Bogotá

El ejemplo que da Río de Janeiro para la bicicleta pública en Bogotá

El Distrito espera tener ciclas compartidas en el 2019. En Río, hay 1.700 bicis para préstamo.

Sistema público de bicicletas de Cundinamarca

Para acceder a las bicicletas compartidas se debe pagar 5 reales ($ 3.850) el día y 10 reales ($ 7.700) el mes. 

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Archivo: César Melgarejo / EL TIEMPO

01 de julio 2018 , 07:33 p.m.

En Río de Janeiro (Brasil) hay 1.700 bicicletas para el préstamo y en estas se hacen diariamente 12.000 viajes. Cada ‘bici’ es usada en promedio ocho veces al día. Los que más las utilizan son trabajadores y estudiantes para viajar al sector central de la ciudad y para acercarse a una estación del metro o tranvía. Hay 747.640 usuarios registrados (incluidos visitantes).

De esta manera, la ciudad costera, la segunda más poblada de Brasil con cerca de 6,5 millones de habitantes, le apuesta a la movilidad sostenible, un ejemplo para Bogotá que en los últimos 10 años ha fracasado en su intento de contar con un sistema de bicicletas compartidas.

En Río de Janeiro, que tiene 307 kilómetros de ciclorrutas y sectores peatonales, se realizan en total 380.000 viajes diarios en bicicleta, según el Bancon Interamericano de Desarrollo.

Cada bici que hace parte de este proyecto patrocinado por el banco Itaú costó en promedio cerca de 800 dólares ($ 2’388.000), según se conoció durante el evento Velo-City, celebrado recientemente en la urbe carioca. El proyecto empezó a funcionar desde febrero del 2018. “Tienen tecnología canadiense y en el taller en donde les hacemos mantenimiento hay un stock de repuestos que alcanza para tres meses y así evitamos que queden varadas”, explicó Tomas Martínez, propietario de Tembici, que hace el mantenimiento.

El lugar en donde se reparan estos vehículos de pedal está en una gran bodega que se asemeja a un patio taller de un portal de TransMilenio. Allí laboran más de siete mecánicos que reciben a diario las que requieren ajustes o cambio de piezas. “Por lo menos una vez al mes se debe traer cada una de las ciclas para hacerle mantenimiento preventivo”, asegura Martínez.

A un costado de la bodega hay un gran salón desde el cual se monitorean, con la ayuda de varias pantallas y en tiempo real, las ciclas. En un mapa están detalladas las estaciones “Desde aquí sabemos qué está pasando en el sistema. Por ejemplo: conocemos quienes las están utilizando, de qué estación la sacó y en cuál estación la dejó el usuario”, cuenta un encargado.

Para acceder al servicio de bicicleta compartida, el usuario debe inscribirse en una base en la que además de sus datos personales debe registrar su tarjeta de crédito para poder cancelar el valor por usarla. “Cuando no se tiene la tarjeta, existe una aplicación móvil con la cual el usuario recibe un número que al ser digitado en un tablero del cicloparqueadero le permite sacar la bici y utilizarla. Hasta ahora no hemos tenido problemas de robo de vehículos, ya que quien lo saca está registrado en la base de datos y debe responder por ellos”, describe Martínez.

El usuario debe inscribirse en una base en la que además de sus datos personales debe registrar su tarjeta de crédito para poder cancelar el valor por usar la bicicleta

EL TIEMPO conoció que los precios se establecen según la negociación que se haga con cada municipio. En Río de Janeiro, por ejemplo, el valor es de 5 reales ($ 3.850) el día y de 10 reales ($ 7.700) el mes.

En gran parte de la ciudad hay instaladas 260 estaciones en las que se ubican 10 bicicletas en promedio. La energía que se necesita para desbloquear el candado inteligente que asegura la bici al parqueadero, y que se activa vía digital, es generada por paneles solares en la parte alta de la estación, que hacen que el proyecto sea aún más ecológico.

“Es una manera muy práctica para usar la bicicleta. Me gustan porque son cómodas y el sillín se puede adecuar a la altura de quien la use. También tiene un maletero en la parte delantera”, manifestó un usuario del sistema.

Uno de los retos que tiene el proyecto es lograr la integración con los demás medios de transporte. “Es un tema complejo, ya que cada empresa es diferente. Aquí hay tres tarjetas de transporte distintas. No hay integración tarifaria y para eso hay que tener voluntad política”, aseguró Natalia Cerri Oliveira, de relaciones institucionales de Itaú.

Uno de los puntos más críticos a la hora de montar en bicicleta es sufrir algún siniestro de tránsito. Sobre esto la empresa Tembici asegura que “pensamos en la seguridad del ciclista, pero en realidad son los conductores de los automóviles quienes deben cuidarlos. Los usuarios de ‘bici’ tienen un espacio público compartido con los demás actores viales y los automóviles son más peligrosos que los ciclistas. La ciudad debe acoger a los amantes de este transporte sostenible y debe haber una infraestructura para usarla de manera segura”.

Al preguntársele qué tan cerca ve a Bogotá de tener este tipo de bicicletas, Natalia manifiesta que por ahora están analizando varios proyectos en América Latina, pero hay que sortear varios pasos con los gobiernos.

La ciudad debe acoger a los amantes de este transporte sostenible y debe haber una infraestructura para usarla

“Es más fácil llegar si tenemos una infraestructura para este tipo de transporte como la que existe en Bogotá. La gente nos pregunta por qué esa ciudad no tiene un sistema de bicicletas públicas ya que fue una de las primeras capitales de latinoamérica en hacer las vías exclusivas para las ciclas, entonces miramos con buenos ojos poder proponer un proyecto como el de Río. Además de esto vemos que en Bogotá hay voluntad política para realizar este tipo de inversiones”, agregó Natalia.

La capital colombiana tiene cerca de 8 millones de habitantes y en un día se realizan más de 670.000 viajes en bici en los más de 410 kilómetros de ciclorrutas que existen.

Así esta el tema en Bogotá

Para poder tener las bicicletas públicas compartidas para Bogotá hoy hay una propuesta de asociación público-privada (APP) que presentó la empresa BCycle Latam SPA (de Chile), a finales del 2016. Esta avanza en un proceso de validación por parte de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), entidad con la que la ciudad firmó un convenio interadministrativo por cerca de 1.000 millones de pesos y que tiene como objeto esa revisión.

La Secretaría de Movilidad señaló que, además de los componentes técnicos de operación y mantenimiento, la FDN también “está evaluando la capacidad técnica y financiera del originador”, así como “los mecanismos para mitigar los riesgos del proyecto”.

Como lo había revelado EL TIEMPO, si la propuesta de la asociación público privada cumple la etapa de validación de manera positiva, será necesario enviar el proyecto para revisión de las secretarías de Hacienda, Planeación y el Ministerio de Hacienda.
Hay que tener en cuenta que la concejal de la Alianza Verde, María Fernanda Rojas, ha expresado inquietudes por los inconvenientes técnicos y financieros que este privado, BCycle Latam SPA, ha tenido en la capital chilena, donde maneja un sistema de ciclas públicas similar al que se instalaría en el Distrito y cuyo nombre es Bike Santiago.

BOGOTÁ
John Cerón
En Twitter: @CeronBastidas

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