Bogotá

Histórico hallazgo en Bogotá revela cómo era la vida del pueblo muisca

15 toneladas de restos arqueológicos se recuperaron de lote donde se edificó subestación de Codensa.

Hallazgo en Bogotá

Hoy, dos años después de analizar el tesoro arqueológico, no tienen dudas del aprendizaje que estas piezas ofrecen sobre los muiscas.

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María Fernanda Orjuela

05 de octubre 2017 , 02:20 p.m.

El hallazgo arqueológico más grande en extensión en la historia de Colombia se reveló el miércoles. Se trata de 612 huesos humanos y 88 piezas de cerámica encontradas por Codensa en la primera etapa de la construcción de la subestación Nueva Esperanza, en Soacha.

Los restos óseos, cerámica, trabajos de piedra y otros les permitieron a los investigadores obtener información sobre la salud, el desarrollo urbano, social, económico, entre otros, del pueblo muisca que habitó hace 24 siglos cerca del salto de Tequendama, en lo que hoy se conoce como el municipio de Soacha.

En el 2015, cuando empezaban los estudios del predio donde se construyó la subestación, los investigadores anticiparon la importancia del hallazgo. Hoy, dos años después de analizar el tesoro arqueológico, no tienen dudas del aprendizaje que estas piezas ofrece sobre los muiscas.

Según los investigadores, las comunidades se organizaban a través de aldeas, con distintas áreas de vivienda, tumbas, basureros y depósitos. Estas viviendas eran chozas redondas de techos puntiagudos; de igual forma, construcciones rectangulares usadas para eventos públicos.

Hasta el momento se tenía poco registro del periodo Herrera de la Sabana, que data del 400 a. C, principal etapa para la formación de estos pueblos.

La muestra se extiende a los periodos Muisca Temprano, que va desde 200 d. C al 1000 d. C; y Muisca Tardío, de 1000 d. C a 1600 d. C.

Tatiana Santa, coordinadora técnica de Inerco, consultora encargada de la excavación arqueológica, dijo: “Al ser un área tan amplia, ayuda a la investigación y permite tener conclusiones más certeras de la población”.

Otro dato importante es que esta comunidad permaneció casi 1.800 años en este asentamiento; era una población jerarquizada, que tenía intercambios comerciales con otras comunidades del valle del Magdalena y la costa Atlántica, según la información entregada.

Los registros indican que eran personas de una estatura promedio de 1,52 metros y presentaban una mortandad alta de niños, los cuales tenían problemas de desnutrición.

Según los investigadores, las comunidades se organizaban a través de aldeas, con distintas áreas de vivienda, tumbas, basureros y depósitos

Se obtuvo información sobre métodos de caza, desarrollo de herramientas como agujas para coser hechas de dientes de animales. Adicionalmente, datos sobre el género, edad, estatura, enfermedades y actividades de producción; también, referencias de las condiciones climáticas de la región y uso del canal para el sistema de riego en la agricultura y ceremonias rituales.

Entre el material rescatado hay restos de vasijas, ollas, platos, copas, figuras antropomorfas y zoomorfas y herramientas de piedra. Parte de los alrededores de la subestación está llena de rasgos arqueológicos, entre los que hay estructuras, tumbas y depósitos de arcilla y cerámica. Se excavaron 15.500 metros cúbicos de tierra, con un equipo de 200 personas, entre arqueólogos, antropólogos, bioantropólogos y auxiliares del sector

Así se descubrió

El proyecto de infraestructura eléctrica se inició a finales del 2010. Tras la realización de 270 muestreos de las tres hectáreas de construcción, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) comprobó que existía el 97 por ciento de probabilidad de hallazgo arqueológico relevante.

Así que se estructuró e implementó el Plan de Manejo Arqueológico con una inversión de 10.500 millones de pesos. Además del hallazgo, David Felipe Acosta, gerente general de Codensa, aseguró que la inversión para la recuperación de fauna y flora fue de 10.000 millones de pesos.

Se identificaron 3.126 plantas de 79 especies y mamíferos como el oso perezoso de dos garras en la región, del cual hay presencia de cuatro individuos, uno de ellos una cría.

Acosta, además, dijo: “Es una buena reconstrucción de nuestra historia, al ver cómo se almacenaban y el desarrollo de su vida cotidiana. Esta fue una oportunidad de encontrar más información sobre nuestra cultura”.

Se identificaron 3.126 plantas de 79 especies y mamíferos como el oso perezoso de dos garras en la región, del cual hay presencia de cuatro individuos, uno de ellos una cría

Algunas de las piezas estarán expuestas en la alcaldía local de Soacha.
Codensa esperó que se cumplieran los cien primeros días de funcionamiento de la subestación Nueva Esperanza para revelar los resultados del hallazgo arqueológico. En diciembre se entregarán nuevos informes de la investigación.

La subestación estaba planificada dentro del Plan de Expansión de Referencia Generación-Transmisión 2006-2020. En el 2011 se radicó la evaluación de impacto ambiental, y el Programa de Arqueología Preventiva.

En septiembre del 2013, el Icanh solicitó hacer el rescate arqueológico total del lote, la subestación se comenzó a construir en febrero de 2015. El 1.° de julio pasado entró en funcionamiento comercial.

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