Bogotá

Ya comenzó fumigación en el relleno Doña Juana

Tarifas, moscas, olores, escombros y un consorcio bajo la lupa, algunos de los males del lugar.

Protestas en Doña Juana

La justa protesta de los vecinos del relleno se ha visto opacada por la presencia de terceros que acudieron a vías de hecho.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

16 de agosto 2017 , 01:09 p.m.

Después de varias manifestaciones por parte de los habitantes de Usme y Ciudad Bolívar, por la multiplicación de moscas en sectores cercanos al relleno sanitario Doña Juana, la  Unidad de Servicios Públicos (Uaesp), comenzó esta mañana las fumigaciones dentro del relleno para controlar el aumento de moscas en los sectores.

Con trajes blancos y equipos especializados se vio durante toda la mañana a personas de la entidad adelantando labores. Aunque es una actividad de mitigación los habitantes del sector piden soluciones más concretas a la problemática. 

En un comunicado, habitantes de Mochuelo Alto señalaron que las sanciones impuestas al operador del relleno no son definitivas y solo prolonga la angustia en que permanezca el consorcio CGR Doña Juana S.A. al frente de la operación.

"Lo que debería hacer es la cancelación definitiva al contrato, pues los incumplimientos reiterados a la licencia ambiental y al contrato de operación así lo ameritan e iniciar un proceso de implementación de tecnologías para el aprovechamiento de residuos sólidos urbanos - RSU con la producción de energía limpia, para su cierre definitivo mitigando el impacto ambiental y compensado a las comunidades", asegura el comunicado firmado por: 

Proceso Popular Asamblea Sur

No le saque la piedra a la Montaña

Pobladores de la verdad Mochuelo Alto

Pobladores de la localidad Usme

Coordinadora Cívico Popular de Ciudad Bolívar

Pobladores del territorio Techotiba

Profesores y alumnos de colegios Mochuelo Alto y José Celestino Mutis.

Agregaron que no irán a la citación que les hizo la Alcaldía Mayor a la comunidad el próximo 16 de agosto en la alcaldía local de Ciudad Bolívar.

"Continuamos caminado el paro desde el sur programado para día el 27 de septiembre de 2017, día en el que se conmemora la catástrofe ambiental por el derrumbe del Basurero de Doña Juana en 1997", asegurán en la misiva. 

Causas de la protesta


Fue la proliferación de moscas en los barrios aledaños al relleno sanitario Doña Juana, en el sur de la ciudad, la causa para que, con razón, la comunidad protestara y pusiera de nuevo sobre la mesa uno de los problemas más graves que debe afrontar la ciudad en el corto plazo: qué hacer con las basuras.

A diario ingresan al relleno sanitario 6.500 toneladas de desechos en unos 700 viajes en camiones de 10 toneladas que depositan los residuos en una zona aprobada por la Corporación Autónoma Regional (CAR).

La proliferación de insectos y malos olores, que debería prevenir el consorcio a cargo de la administración del relleno, desató una ola de protestas, que refleja la indignación ciudadana. A lo anterior se suma el mal estado de las vías, que afecta a los camiones y retrasa la operación.

Otras acciones de terceros también han puesto en riesgo la recolección y disposición de servicios en buena parte de la ciudad.

Doña Juana se convirtió en una cadena de problemas en la que el eslabón más débil y por donde siempre se revienta es la comunidad.

El relleno comenzó a operar desde 1988, cuando en ese entonces no había desarrollos urbanos aledaños como hoy. Poco a poco, los terrenos se fueron loteando hasta llegar a acciones legales acuñadas con intereses políticos y económicos para el beneficio de unos pocos, tema que el martes dejó planteado el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa Londoño, durante una conferencia de prensa en la que anunció medidas y dijo que la solución definitiva tardará cinco semanas.

Por ahora, las soluciones a corto plazo están al orden del día: 60 personas harán la fumigación manual de 18.000 toneladas que están a cielo abierto.

Además, están en camino tres sanciones al Centro de Gestión de Residuos Doña Juana (CGR) por el presunto manejo inadecuado del relleno.Para este miércoles, a partir de las 8 a. m. se espera realizar una mesa de trabajo entre la comunidad y la Personería, que abrió una investigación preliminar contra la Unidad de Servicios Públicos (Uaesp). Al final del día, el hecho cobró la primera cabeza: se trata de la salida del subdirector de disposición final de residuos, Miguel Núñez, quien renunció al cargo.

Tarifa

Cuando se les pregunta al Distrito, a expertos y al operador del relleno cuál es la solución integral al problema, todos coinciden: plata.

