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Una noticia brutal / Voy y vuelvo

¿Dónde queda el principio de la proporcionalidad de una acción delictiva como esta?

Condenado

El ataque ocurrió hacia las 11:30 de la noche en el parque Cayetano Cañizares de la localidad de Kennedy.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

23 de septiembre 2017 , 11:00 p.m.

El nivel de degradación al que puede llegar un ser humano pareciera no tener límites. Las imágenes terribles del sujeto que, no contento con propinarle una paliza a una mujer en pleno parque de la ciudad, intentó luego rematarla a punta de piedra lo dejan a uno sin palabras.

Al comienzo se siente rabia, impotencia, indignación. Después viene la reflexión, que es la que muchos ciudadanos hacen hoy tras ver semejante grado de inhumanidad. Y es: ¿por qué se permite que pasen estas cosas?

Tengo aún la cabeza caliente para ser objetivo, pero intuyo que cosas así pasan porque hay de por medio factores sociales, pobreza, desamparo, drogadicción, indiferencia, que se conjugan para dar rienda a tal grado de violencia. Pero ninguna de ellas, por extremas que sean, justifican lo que sin duda se acerca a un intento de homicidio contra una mujer en condición vulnerable.

Cuando Citytv reveló las imágenes de semejante golpiza no solo hubo rabia generalizada, sino la petición expresa de que el responsable fuera debidamente judicializado. Por fortuna, la Policía actuó y detuvo al hampón, pero un juez lo envió para su casa porque no lo consideró peligroso para la sociedad y por no tener antecedentes. Vuelve y juega: ¿qué clase de justicia es esa?

Yo entiendo que, desde una tribuna como esta o desde nuestras casas, uno quisiera imponer la mayor pena posible a malnacidos como estos, pero la ley es la ley, y eso fue lo que dijo el juez. Sin embargo, cabe preguntarse, como simple ciudadano, ¿dónde queda el principio de la proporcionalidad de una acción delictiva como esta? Aquí hubo sevicia. El sujeto no solo golpea hasta dejar inconsciente a la mujer, sino que luego intenta rematarla con golpes de una enorme piedra sobre su cabeza. El diagnóstico es grave: afectaciones en pulmón, extremidades y daños al corazón. ¿Quien provocó esto no representa un peligro para la sociedad? ¡Por favor! Cualquiera que agreda a una mujer de esta manera es una amenaza para todos los demás.

Se ha asegurado que ella es habitante de la calle. Como miles que deambulan por ahí, marginadas y presa fácil de tipos atrabiliarios como el que protagonizó este hecho. Pregunto: ¿si la Alcaldía hubiera tenido la oportunidad de recoger a esta pobre mujer y trasladarla a un centro de rehabilitación, no sería otra su suerte?, ¿no la habrían alejado del peligro?, ¿no habría tenido una segunda oportunidad? Es difícil saberlo, pero seguramente, sí. Lastimosamente, la Corte Constitucional no lo permite; no se puede obligar a nadie a acudir a tales lugares contra su voluntad, pero, en cambio, sí se las puede dejar en la calle, a la espera de que llegue el próximo forajido y la convierta en la brutal noticia del día.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com@ernestocortes28

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