí por ocho meses. “Todos vivíamos con 400 dólares al mes”, relató Corson para esclarecer la situación de entonces.

Luego llegaron a la calle 79 con carrera 9.ª, un auditorio que facilitó la Sociedad Bíblica Colombiana. En esa época, como ahora –pero mucho más–, Andrés era delgado y el encargado de predicar, tocar el piano, dirigir la alabanza y ayudar con el orden. Rocío, su compañera de siempre, después de limpiar el sitio, participaba del ministerio de panadería.

Hoy tienen a 150 personas vinculadas directamente y 80 a través de contratos de prestación de servicios. Además, cuentan con más de 43 propiedades en el barrio La Castellana, Chiquinquirá (Boyacá), Dallas (Texas, EE. UU.) y, recientemente, en Medellín.

Gran parte del ‘boom’ de El Lugar de Su Presencia se debe, según su pastor, a la relación que se ha creado con la juventud y la música. De hecho, la banda de esta iglesia es reconocida internacionalmente y tiene millones de reproducciones de canciones propias en YouTube.

Interpretan desde regué hasta electrónica cristiana, toda una novedad que ha atraído a los jóvenes. “Un error en muchas iglesias es solo pensar en su generación. Los mayores siempre van a quedar, los jóvenes no, ellos están buscando cosas que les gustan. Nosotros tuvimos que morir a nuestros gustos y deseos para que se levantara una nueva generación”, concluye Corson, el nieto de Patricio Symes, un australiano que vino a Bogotá a sembrar una iglesia que floreció casi 80 años después.

El Lugar de Su Presencia

Así se ve la congregación El Lugar de Su Presencia durante una de sus reuniones.

Foto:

Cortesía El Lugar de Su Presencia

Problemas con los vecinos

Para los residentes de La Castellana, como Germán Cisneros, un comerciante de este sector, desde que El Lugar de Su Presencia llegó, la invasión al espacio público, la proliferación de vendedores ambulantes y la inseguridad han aumentado en la zona.

“Tienen unos acomodadores que disponen del sector como ellos quieren para parquear en las calles y los trancones son insoportables. Es como recibir el clásico de El Campín, pero tres veces por semana”, comentó Cisneros.

Durante años, muchos críticos del crecimiento de la iglesia han rechazando que funcione en este barrio.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
EL TIEMPO@oscarmurillom

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