Bogotá

Tras censo, Bogotá prepara 5 nuevos centros para habitantes de calle

Tres de estos se especializarán en adultos mayores, mujeres y personas acompañadas por mascotas.

Ángeles azules abordan a los habitantes de calle

Censo acaba de revelar que en Bogotá hay 9.538 habitantes de calle.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

13 de marzo 2018 , 11:18 a.m.

El anuncio lo hizo en entrevista con EL TIEMPO la Secretaria de Integración Social, Cristina Vélez, quien advirtió que esos nuevos centros responden, en parte, a los resultados del censo de habitante de calle que se acaba de revelar.

El informe, hecho con el apoyo del Dane, identifico 9.538 habitantes de calle en Bogotá, de los cuales el 38 por ciento dijo que se lanzó a esa vida por con consumo de sustancias psicoactivas y el 33 por ciento por conflictos familiares.

En promedio llevan viviendo en calle 13,7 años. El 14 por ciento dice que está en la calle por gusto personal. El 66% duerme en la calle, el 24% en una institución y el 10% en un dormitorio transitorio.

¿Qué análisis hace la Secretaría de Integración Social de que tengamos una cifra parecida a la de hace diez años?

Las cifras se mantienen estables, pero cuando uno lo compara con el crecimiento de la población, sí hay una reducción importante, porque en ese mismo periodo la población bogotana creció el 8 por ciento. Entonces, pasamos de una tasa de 1,3 a 1,2 por cada 1.000 habitantes de la ciudad. Es una buena noticia, pero lo importante del censo, es que los datos permiten tomar decisiones de política pública.

¿Qué tipo de datos del censo llevan a tomar decisiones?

Hay cosas que me sorprendieron y que creo que nos llevan a hacer ajustes. El primero es que las razones para habitar la calle es que el 38 por ciento es el consumo de sustancias psicoactivas. Eso era obvio, lo estamos esperando. Pero la segunda, el 33 por ciento, es por conflictos familiares, como la violencia, los problemas de comunicación. Entonces, la prevención debe estar en otros frentes. El 6 por ciento llegan a la calle por problemas de vulnerabilidad económica, por falta de recursos. Eso es lo más importante del censo es el ajuste en las estrategias de prevención.

¿Qué decisiones se tomarán a partir del censo?

El primer tema concreto es que la estrategia de prevención tiene que estar focalizada en la política de familia, entendiendo que la política de familia tiene que entender cómo son las familias de Bogotá, cómo es la diversidad de las familias de Bogotá. El segundo asunto, que vamos a concretar en los próximos meses, es que tenemos que tener centros de atención diferenciales.

¿En qué consiste esa diferenciación?

Tenemos un universo de acercamientos a 11.487 habitantes de calle, y de ellos hay dos mil que entran a un proceso de recuperación, pero tenemos un universo de habitantes de calle que deciden no ir a nuestros centros porque no se sienten cómodos y eso nos obliga a que los centros respondan a esas necesidades.

¿Y cuáles son esas necesidades?

Específicamente un centro en que podamos atender a adultos mayores, que necesitan una atención diferente, específica, atada a la edad; otro para mujeres, atendiendo a la diversidad de mujeres que tenemos, desde las chicas jóvenes que pueden estar en un riesgo más profundo porque pueden estar embarazadas, por ejemplo, hasta las chicas trans, las mujeres adultas, y el tercero, que es como uno de los principales problemas que tenemos, es un centro donde podamos recibir habitantes de calle con mascotas. Hay una proporción de habitantes de calle que no recibe ayuda porque no se va con sus mascotas, y tenemos que atenderlos juntos porque hay una relación de dependencias.

¿Cuántos centros hay y cuántos nuevos van a operar?

Hay 15, y vamos abrir cinco: tres con atención diferencial como acabo de explicar, y vamos a abrir otra comunidad de vida (proceso antes de salir) y un centro de egreso (el último pasito), donde ellos entran con trabajo, son los últimos pasos para reconstruir sus vidas.

¿En estos centros del Distrito realmente el habitante de calle tiene la opción de cambiar de vida?

Con los nuevos centros esperamos que podamos llegar a alguna gente que no ha decidido aceptar los servicios que les parece que no están ajustados a sus necesidades. Siempre habrá un porcentaje de personas que no están dispuestas a recibir ningún tipo de atención. Y obviamente un proceso de recuperación no funciona si no es absolutamente voluntario. Además tenemos unas disposiciones de la Corte Constitucional que hacen que este tipo de atención tiene que ser autónoma y voluntaria, de ninguna manera se puede forzar a una persona a ingresar a un proceso de recuperación.

