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Michael Phelps: el Dios, indiscutible, de la piscina

El deportista sigue coronándose con títulos en los Olímpicos. Lea su entrevista en BOCAS.

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Michael Phelps. Foto: AFP

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AFP

09 de agosto 2016 , 08:54 p.m.

Esta es una selección de declaraciones que dio Michael Phelps en marzo de 2016 durante la cumbre de medios del Team USA en Los Ángeles y en las ruedas de prensa de las rondas de clasificación para los Juegos Olímpicos Río 2016 que tuvieron lugar en Omaha, Nebraska.

Michael Phelps transmite un video en vivo a través de Facebook. Es temprano y está sentado en un cuarto de hotel en Omaha, Nebraska. Es el último día de los U.S. Swimming Olympic Trials –el campeonato de clasificación que el equipo olímpico de natación estadounidense organiza antes de los Juegos Olímpicos para decidir quiénes van a ser sus representantes– y sostiene un vaso de cartón con un café que toma a sorbitos mientras contesta las preguntas que le hacen sus más de siete millones de seguidores por Facebook: ¿Cuál es su desayuno favorito? ¿Cómo se la lleva con los otros nadadores? ¿Qué música estaba oyendo antes de su última carrera? ¿Extraña a su hijo?

Phelps habla con lugares comunes: dice que se debe alimentar bien para la competencia, que suele jugar Risk por las noches con sus compañeros, que sigue oyendo canciones de Eminem y de Steve Aoki, y que lo único que quiere es tener un tiempo libre para poder ver a su bebé, Boomer, y a su esposa, Nicole. Los otros videos son iguales, pero no los hace desde su cuarto de hotel, sino en otros espacios cotidianos para él: con una toalla en el cuello en unas tinas de recuperación después de una carrera, con un buzo de la Universidad Estatal de Arizona –donde trabaja su entrenador de toda la vida, Bob Bowman– mientras camina hacia la piscina del campus para entrenar, o con su hijo mientras celebra su primer Día del Padre. Son pequeños pedacitos de su vida disponibles para todos por streaming global.

Esta nueva faceta de Phelps, tan cercana a sus seguidores –y por la que, según un artículo de The Wall Street Journal, Facebook le pagó 200.000 dólares–, es totalmente inédita en un deportista que durante toda su carrera habló poco sobre sí mismo, no les contestó el teléfono sino a sus amigos más cercanos y trató de vivir al margen de la fama mientras todo Estados Unidos lo convertía en un ídolo.

Phelps era un chico de clase media de Baltimore, hijo de padres separados y con problemas de déficit de atención que pasaba su tiempo libre en las piscinas para no tener que llegar a su casa; allí había encontrado en su entrenador, Bob Bowman, la figura paterna que siempre le faltó. Gracias a soñar y a confiar en sí mismo –como siempre lo ha repetido– superó todas las barreras hasta convertirse en un campeón mundial. En el 2000, a sus quince años, ya era un héroe: el estadounidense más joven en ir a unos Olímpicos. Y aunque en esa ocasión no logró medallas, llegó a la serie final de los 200 metros mariposa y terminó en el quinto lugar.

De ahí en adelante, Phelps fue una máquina demoledora de récords. En 2001, durante la clasificación para el Mundial de Natación, rompió el récord de los 200 metros mariposa –su prueba preferida– y desde entonces ha mejorado esa marca por casi cuatro segundos, hasta dejarla en 1:51,51. En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, con 19 años, fue portada de la revista Time, ganó seis medallas de oro y dos de bronce, y en una de las carreras más emocionantes de su vida, los 200 metros libres, ocupó el tercer lugar a menos de un segundo de su ídolo de infancia, el australiano Ian Thorpe. En Beijing 2008 ganó las ocho pruebas de natación en las que participó y estableció siete nuevos récords mundiales, entre ellos el de los 400 metros combinados –tal vez la mayor prueba de resistencia en natación–, que dejó en 4:03,84. Finalmente, en el Mundial de Natación de 2009, en Roma, fue la primera persona en establecer un tiempo menor a 50 segundos en la prueba de los 100 metros mariposa.

