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TIENE UN SUPERDOTADO EN CASA

Alguna vez se le ha ocurrido que además de evaluaciones oftalmológicas, pediátricas, nutricionales y odontológicas su hijo necesita una evaluación intelectual? No? A Nancy Cruz y a su esposo René Montoya tampoco se les ocurrió. Por eso solo hasta hace poco se enteraron de que sus tres hijos son superdotados.

23 de febrero de 1997, 05:00 am

Ellos ya estaban comenzando a creer que Alberto, Alejandro y Andrés, de 6, 7 y 10 años, respectivamente, tenían problemas con el intelecto, pues su indisciplina, atención dispersa, poco gusto por llevar cuadernos y por tener amigos les habían hecho perder algunos cursos y materias.

Una sicóloga les recomendó llevarlos donde Beatriz Parra de Fonseca, directora del Centro Psicológico del Aprehendizaje, quien lleva más de nueve años haciendo evaluaciones de inteligencia. Ella, después de hacerles las evaluaciones del caso, les dijo que los pequeños tienen un coeficiente intelectual superior al de su edad y al del promedio de cualquier mortal. Andrés tiene 134; Alejandro, 136, y Alberto 140.

El rango promedio está entre 90 y 110; la inteligencia media-alta, entre 110 y 120; la inteligencia alta, entre 120 y 130, y la inteligencia superior, más de 130 , dice Parra.

Según Miguel de Zubiría, director científico de la Fundación Alberto Merani para el Desarrollo de la Inteligencia, institución de educación especial para niños con coeficiente intelectual superior, en un colegio de mil estudiantes puede haber entre 10 y 20 con coeficiente intelectual de más de 130.

Las pruebas de inteligencia constituyen la mejor manera de identificar cuáles son los niños que poseen los coeficientes altos, así entren a un programa especial o no, porque los resultados modifican la actitud de los papás y de los maestros , dice.

Para él, al igual que para Gerardo Hernández, sicólogo especialista en inteligencia, este tipo de evaluaciones debe ser frecuentes entre los niños, así como lo son los exámenes de los ojos, de los oídos o de los dientes.

Cómo son De acuerdo con Parra, las características de los hermanos Montaya Cruz, por las cuales tenían problemas de aprendizaje, constituyen los rasgos más comunes entre los niños superdotados.

Los pequeños con coeficiente intelectual superior se caracterizan por: indisciplina constante, no acatamiento de rutinas y autoridades, curiosidad por temas específicos, juegos completos, apatía y desmotivación hacia la vida diaria del colegio, mala escritura y ortografía, bajo rendimiento escolar, gusto por actividades extraescolares (por ejemplo, tocar violín, leer sobre astrología o patinar) y en algunos casos rechazo social , afirma la sicóloga.

De Zubiría resume los rasgos más característicos de la siguiente manera: -Buena capacidad para comprender: entienden fácilmente, basta con una sola explicación.

-Expresión más rica y compleja que la de cualquier niño de su edad: tienen buen vocabulario, utilizan verbos y conectores. Incluso en muchas ocasiones comienzan a hablar antes de lo normal.

-Interés por el comportamiento de las personas y de las cosas: constantemente están preguntando el porqué de todo (por ejemplo, por qué las nubes son negras cuando va a llover, por qué existe la pobreza, por qué hay divergencias políticas). Los impacta todo lo que sucede en el mundo y eso los lleva a ser muy sensibles.

-La creatividad les sobra: inventan palabras, juegos e historietas, por eso se aburren con las cosas rutinarias y son muy buenos para conectar un hecho con el otro.

-Su autoconcepto y liderazgo están por las nubes: tienen muy buen concepto de sí mismos y eso los lleva a ser líderes en sus grupos. Después de los 6 años esto puede cambiar porque entran a primaria y allí pasan a ser otros alumnos más, sus preguntas e intervenciones suelen se impertinentes.

Descúbralos Muchos padres tratan de proyectar en sus hijos sus carencias. Tal vez a ellos les hubiera gustado estar por encima del promedio y educan a sus hijos sobre esa idea. Tratan de aumentar las capacidades de los niños en ciertas áreas e incluso los convencen de que son superiores a los demás. Cuando los niños crecen y no responden a estas expectativas, empiezan a sufrir y eso les puede acarrear problemas sicológicos y emocionales , dice la sicóloga de familia Eloísa Infante.

Según ella, esta situación es más frecuente de lo que se piensa y es bastante perjudicial para el desarrollo intelectual y sicológico de los niños, como también lo es el síndrome de los niños pilos .

Una gran cantidad de padres cree que sus hijos son superdotados porque son vivos y despiertos. Entonces, les empiezan a alimentar el ego y a exigirles más de lo que pueden dar.

Esto hace que los niños sientan angustias, miedos y fobias, que duerman mal, se coman las uñas, sean irritables o presenten pataletas , dice Alvaro Franco siquiatra especialista en niños y adolescentes.

Entonces, cómo saber si un niño es superdotado? Según de Zubiría, lo mejor es aplicarle una evaluación que determine sus capacidades y debilidades.

Lo más conveniente es hacerla entre los 5 y los 15 años de edad y en casos especiales, como son los relacionados con las dificultades de aprendizaje en las que participa la inteligencia (procesamiento, almacenamiento y recuperación). También cuando se trate de problemas de adaptación escolar prolongados cuyas causas no aparezcan claras.

Las instituciones escolares deberían aplicar evaluaciones colectivas, es decir, pruebas abreviadas de los cuestionarios individuales para saber qué niños ameritan el examen individual , dice.

La evaluación individual puede costar entre 50 y 100 mil pesos y se encarga de medir los coeficientes verbal (vocabulario, comprensión y razonamiento) y ejecutivo (capacidad para captar detalles y para manipular cosas). El conjunto de estos coeficientes dan información sobre la edad mental del niño y, en general, sobre su coeficiente intelectual (C.I.).

Cómo educar a los niños superdotados Los sicólogos recomiendan a padres y maestros: -No exigirles a los niños superdotados más de lo que pueden dar.

-Tener en cuenta que el niño que recibe amor va a gozar de éxito en la vida. La privación de afecto puede dar niños retardados, así sean hijos de un premio Nobel.

-La inteligencia no es garantía de felicidad. Hay que dejarlos vivir y divertirse como los niños que son. No todo es estudio.

-No hay que dejarlos creer que son superiores a los demás, para que no tengan problemas de socialización.

-Los niños no deben ser educados ni tratados por su edad cronológica, sino por sus capacidades intelectuales (cognoscitivas).

-No se les debe reprobar por el hecho de que pregunten mucho. Al contrario, hay que motivarlos y canalizar sus inquietudes.

-Es conveniente que los maestros de preescolar estén bien preparados porque en estos grados es donde se pueden detectar las capacidades y talentos de los niños.

-Es importante que los profesores respeten la individualidad de los niños.

-Si el niño tiene problemas acuda a un profesional.

-Estos niños no son de mostrar: no los exhiba como si fueran seres de otro mundo.