Bogotá

Sindicado de asesinar a comerciante en Hayuelos, enviado a la cárcel

Pedro Pablo Flórez, de 47 años, mató a un hombre de 17 disparos de fusil 9 milímetros y silenciador

Pedro Pablo Flórez

Pedro Pablo Flórez no aceptó los cargos que le imputó la Fiscalía durante la audiencia, tras la cual fue enviado a prisión.

Foto:

Leo Medina / EL TIEMPO

30 de abril 2017 , 08:48 p.m.

A la cárcel Modelo de Bogotá fue enviado Pedro Pablo Flórez, de 47 años, que el viernes pasado, según las autoridades, asesinó al comerciante de 37 años Julián Darío Pacheco Moreno, de 17 disparos con un fusil 9 mm marca Colt de fabricación americana, y después protagonizó una balacera en la vía pública con un saldo de tres personas heridas, incluido él.

En la audiencia pública en los juzgados de Paloquemao, la cual se realizó entre las 2 de la tarde y las 8 de la noche del sábado, la juez del caso avaló los delitos imputados por la Fiscalía de homicidio agravado, tentativa de homicidio, porte ilegal de armas y disparar contra vehículos con uno o más ocupantes.

“La gravedad de su conducta se da por haber disparado un arma potente y letal de forma indiscriminada. Los lesionados estuvieron en peligro de morir”, manifestó la delegada de la Fiscalía en la audiencia, en la cual la juez tercera de garantías ordenó la medida de aseguramiento en su contra. El sindicado no aceptó los cargos.

La juez advirtió que la forma del crimen y cómo se enfrentó a los uniformados muestran que no es un principiante.

Después de disparar al menos 17 proyectiles contra el comerciante, a las 7:30 de la mañana en el barrio Hayuelos, de Fontibón, Flórez escapó como pasajero en una motocicleta, pero la policía lo persiguió por aire y tierra con el apoyo de helicóptero. A la altura de la avenida Boyacá con calle 12, Kennedy, se bajó de la moto y siguió la huida a pie, tratándose de esconderse entre los vehículos. En ese punto se enfrentó a la policía en medio de los transeúntes y carros.

Es la tercera vez que Flórez Leiva, alias Toto, ingresa a la cárcel Modelo; en dos ocasiones estuvo después de participar en asaltos millonarios con una banda que se abría paso con armas de largo alcance. Salió del anonimato en el 2004, cuando las autoridades descubrieron que había sido uno de los componentes del comando delincuencial que asaltó un carro de valores de la Brinks de Colombia S. A. y se alzó con 574 millones de pesos.

El cinematográfico robo ocurrió a las 7 de la noche del jueves 26 de agosto de ese año en la vía Bogotá-Chía, vereda Fusca. El carro de valores fue chocado de frente por un camión tipo estacas que rodaba en contravía. Unos 12 hombres armados de fusil rodearon el vehículo blindado y obligaron a bajar a sus ocupantes para descargar las tulas con dinero.

En la inspección al sitio de los hechos, las autoridades hallaron una billetera, que sería la pieza clave para dar con uno de los asaltantes. Contenía una cédula falsa a nombre de Juan Carlos Chalá Artega; sin embargo, la foto del documento era la de alias Toto, quien fue capturado al día siguiente del robo.

El Tribunal Superior de Cundinamarca confirmó en abril del 2005 la sentencia, de seis años, que había proferido en su contra un juzgado penal de Zipaquirá, junto con la de otros dos miembros del comando armado. Este proceso fue denunciando por “supuestos incidentes de nulidad” ante el alto tribunal.

Al recuperar su libertad, Flórez Leiva se reincorporó a la banda. El objetivo de la estructura delincuencial era una sucursal bancaria en el sector del Salitre, occidente de Bogotá, del que se robaron 1.000 millones de pesos el 23 de octubre del 2009. Esta vez, el comando estuvo integrado por nueve hombres armados de fusil. En mayo del 2010, alias Toto fue capturado y enviado a la Modelo, junto con dos personas más, entre estas una mujer, acusada de haber realizado las labores de inteligencia.

Flórez Leiva, oriundo de Bucaramanga, volvió a quedar libre hace cinco meses y, según las autoridades, desde su celda perfiló toda su atención en el asesinato de Pacheco Moreno, un comerciante dedicado a la importación de productos chinos.

Para este homicidio pagó la adaptación de su fusil de asalto automático marca Colt, que originalmente viene con balas calibre 5,56 y, en el mercado negro, según explicó un experto de la policía, tiene un costo de 6 millones de pesos. El arma quedó convertida para portar balas calibre 9 milímetros.

Todo estos detalles llevaron a las autoridades a inferir que se trató de una retaliación. Se investiga la procedencia del fusil.

FREDY GUERRA Y LEO MEDINA
Citynoticias y Redacción Justicia

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