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Michael Phelps. Foto: AFP.

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Paradójicamente, mientras todo eso sucedía, su historia tuvo todos los giros de una novela dramática. En 2004 fue sorprendido conduciendo bajo la influencia del alcohol y estuvo dieciocho meses en libertad condicional. En 2009, a sus 24 años y justo antes de romper cuatro récords en el Mundial de Roma, el desaparecido periódico sensacionalista inglés News of the World publicó una foto suya fumando marihuana en una pipa de agua. Phelps aceptó que lo había hecho en una fiesta universitaria y recibió tres meses de suspensión por parte del equipo de natación de Estados Unidos. Luego, después de los Juegos Olímpicos de Londres, anunció su retiro: era un momento difícil porque a pesar de haberse convertido en el mayor medallista de la historia, acababa de terminar una relación de varios años con Nicole Johnson –una modelo que había sido Miss California–. Y para rematar, justo cuando decidió volver a entrenar, en abril de 2014, fue arrestado por conducir con exceso de velocidad y bajo el efecto del alcohol cuando volvía a su casa después de pasar la noche en un casino.

El video de las cámaras de seguridad fue público y todo Estados Unidos vio cómo el mayor medallista olímpico de la historia manejaba a 135 km/h en un túnel, se salvaba por centímetros de estrellar a un camión y luego entraba esposado a una estación de Policía. Por ese episodio fue vetado a participar en el Mundial de Natación de 2015 y tras estar cuatro días encerrado en la casa de su mamá, en Baltimore, decidió internarse en un centro de rehabilitación en Arizona. Fue ahí cuando decidió revertir su situación y convirtió la historia de un adolescente que nunca había podido manejar su fama, en la de un héroe que está a punto de resurgir a lo grande. Al menos eso es lo que cuentan ahora todas sus redes sociales y los conglomerados mediáticos de Estados Unidos.

Desde que empezaron los eventos preliminares a los Olímpicos de Río de Janeiro, Phelps no ha parado de ponerse a sí mismo como el protagonista de su propia gesta heroica: la de una persona común y corriente que enfrentó y superó sus demonios individuales. En febrero de 2015 se comprometió con su exnovia y se mudó a Scottsdale, Arizona, para entrenar con Bowman en la Universidad Estatal. Según dice, en el desierto se vive bien porque hay muchos campos de golf y los atardeceres son asombrosos. En mayo de este año nació su primer hijo, Boomer, un bebé que a los pocos días de nacido se convirtió en tendencia en las redes sociales: por Facebook, Phelps dijo que Boomer y Nicole van a estar en las tribunas de Río de Janeiro para verlo competir. Y aunque no quiere revelar cuáles son sus metas inmediatas, estos Juegos –los últimos en los que va a participar, según dice– son la oportunidad perfecta para defender los récords de los 100 y los 200 metros mariposa, intentar recuperar el récord de los 200 metros combinados –que perdió en 2009 con el alemán Paul Biedermann en medio de una polémica por el uso de un traje impermeable que luego fue prohibido por la Federación Internacional de Natación– y subir un conteo de medallas que ya hace de él, sin duda alguna, el mejor deportista de todos los tiempos.

Cuando piensa en los tiempos que logró en 2008 y 2009, y que todavía son récords vigentes, ¿se asombra de ellos como todo el mundo, o lo frustra no haber podido siquiera acercarse de nuevo? ¿Cree que esa fue la cumbre absoluta de su carrera?***

Creo que hay muchos récords que son muy rápidos. ¡Muy rápidos! Y creo que muchos de los récords que hay ahí afuera se pueden superar. Me gusta pensar que si Bob [Bowman] y yo trabajamos duro, vamos a lograr mejorar los tiempos. Pero es verdad, ha pasado una eternidad desde mi último récord y no mejoro mis tiempos desde 2009. Me gustaría volver a tener un buen tiempo antes de que me retire, eso es lo que espero; con algo de suerte lo voy a lograr. Soy consciente de que algunas marcas son ridículas; pero no sé, me gusta pensar que cualquier récord se puede superar.

