Bogotá

Se dio otro paso clave para descontaminar el río Bogotá

Alcaldía abrirá licitación para construir la estación elevadora para limpiar aguas residuales.

Estación elevadora de Canoas

Así es el túnel que se construye para la planta. En la imagen están a 75 metros de profundidad.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

05 de junio 2018 , 08:42 p.m.

Cada vez que usted entra al baño y baja la cisterna, no se imagina el viaje que hacen esas aguas residuales por una maraña de tuberías, túneles, conexiones e interceptores que llegan a estar incluso a más de 70 metros de profundidad. Si se juntaran todos, esos ductos sumarían más de 10.000 kilómetros de largo.

Es parte del sistema de alcantarillado de la ciudad, que, junto con otros municipios, tienen convertido al río Bogotá en una de las cloacas más contaminadas del mundo. Cada día se vierten en el afluente al menos 664 toneladas de carga contaminante.

Como parte del proceso de descontaminación al que se comprometió, este martes la administración del alcalde Enrique Peñalosa anunció el siguiente paso: la apertura del proceso de licitación pública para construir una estación elevadora que saque esas aguas sucias de la profundidad, las filtre, las ponga en la superficie, se oxigenen y, por ahora, las arroje de nuevo al río Bogotá en mejores condiciones.

En una segunda fase, lo que se tiene previsto es la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales (Ptar-Canoas), una obra que sería definitiva y que tuvo un paso clave en octubre pasado, cuando se logró el cierre financiero por 4,5 billones de pesos. Se espera que esté lista en el 2027.

Pero, volviendo a la estación elevadora, el alcalde anunció que es una inversión de 367.500 millones de pesos, más 21.200 millones adicionales para la interventoría.

La estación elevadora

Se trata de dos pozos, uno de 22 metros y otro de 35 de diámetro a una profundidad de 40 metros. Cada uno tiene su función: el primero será una especie de colador que recogerá botellas, plásticos, animales muertos, colchones y todos los desperdicios que arrojan los ciudadanos sin escrúpulos al sistema del alcantarillado.

En el segundo pozo se recogen las aguas filtradas y se elevarán a la superficie a través de seis bombas que operarán a 38.400 litros por segundo. Para tener una idea es como llenar una piscina olímpica en un minuto. Ese es el tamaño de la capacidad del bombeo.

Hoy, la mayoría de las aguas residuales que salen de las casas, las industrias y los establecimientos comerciales llegan hasta unos interceptores que desde años atrás se construyeron de forma paralela a los ríos de la ciudad. Es decir que pasan casi que al lado de caudales como el Tunjuelo, Fucha o la cuenca del Tintal. De allí, esas aguas deberían caer al gran interceptor, un inmenso túnel a 70 metros de profundidad que ya se construyó paralelo al río Bogotá y fue hecho con unas inmensas tuneladoras.

Sin embargo, por hechos de corrupción que siguen en investigación, esas máquinas de más de 15 metros de largo por tres metros de diámetro que taladraron la tierra a esas profundidades –una desde Tunjuelo hasta Canoas en Soacha y otra en sentido contrario para casos de emergencia– quedaron enterradas y a su suerte durante siete años.

Para poder destapar esos túneles y continuar con las obras tendientes a la descontaminación del río Bogotá, mientras el proceso judicial sigue su curso, el Consejo de Estado ordenó sacar a superficie esas tuneladoras, lo que le costó al Distrito 25.000 millones de pesos.

La extracción de tales máquinas duró un año, y este martes quedó prácticamente finalizada. Por eso se dio el siguiente paso: la licitación de la estación elevadora, una obra que se espera esté adjudicada en septiembre de este año y finalizada 44 meses después.

Peñalosa recordó que en esos colectores de aguas negras se invirtieron más de un billón de pesos. “Este es el comienzo del tratamiento total para la descontaminación de este río”, indicó el mandatario.

Los túneles recibirán el 70 por ciento de las aguas servidas de Bogotá

Una vez entren en servicio, los túneles van a recibir el 70 por ciento de las aguas servidas que se producen en Bogotá y el 100 por ciento de las que salen del municipio vecino de Soacha.

En este proceso han participado, entre otras entidades, la Corporación Autónoma Regional (CAR), la Gobernación de Cundinamarca y el grupo en el que opera el embalse del Muña, donde se produce el 8 % de la energía del país.

Se calcula que con estas obras se van a generar entre 1.846 empleos directos y 738 indirectos.

HUGO PARRA GÓMEZ
Twitter: ​@hugoparragomez
hugpar@eltiempo.com

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