Este tipo de atención tiene que ser autónoma y voluntaria, de ninguna manera se puede forzar a una persona a ingresar

¿Cuándo comenzaron a tomar estas decisiones?

Los datos del censo los tenemos hace un mes. El trabajo de los centros de atención con enfoque diferencial se venía trabajando en los anexos técnicos, el de mujeres diversas lo veníamos trabajando desde que yo estaba en la Secretaría de la Mujer. Y muchos de los protocolos se hicieron basados en los protocolos de atención de las casas-refugio. Tenemos que usar esa experiencia aprendida para atender a las habitantes de calle. Son realidades diferentes, pero hay cosas como que se base en el empoderamiento, que tenga ciertos procesos psicosociales que sabemos que funcionan.

¿Cuántos cupos tienen disponibles en la ciudad?

Tenemos 2.200 cupos, estos nuevos centros nos permitirían tener 400 más. Si algo rarísimo pasa, y los 9.500 habitantes quieren atención el mismo día, pues no podríamos atenderlos, pero claramente eso no va a pasar. De hecho nosotros tenemos cupos permanentemente y el trabajo, nuestro principal desafío, es siempre acercar la gente a los procesos, porque no todos quieren, ni todos están dispuestos a empezar un proceso de recuperación.

¿Qué porcentaje de personas que reciben atención terminan dejando la calle?

De los últimos 18 meses, desde que empezó el Plan de Desarrollo por una Bogotá Mejor para todos, en junio de 2016, han ingresado a procesos 2.200 personas. De esas personas, 19 por ciento que son 404 personas, salieron ya. Terminaron el proceso y actualmente están por fuera de la calle, con una vida estable, en la medida de lo posible. Y hay un 48 por ciento que están actualmente dentro de nuestros centros. Hay un porcentaje que se sale, no le interesa, no puede, porque la recuperación del consumo es muy difícil.

¿Cómo explican que tengamos la misma cifra de habitantes de calle de hace 10 años?

No son las mismas personas. De hecho, si volviéramos a hacer el censo en tres meses y usáramos la misma metodología, probablemente tendríamos una cifra parecida, pero no las mismas personas. Es lo que pregunta la gente: por qué han atendido más de 11.000 en un año y tienen 9.500 en el censo. Y es que es una población supremamente móvil. Entonces, hay un porcentaje importante de habitantes de calle que entran, salen, vuelven a sus casas o a sus sitios de origen. Fue interesante poder tener la foto del censo de los 15 días (el lapso en que se levantó la información) que dan un momento dado, diferente a lo que pasa en un año. Cuando uno mira, 4 de cada 10 habitantes de calle no vienen de Bogotá. Es población migrante. Hay gente que lleva más de seis años en la calle, pero hay gente que lleva tres meses.

¿Es imposible erradicar el fenómeno de habitante de calle?

Hay que mitigarlo en la medida de lo posible, tener las puertas siempre abiertas, pero muy difícilmente lo vamos a poder erradicar. Por las razones de lo que lleva a la habitabilidad en calle no me sirve una política de superación de la pobreza, no me sirve una política de generación de ingresos. Estamos hablando de un fenómeno sicosocial tan profundo que incluso ciudades hiperricas del primer mundo siguen teniendo habitantes de calles.

¿Pero no es un fenómeno tan visible como el de Bogotá?

En países del primer mundo lo que pasa es que el invierno obliga a muchos de los habitantes de calle a buscar refugio. Y esa es una oportunidad muy importante de establecer procesos. Aquí tenemos que seguir insistiendo con los ángeles azules. Y digamos que en un ejercicio de 1.000 que se contacten en un día, que entren 10 ya vamos como decantando el proceso.

¿Cómo operan los ángeles azules?

Los ángeles azules son un equipo de más de 700 personas que están en calle permanentemente contactando habitantes de calle, día y noche, todo el tiempo. Y el ejercicio que ellos hacen es acercar a las personas a la oferta institucional, básicamente de formas diferentes. Una es acercándosele uno a uno, estando pendiente de cada uno, pero también hacen cosas creativas como jornadas de fútbol, y a través de la jornada de fútbol llevan servicios de salud o hacen jornadas de peluquería en calle, y así van acercando a la gente de diferentes formas. Aquí no hay que escatimar en creatividad porque es una tarea muy difícil.

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