Usted ha cambiado mucho desde los Juegos Olímpicos de Londres. ¿Qué fue lo que lo hizo querer volver a ser el mismo de antes?*

Ahhh… Sabía que esto iba a suceder [risas]. ¡No dejan pasar ni dos preguntas!

Pero, Michael… Es que creo que es realmente interesante saber…*

Sí, lo sé. En 2012 no quería tener nada que ver con este deporte, estaba completamente acabado. Estaba listo para dar el siguiente paso, retirarme… Y no sabía qué iba hacer en ese punto. Estaba acabado, destrozado, no quería seguir entrenando. Me imagino que después de un año y medio simplemente decidí volver a meterme a la piscina: tenía quince quilos de sobrepeso, di una vuelta por el agua, tomé la decisión y volví a disfrutar el estar en la piscina. Mi mente es distinta a la del 2012, me dije: “Qué demonios, hagámoslo otra vez: todavía soy joven y esta es mi última oportunidad de hacerlo”. Haber ido a los Juegos Olímpicos de 2012 fue como ir al dentista: fue cruel, apenas podían obligarme a entrar a la piscina. El otro día hablé con Matt Lauer [periodista de NBC] y él me dijo: “¿De verdad volviste a la piscina porque tenías una entrevista con nosotros?”. Y yo: “Sí… Creo que eso es correcto”. “¿Te fuiste diez días de los entrenamientos y volviste para hacer entrevistas?”. Y yo le decía: “Sí, probablemente eso no esté alejado de lo que pasó”. Era realmente difícil mantenerme motivado entonces, pero creo que ahora estoy en el punto opuesto: me siento otra vez como si fuera un un niño.

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Michael Phelps. Foto: AFP

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Pero en Londres logró algunas medallas y en las fotos salía feliz y satisfecho. Si lo llegamos a ver así en Río 2016, ¿cómo sabremos que su alegría es real?*

¡Usualmente ustedes podrán deducir que estoy feliz si lanzo un chorro de agua con la boca después de una carrera! Eso es un buen signo de que estoy satisfecho con la competición.

¿Tienen alguna diferencia las medallas que logró en Londres?*

No, una medalla es una medalla. Cuando rompí el récord mundial de los 200 metros mariposa [en el Mundial de Natación de Roma 2009] esa era mi meta, pero en el fondo no quedé feliz. En los Olímpicos de 2012 realmente quería el récord de los 100 metros mariposa, pero fui 1,4 segundos más lento y aun así gané el oro. Soy duro conmigo mismo, soy la persona más exigente conmigo mismo. Quiero que se cumplan mis metas y, para ser honesto, es un poco aburrido por no superar mis tiempos desde 2009; pero asumo la responsabilidad de eso. Sí, ahora estoy de vuelta, pero estoy en un lugar diferente: cuando se acabe este verano quiero mirar lo que hice y decir: “Hice todo lo que pude para prepararme”. Si no gano ni una sola medalla, pero entreno lo mejor que pueda para los Olímpicos, voy a estar feliz. Claro, si en Río no llego a las finales, tal vez me enfurezca un poco, pero creo que en ese punto voy a poder aceptarlo.

¿Saben? Este es un tema ligeramente distinto, pero creo que últimamente me he dado cuenta de todo lo que he logrado y es la primera vez en mi vida que me doy cuenta de eso. Durante toda mi carrera, literalmente fui de una competición a otra, de un evento al siguiente, de una medalla a la próxima, de un récord al siguiente récord, y todo era difuso. Cuando nos mudamos a Arizona, recuerdo que me puse a mirar las medallas y dije: “¡Wow, esto es increíble!”, y pude empezar a recordar el podio de cada una de las competiciones en que las conseguí. Me acordé de mi expresión de felicidad cuando fui tercero en los 200 metros libres en Atenas 2004… Por primera vez fui capaz de pensar en mi carrera y sentirme orgulloso por todo lo que he logrado. Nunca había podido hacerlo antes, y eso fue muy especial para mí.

