Bocas

Carta abierta a James Rodríguez

Todo está dado para que en 2018 usted se consolide en el Bayern München y la rompa en Rusia.

17 de diciembre 2017 , 07:05 a.m.


A los colombianos todavía nos cuesta creer las poderosas imágenes que usted nos dejó después del mundial de Brasil. El 4 de julio de 2014, por ejemplo, cuando el árbitro español Carlos Velasco pitó el final del partido contra los anfitriones y usted apareció llorando en medio de los abrazos consoladores de David Luiz y Dani Alves, nuestras lágrimas acompañaron las suyas. Aquella tarde, en la ciudad de Fortaleza, la selección nacional cerró su mejor participación en la historia de los mundiales y días después usted, James, un crack de apenas 23 años, fue premiado como el goleador del campeonato y con el Premio Puskas por el mejor gol: aquel zurdazo a Uruguay, un poema que guardaremos para siempre en nuestra memoria.

Pero en cuatro años han pasado muchas cosas. En el mundial que se avecina no estarán Mario Alberto Yepes, el legendario capitán que ordenaba en la cancha; ni Faryd Mondragón, que desde la banca y en el camerino ponía la experiencia de dos mundiales encima. En su lugar quienes en Brasil apenas pasaban los veinte años, deberán imponer en Rusia su liderazgo. Todo está dado para que este año usted se consolide en el Bayern München y la rompa en Rusia. Por eso queremos escribirle esta carta para decirle que el número 10 de la selección en su espalda nos sigue llenando de orgullo a todos los colombianos.

– Para empezar, hay que reconocer que usted, a sus 27 años, ya es uno de los líderes decisivos de la selección. Recuerde que hace apenas unos meses, en el estadio de Lima, un derechazo suyo fue el último empujón para clasificar a Rusia luego de una eliminatoria durísima que solo se resolvió en la última fecha.

– Estos últimos cuatro años han sido cruciales para su carrera. Cuando llegó a Brasil, el equipo más importante con el que había jugado era el Porto, pero entonces vinieron desafíos mayores a los que usted ha respondido siempre de la mejor manera. Desde que Florentino Pérez desembolsó 80 millones de euros por su pase, usted jugó tres temporadas con el Real Madrid y se convirtió en el futbolista colombiano con más títulos internacionales en la historia (17), entre los que se cuentan dos Ligas de Campeones y dos Mundiales de Clubes.

– Pero en estos cuatro años no todo ha salido bien. Después de encontrar a entrenadores que lo apadrinaron, como José Pekerman y Carlo Ancelotti, tuvo que lidiar con Zinedine Zidane, quien puso a prueba su capacidad de aguante y nunca lo tuvo entre sus preferidos. Pasó de ser un titular fijo a vivir con la incertidumbre de ganarse un puesto a punta de arañar unos cuantos minutos al final de los partidos. Y eso no es malo: las crisis y los reveses son determinantes para madurar y fortalecer el carácter.

– Sin embargo, durante algunos partidos con la Selección, lo vimos acelerado y perdiendo el control. En varias oportunidades las emociones pudieron más que la cabeza y apareció un James que quería resolverlo todo de forma individual. En esos partidos, algunas declaraciones a la prensa fueron poco acertadas. Para esto, su ídolo, “El Pibe” Valderrama, es un excelente ejemplo: mientras jugó fue reservado ante los micrófonos y al mismo tiempo fue la voz más fuerte en los vestuarios. Es claro que usted está aprendiendo no solo de él, sino de todas las leyendas.

– Usted, más que nadie, es un ejemplo de fortaleza, pasión y aprendizaje. Hoy es uno de los jugadores más importantes del Bayern München, uno de los clubes más fuertes del mundo. No por nada Jupp Heynckes, su entrenador, ha dicho que “es evidente que James se siente bien y juega cada día mejor”.

– Además, usted tiene la ambición que solo alcanzan los grandes, la que se necesita para resistir la presión que impone el fútbol más exigente del mundo. Sabemos que no resiste estar en el banco, que siempre quiere llegar más lejos y que por eso está donde está, en la élite del deporte más popular del planeta.

– En el 2018 usted tiene todo a su favor para lograr su mayor consagración. La Selección Colombia está en Rusia y mientras en Alemania se enamoran de su juego, en Madrid ya lo extrañan. Hasta Cristiano Ronaldo ha manifestado que el equipo es otro sin usted.

– Solo falta que usted, James, el gigante que nos ha arrancado tantos gritos de gol y tantas alegrías, juegue su mejor fútbol en Rusia. Necesitamos a un James fuerte y sereno, que controle los momentos y los tiempos de cada partido. Que ordene y dé órdenes. Que sea el 10 que toda Colombia espera tener.

– Parafraseando el más famoso poema del nobel Rudyard Kipling, necesitamos a un James que pueda “mantener la cabeza en su sitio cuando todos alrededor la hayan perdido”.

– Hoy cuenta con otro monstruo a su lado: Falcao –el gran ausente en Brasil– y con otro grupo de experimentados que tantas veces han jugado a su lado, como Juan Guillermo Cuadrado, David Ospina, Teo Gutiérrez, y Carlos Sánchez. Además de la sabia voz de José Pekerman, que lo conoce desde hace tanto tiempo. Necesitamos que usted lidere, cohesione y sea el alma de ese grupo.

– Además, y sobre todo, tiene el apoyo de todos los demás colombianos. Todos estamos con usted, James. Esperamos que este sea su mejor año. Rómpala y haga más magia que nunca con esa pierna zurda que, cuando está inspirada, es la herramienta más precisa y más preciosa del mundo.

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