Recibir a diario 700 viajes de basura con 10 toneladas de carga cada uno sobre vías en regulares condiciones, sumado a una ciudad que no sabe reciclar, es tener una bomba de tiempo a punto de reventar. Según el consorcio CGR, hoy le pagan $ 18.000 por la disposición de cada tonelada, que, según ellos, cubre el 30 % del valor de la operación.

El actual gobierno presentará la situación a la Comisión de Regulación de Agua (CRA) para un ajuste tarifario. Se espera que si se aprueba, el aumento lo paguen los ciudadanos en la tarifa de aseo.

Moscas y olores

Las moscas les cogieron ventaja a los funcionarios, al operador y a los más afectados: los vecinos. Desde hace varios meses que las quejas por la proliferación de los vectores iban en aumento, tema que fue ventilado en un foro hecho en junio pasado en una sesión del Concejo en el polideportivo del barrio La Aurora. Las fallas en el manejo técnico del derrumbe de octubre de 2015, cuando se desplomaron más de 700.000 toneladas, obligó a la remoción de desechos para poder adecuar otras zonas, y eso generó la la aparición de las moscas.

Además, allí están acumulados millones de litros de lixiviados que aún no se sabe si se están filtrando o no en el subsuelo, como se ha dicho.

Reciclaje

Aquí también hay una corresponsabilidad ciudadana: hay días en los que llegan más de 10.000 toneladas de basuras, especialmente en el mes de diciembre.

El último reporte de calidad de vida 2016 del programa 'Bogotá, Cómo Vamos' advirtió que “en el 2015, el porcentaje de aprovechamiento de los residuos sólidos se mantuvo por encima del 15 por ciento, pero en el 2016 disminuyó drásticamente hasta un 3 por ciento”, según las cifras oficiales reportadas.

Esto estaría demostrando el fracaso de la separación en la fuente de los materiales que son aprovechables.

Se espera que la nueva licitación permita una política clara en ese sentido para reducir el impacto en Doña Juana.

Recibir a diario 700 viajes de basura con 10 toneladas de carga cada uno sobre vías en regulares condiciones, sumado a una ciudad que no sabe reciclar, es tener una bomba de tiempo

Escombros

Cada vez que alguien hace una construcción, demuele una pared o una casa o tumba una plancha, los desechos pueden terminar en el relleno Doña Juana. Hasta hace un par de años se recibieron, de manera provisional, 300.000 toneladas de materiales revueltos con todo tipo de desperdicios. Se le conoce como ‘la montaña de la vergüenza’.

Desde un helicóptero se ve la pila de desechos. Para removerla se requiere de una inversión con la que se podría poner en construcción un colegio público para 550 alumnos: 20.000 millones de pesos.

Hoy no se sabe qué hacer con esos desechos porque no hay recursos suficientes.

Consorcio bajo la lupa

Como lo informó EL TIEMPO el pasado 23 de abril, el hueco fiscal por deudas a acreedores del consorcio CGR es del orden de 20.000 millones de pesos. A la fecha han hecho tres pagos de las cuotas programadas. Sin embargo, esto no ha sido suficiente para conjurar problemas como el de las moscas, el mal estado de las vías, los malos olores o los lixiviados (líquidos contaminantes de la basura).

Hoy está bajo la lupa de la Superintendencia de Servicios Públicos, que está a la espera de que pueda salir avante de los problemas financieros.

Además, tiene a cielo abierto más de 18.000 metros cuadrados de basuras que tiene que cubrir en un mes para evitar más moscas en el vecindario.

Lixiviados

¿Se puede usted imaginar seis piscinas olímpicas llenas del agua podrida que rezume la basura?

Eso es lo que está acumulado en Doña Juana, otro problema sin solución que afecta a la comunidad de la zona. La planta que trata esas aguas conocidas de forma técnica como lixiviados fue construida hace 20 años para procesar 14 litros por segundo, pero hoy la basura escurre 25 litros, es decir, casi el doble.

Según el consorcio, el pago para el tratamiento es de $ 350 millones, pero solo el consumo de energía está por el orden de los $ 270 millones.

La solución: tarifas. Se requiere modernizar la planta, y eso cuesta entre l20.000 y 40.000 millones de pesos, que se cargarían a la tarifa de los usuarios para poder evitar que se filtre y contamine el suelo y el río Tunjuelo.

Intereses

Detrás de un problema real como las moscas y los malos olores que merodean a Doña Juana también hay intereses particulares.

Peñalosa dijo que además de los políticos se presentan intereses de tipo económico. Y lo hizo aludiendo a un pago por 240.000 millones de pesos de indemnización hecho a varias familias, en el cual, según afirmó, el abogado que llevó el caso recibió 96.000 millones de pesos. Y advirtió que ya está en camino otra acción similar impulsada por políticos que promueven las manifestaciones con fines particulares.

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