Bogotá

¿Qué hacen los supermercados de Bogotá con los alimentos que sobran?

El 2016, 293.961 personas se beneficiaron de los productos que los almacenes de cadena no vendieron.

Banco de Alimentos de Bogotá

Desde el año 2001, el Banco de Alimentos de Bogotá ha entregado 144.763 toneladas de alimentos a población vulnerable.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

17 de junio 2017 , 09:45 a.m.

Con todos los alimentos que se desperdician en el país podrían desayunar, almorzar y cenar ocho millones de Bogotanos durante un año.

EL TIEMPO consultó a los supermercados de cadena que operan en la ciudad para conocer qué hacen frente a la posibilidad de ser uno de los mayores generadores de residuos.

Y es que en Colombia se desperdician 9,72 millones de toneladas de víveres al año según un estudio presentado en el 2016 por el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Del 34 por ciento de estos, el 12 por ciento corresponde a los residuos de los supermercados.

Por su parte, Cencosud Colombia (Tiendas Jumbo) asegura mantener alianzas con sus proveedores de alimentos perecederos.

“Los productos no pueden cumplir la fecha de vencimiento dentro de las tiendas, por lo que los proveedores se encargan de recogerlos antes de que no estén aptos para la venta, y ellos son quienes les dan una disposición final”, afirma Juliana Mejía, jefe de Responsabilidad Social de Cencosud Colombia.

Así mismo, según la vocera, la empresa se acoge a plataformas que recogen los alimentos que no se pueden comercializar pero que continúan siendo consumibles, como es el caso de Abaco, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia.

Cencosud, sostiene Mejía, acude a los bancos de cada ciudad en la que opera para donar estos productos.

Así mismo, la cadena de supermercados Éxito, bajo la gestión de la Fundación Éxito, aprovecha los alimentos que sobran distribuyéndolos a bancos de alimentos, tal como Cencosud, pero también haciendo una selección de productos adecuados para compostaje.

Esta compañía cofinancia el programa Reagro de la Fundación Saciar, con el cual se recuperan los excedentes agrícolas que se generan en el lugar de la cosecha, durante el transporte y la distribución.

Se recuperan frutas y verduras como zanahorias, bananos, papas, naranjas y aguacates, entre otros, que terminan en los platos de familias campesinas del país que no tienen forma de acceder a dichos productos.

La Fundación Éxito, en alianza con Abaco, entregó 1.916 toneladas de alimentos en buen estado provenientes de sus almacenes a 25 bancos del país durante 2016.
Por cada 100 kilos de comida desperdiciada, 21 kilos se dañan en los supermercados, tiendas de barrio y plazas de mercado, según el DNP.

La central de abastos más grande del país, Corabastos, que cuenta con 6.500 mayoristas y minoristas, que movilizan alrededor de 12.400 toneladas diarias de alimentos, centra su gestión de reducción de desperdicios en la donación y el aprovechamiento para animales y abonos.

Esta central abastece, según la misma corporación, a 10 millones de habitantes de la ciudad y los municipios cercanos. La abundancia de desechos es resultado de su actividad comercial diaria.

En las instalaciones de Corabastos se encuentra ubicado un lugar de clasificación y disposición, al que llegan los residuos sólidos que han sido recolectados en contenedores por un personal capacitado.

Los alimentos son directamente rescatados de las 57 bodegas de la corporación. Una vez se encuentran en los puntos de acopio, se procede a la separación del material orgánico e inorgánico.

Así se distribuye lo que irá al relleno Doña Juana, lo que irá al banco para ser donado y lo que servirá para los animales.

Los resultados del estudio del DNP muestran que el 20,6 por ciento, es decir, 2,01 millones de toneladas se desperdician en la etapa de distribución y retail, correspondiente a la dinámica comercial de los supermercados.

Por ello, este tipo de bancos surgieron en el país como una medida para reducir dichos porcentajes. El Banco de Alimentos de Bogotá recibe los productos que le sobran a otros y los redistribuye a quienes les faltan.

En el 2016, supermercados como Jumbo, Éxito, La 14 y centrales como Corabastos, entre otros, donaron a este banco 6’384.432 kilos de alimentos que no pudieron vender para que fueran entregados a organizaciones sin ánimo de lucro encargadas de atender a la población, de la ciudad y de municipios aledaños, que viven en condiciones de vulnerabilidad.

Según el sacerdote Daniel Saldarriaga Molina, que lidera el Banco de Alimentos de Bogotá, el año pasado se logró beneficiar a 1.041 instituciones y 293.961 personas que no tenían como alimentarse.

El reto de nuestro banco es que los productos que nos donan no vuelvan a entrar en la cadena comercial, sino que estos sean distribuidos con justicia a los más pobres”. Afirma Saldarriaga.

Según el DNP, se estima que por cada tres toneladas de alimentos disponibles para consumir se pierde una.

Por eso, el objetivo de los bancos de alimentos es salvar los productos que evidencian fallas en su presentación, que tienen fecha de vencimiento cercana, aquellos que presentan baja rotación o cuyo estado de maduración exige pronto consumo. Evitar que lo consumible termine en un relleno sanitario.

Estos productos son distribuidos a diario solo a instituciones o fundaciones, nunca a personas naturales porque la organización asegura estar en contra de la mendicidad. “Nada de lo que sale del banco sale gratis. Todo tiene un aporte solidario que es necesario para sostener la iniciativa durante el tiempo”, asegura el sacerdote que lleva 15 años a cargo del proyecto.

Con ese dinero, la organización compra los productos que no les sobran a los supermercados o marcas donantes, y que la gente necesita consumir para tener una mejor calidad de vida.

Trayecto de los productos desechados

Al Banco de Alimentos de Bogotá llegan de lunes a sábado desde las 6:30 de la mañana, en cajas y canastillas, toneladas de víveres a punto de caducar, cuyos empaques presentan averías o están con tanta maduración que exige pronto consumo. Las donaciones llegan de supermercados como Jumbo, La 14, Éxito, Alkosto, y de marcas como Alquería, Nutresa y Alpina, entre otras. Una vez los camiones descargan los productos en el muelle de llegada, estos, si son frutas y verduras, pasan a las bandejas de selección en las que se separan aquellas que son aptas para consumir de las que no. Mientras que los cereales, enlatados, panadería y lácteos pasan directamente a un proceso de revisión de fechas de vencimiento y, luego, a reempaque. Pues, las políticas para evitar su comercialización exigen que ningún producto se entregue con su empaque original. Estos alimentos se almacenan por peso de 5 o 10 kilos en bolsas o envases. El paso final es en la zona de alistamiento y despacho, donde se hace entrega de los mercados que las fundaciones u organizaciones han solicitado previamente.

Estas dan al banco un aporte económico solidario que corresponde al 10 por ciento del valor comercial de los productos que se llevan.

Una vez entregados, las instituciones se encargan de distribuirlos en forma de platos de comida, nunca en especie.

Los cartones, plásticos, vidrios, madera o metal en el que se reciben las donaciones pasan a un proceso de reciclaje. Y los alimentos no aptos para el consumo se convierten en abono o alimento para animales. El banco de Bogotá funciona con la estrategia de cero desperdicio, es decir que nada va a la basura.

LEIDYS BECERRA E. 
Escuela de Periodismo de EL TIEMPO

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