¿Cuál va a ser su énfasis de trabajo para los eventos que vienen?*

¡Esa es una pregunta que va a tener una respuesta muy general! ¡Nunca voy a contestar eso! Es obvio que no voy a contarles exactamente en qué voy a trabajar, pero no hay que ser un científico de la Nasa para descubrir algunas cosas. Después de Orlando [el último evento de una liga anual de natación, en la que obtuvo el tercer lugar] me di cuenta de que había varios detalles que necesitaba acabar de mejorar, pero es bueno para mí tener competencias donde las cosas no anden bien, me motiva a volver al entrenamiento y arreglar todo eso. Al fin de cuentas, todo se reduce a ganar una medalla de oro, o a perderla, y es a eso a lo que voy a dedicarle mi tiempo. El final de mis 100 metros mariposa fue muy malo y a mi estilo libre le faltaba velocidad, pero esas son cosas que se pueden trabajar muy fácilmente. Las buenas noticias son que descubrí que hay algo, que no estoy fuera de forma: mi estado físico es probablemente el mejor que haya tenido en la vida.

Desde el 2000 hasta hoy, ¿cree que la natación es un deporte más limpio o que han aumentado los casos de dopaje?**

La única persona por la que me preocupo soy yo mismo. Lo que hagan los otros, es su decisión. ¿Que si creo que compito en un deporte limpio? Sí. Pero, honestamente, puedo decir que nunca voy a estar seguro de que todos mis contrincantes jueguen de acuerdo con las reglas. Pero tengan en cuenta que soy un atleta que ha participado en este deporte a nivel internacional por mucho tiempo y estoy seguro de que un deporte limpio es lo que todos queremos.

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Michael Phelps. Foto: AFP.

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¿Es cierto que conoció a Muhammad Ali?***

Tuve el privilegio de pasar unos pocos momentos con él. El primero fue justo antes de los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004. Nunca me voy a olvidar de él sosteniendo su puño frente a mi cara y diciendo: “¡Más te vale ganar todas esas medallas!”.

Hace poco nació su primer hijo… Quiero preguntarle por el nombre. “Boomer”. ¡Nunca he conocido un niño que se llame así!**

Es verdad. Un día estaba sentado, viendo fútbol americano, y ahí estaba Boomer Esiason [un jugador retirado de los Cincinnati Bengals]. Y pensé: “Es un nombre interesante”. No queríamos el típico “Joe” o “Michael”, no queríamos un nombre normal. Viendo el partido me puse a pensar en la reacción de Nicole si le decía que me había gustado el nombre… Al final me decidí y le dije: “Boomer es un nombre cool, ¿no?”. Es diferente. Y es verdad, no conocemos ningún Boomer. Además de ahí se pueden escoger muchos apodos: Bo, Boom, yo qué sé…

¿Alguna meta para estos Juegos Olímpicos?****

Estoy muy emocionado por ir a Río. Y sí, tengo metas para estos juegos, pero no las voy a compartir.

*Declaraciones del 8 de marzo de 2016 durante la Cumbre de Medios del Equipo Olímpico de Estados Unidos (Team USA Media Summit), en Los Ángeles, California. Las preguntas recogidas aquí fueron realizadas por Steve Adams, de CBS News; Bonny Ford, de ESPN, y Patt Ford, de Yahoo Sports.

**Declaraciones del 25 de junio de 2016 durante la rueda de prensa posterior a los eventos nacionales de natación para la clasificación a los Juegos Olímpicos (U.S. Olympic Swim Trials), en Omaha, Nebraska.

***Declaraciones del 29 de junio de 2016 durante la rueda de prensa posterior a los eventos nacionales de clasificación de natación para los Juegos Olímpicos (U.S. Olympic Swim Trials), en Omaha, Nebraska.

****Declaraciones del 3 de julio de 2016 durante una transmisión de Facebook Live.

REVISTA BOCAS
EDICIÓN 54 - JULIO 2016

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