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DROGAS: MÁS DATOS DE LA RELACIÓN CALI- MÉXICO

Amado Carrillo Fuentes, el presunto barón mexicano de las drogas, más conocido como El señor de los cielos por su supuesta habilidad para transportar enormes cargamentos de cocaína por vía aérea, es un tacaño que a menudo se demoraba en pagarle a sus proveedores colombianos, de acuerdo con una declaración jurada que reposa en un tribunal federal de esta ciudad.

30 de mayo 1997 , 12:00 a.m.

Este es apenas uno de los detalles sobre los nexos entre el cartel de Cali _de Colombia_ y los capos de la droga mexicanos que han surgido de un importante juicio por narcotráfico que se lleva a cabo aquí. Los acusados _dos abogados de EE.UU. y cuatro supuestos narcotraficantes de nivel medio que trabajan para el cartel de Cali_ enfrentan cargos de confabularse para enviar 100 toneladas de cocaína a Estados Unidos entre 1983 y 1995. El juicio, que empezó la semana pasada, ha generado mucha expectativa, en parte porque podría poner al descubierto nuevas aristas de la corrupción relacionada con el narcotráfico en Colombia y México.

Los cargos Los dos abogados acusados son Michael Abbell, un ex funcionario del Departamento de Justicia de Estados Unidos experto en extradiciones, y William Moran, un abogado defensor de Miami. Los fiscales dicen que los dos obstruyeron la aplicación de la justicia al sobornar a posibles testigos y pedirle a otros que firmaran declaraciones falsas en las que exoneraban a sus clientes. Los defensores de los abogados acusados dicen que son inocentes y que sólo representaban a sus clientes.

Entre los acusados figuran cuatro supuestos narcotraficantes, entre ellos el empresario boliviano José Luis Pereira Soto. El expediente describe a Pereira Soto como el enlace del cartel de Cali con Carrillo Fuentes y otros narcotraficantes mexicanos. Carrillo Fuentes es otro de los acusados, pero sigue prófugo en México.

Los acusados se han declarado inocentes. Roberto Odasz, abogado de Pereira Soto, dice que su cliente, que tiene inversiones en agricultura y ganadería en México, es inocente y que fue torturado en México antes de que unos funcionarios mexicanos lo secuestraran y lo enviaran a EE.UU.

Fue golpeado, torturado y llevado en contra de su voluntad a EE.UU. , dice Odasz.

Uno de los más importantes testigos de la fiscalía sería Guillermo Pallomari, un analista de sistemas chileno que le llevaba la contabilidad a Miguel Rodríguez Orejuela, el jefe del cartel de Cali. Rodríguez Orejuela está preso en Colombia. Pallomari comenzó a cooperar con la justicia de EE.UU. tras el asesinato de su esposa, supuestamente a manos del cartel de Cali.

El contador Según una declaración jurada del agente especial de la Aduana de EE.UU. Edward Kacerosky, que se aportó para apoyar una solicitud de extradición de Carrillo Fuentes, Pallomari trabajó hasta 10 horas diarias durante cinco años junto a Rodríguez Orejuela, que estaba virtualmente obsesionado por que nadie lo timara. Rodríguez Orejuela insistía en que Pallomari vigilara cuidadosamente el dinero que entraba y salía de la organización, dice el testimonio.

El mismo documento dice que la conexión colombo-mexicana floreció a partir de 1992, cuando el arresto de Harold Ackerman, el jefe de operaciones del cartel en Miami, dejó sin vigencia las rutas del cartel a través de Miami. A Rodríguez Orejuela lo devastaron los arrestos e incautaciones que se derivaron del caso Ackerman y por ese motivo se comprometió a desarrollar un plan de largo plazo que involucrara a México , dice la declaración.

Rodríguez Orejuela y Carrillo Fuentes diseñaron finalmente tres rutas para el transporte de cocaína, dice el testimonio. Una era marítima y usaba cargueros que desembarcaban en los puertos de la costa Pacífica mexicana. La segunda ruta era un corredor aéreo que usaba naves Boeing 727 acondicionadas para transportar cargamentos de hasta 7,5 toneladas. La tercera ruta implicaba el uso de lanchas veloces para llevar la cocaína desde la isla colombiana de San Andrés, en el Caribe.

Rodríguez Orejuela le pagaba a Carrillo Fuentes una tarifa de transporte de un kilo de cocaína por cada dos kilos de la droga colombiana que llegara a EE.UU., dice el testimonio. Finalmente, Carrillo Fuentes se convirtió en un cliente importante que compraba cargamentos enormes de la droga, sostiene la declaración.

Asuntos de dinero El dinero parece haber sido una fuente constante de tensión entre los dos. Siempre había mucha fricción entre Miguel Rodríguez Orejuela y Amado Carrillo Fuentes y normalmente la causaba la demora en los pagos o el hecho de que Carrillo no pagaba los cargamentos de cocaína en efectivo , dice el testimonio.

Según la declaración jurada, Carrillo Fuentes envió una vez tres rehenes mexicanos a Colombia para que Rodríguez Orejuela los mantuviera cautivos como garantía de que Carrillo Fuentes le pagaría por un cargamento que se había enviado por avión y se había perdido. Los tres mexicanos fueron liberados dos meses después, cuando Rodríguez Orejuela accedió a recibir propiedades y terrenos mexicanos que valían millones de dólares como pago de Carrillo Fuentes, de acuerdo con el testimonio.

La relación entre los dos supuestos barones de la droga se prolongó por unos 18 meses y terminó a finales de 1994 o principios de 1995 debido a una deuda correspondiente a un cargamento de cocaína que no pagó Amado Carrillo Fuentes , dice la declaración.