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'Cuervo es la prueba de que Dios existe'

Al igual que como ocurrió el sábado hace ocho días con la presencia del célebre periodista y escritor estadounidense Gay Talese, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá -que finaliza mañana y que se lleva a cabo en Corferias-, fueron muchas las personas que no lograron ingresar a la charla sobre El cuervo blanco, el nuevo libro en el que el escritor colombiano Fernando Vallejo aborda la vida de Rufino José Cuervo, y que presentó en compañía del también escritor William Ospina.

30 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Como si se tratara de una estrella del espectáculo, la fila de ingreso al auditorio José Asunción Silva, para ver y escuchar a Vallejo, era bastante larga y sus seguidores estuvieron allí durante varias horas.

Muchos se molestaron y amenazaron hasta con tumbar las puertas de ingreso al auditorio, cuyo aforo es de cerca de 800 sillas, porque varios de los espectadores de la charla inmediatamente anterior se negaron a abandonar sus lugares.

Finalmente, y en medio de un estruendoso aplauso, a las 5:05 p.m. aparecieron Vallejo y Ospina, mientras que al resto de asistentes, que no lograron ingresar, les tocó conformarse con verlos desde unas pantallas gigantes que estaban ubicadas en la parte externa del recinto.

Ospina sabía qué contertulio tenía en frente. Por eso, durante su presentación, no solo resaltó el trabajo titánico de Vallejo para lograr este libro, sino que le picó la lengua a su interlocutor, en más de una oportunidad, leyéndole algunos párrafos.

El autor de Ursúa contó que para este libro, Vallejo se leyó las cerca de 1.600 cartas que custodia el Instituto Caro y Cuervo y que 'don Rufino' se cruzó con unos 200 corresponsales para, de este modo, escarbar en su pensamiento. Luego, Vallejo añadió que también tuvo acceso a los 5.200 tomos del Fondo Cuervo, que reposan en la Biblioteca Nacional, en Bogotá, para hacerse una idea de lo que leía el famoso filólogo colombiano.

El idioma es genio rebelde Acto seguido, Ospina leyó, sorprendido, un párrafo del libro en el que ahora resulta que aceptaba la existencia de Dios: "¿Fracasó entonces Cuervo, como el común de los gramáticos, en su intento de apresar este idioma? Sí pero no. Con su diccionario-gramática atiborrado de decenas de miles de citas hizo ver como nadie que el idioma no es como el genio de Aladino que se deja encerrar en una botella, sino un genio rebelde, cambiante, caprichoso, que se sale de donde lo quieren meter y no lo agarra ni el loquero. ¿Y cómo pudo un paisito tan insignificante como Colombia producir un genio de alma grande y bondadoso como Rufino José Cuervo Urisarri, que ni siquiera pasó por la escuela secundaria pues todo lo aprendió en los libros, pero que a los 38 años, cuando llegó a París, tenía concluido en lo esencial su portentoso Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana en que lograba meter bien que mal, en camisa de fuerza, a este desquiciado idioma? Pues porque Dios existe.

Esta es mi prueba gramático-lexicográfica de la existencia de Dios y de la grandeza de Colombia".

Vallejo aprovechó para recordar algunos pasajes de la vida de 'don Rufino' en Colombia y en París, destacó la estrecha relación que tuvo con su hermano Ángel y cómo, quizás, su muerte fue una de las razones para que no finalizara su diccionario. "Cuervo es el personaje más puro, más noble y el alma más grande que ha tenido Colombia", dijo el autor.

El escritor antioqueño contó que cuando Ángel murió, a Cuervo solo le quedaron algunos amigos muy queridos, entre los que se encontraba el poeta bogotano Rafael Pombo.

"Pombo era un hombre de alma grande y tenía moralmente una ventaja sobre Cuervo, que ya es decir mucho: que quería a los animales. Fue el primero en proponer, que se sepa, que no se hicieran fiestas con corridas de toros y que se crearan las sociedades protectoras de animales".

Y ahí, en medio de una de esas frases que suele soltar el autor paisa, que su público siempre está sediento de oír, aprovechó para contar cuál será uno de sus próximos proyectos literarios. "Yo ya canonicé a Rufino José, a san Rufino José, le pueden rezar y verán que es milagroso; ahora voy a seguir con Pombo.

Al final de cuentas Wojtyla, alias 'Juan Pablo', canonizó a 1.500 beatos. ¿Por qué no puedo canonizar yo a dos?".

Dardos políticos En medio de una charla erudita, que versó en su mayoría sobre anécdotas de la vida de Cuervo, de ejemplos gramaticales y sobre qué tanto ha evolucionado el español, para bien y para mal, no faltaron los dardos políticos, que Vallejo disparó, en tono irónico, jugando con el tema que lo convocaba esa tarde.

Su primer 'baldado' fue contra la actual ministra de Salud, Beatriz Londoño, cuando fue secretaria de Salud de la primera alcaldía de Antanas Mockus, y a quien criticó por la matanza de "400 perros en Engativá". Agregó que no solo no recibió un castigo, sino que es parte del actual gobierno. "Es que así son, Dios los crea y ellos se acomodan", dijo mientras el público estallaba en aplausos.

Más adelante, cuando un asistente le preguntó si canonizaría, también, al caballo que pateó al expresidente Álvaro Uribe, respondió: "¿Un caballo pateando a otro?... Ah no, contesté mal: ¿un caballo pateando a un burro?".

Y ante la pregunta de otra joven estudiante sobre el uso excesivo de las mayúsculas en el mundo virtual de hoy, el escritor antioqueño aprovechó para responderle con un ejemplo muy particular.

"Esa es una enfermad que está padeciendo el español hoy. Estamos poniendo infinidad de palabras con mayúscula. Por ejemplo, ¿cómo vamos a poner presidente con mayúscula? Eso es con minúscula. ¿Y cómo vamos a poner el Honorable Congreso con mayúsculas? Congreso hay que ponerlo con minúscula y el honorable hay que quitárselo", agregó, mientras el auditorio volvía a estallar en una sola carcajada y en aplausos.

Sobre la evolución del español, la manera como el inglés viene permeándolo de forma importante y el futuro de la lengua, Vallejo comentó que eran temas que, la verdad, no le quitaban el sueño.

"La norma va cambiando. En cuanto a la anglización del español, a mí me importa un comino. Yo me las arreglo como pueda con lo que tengo. El inglés se está volviendo la lengua universal. Es el idioma de las finanzas, de la diplomacia y de la ciencia. A nadie se le ocurre escribir un libro de ciencia en español, en alemán o en francés porque lo pierde. La ciencia se tiene que escribir en inglés, que es la lengua franca de la ciencia ahora", comentó.

Ospina aprovechó, también, para preguntarle si estaba de acuerdo con la famosa leyenda de que en Colombia se habla el mejor castellano del mundo.

"Eso es un cuento -le salió al paso Vallejo-. En ningún lado se habla el mejor español. En todos lados se habla mal y como puede la gente. Uno es las palabras que usa y también las que nunca usará".

De la punzante lengua de Vallejo no se salvó ni Miguel Antonio Caro, a quien descalificó porque apareció en el nombre del Instituto Caro y Cuervo cuando el Gobierno lo fundó, en los años 40. "Rufino José Cuervo era un hombre de alma grande y Caro, un politiquero, ambicioso del poder y mal poeta, además", dijo.

"Sobre el futuro del español, ¿qué futuro va a tener si el mundo ya se va a acabar?", concluyó Vallejo, quien luego pasó a firmar su libro en el estand de Alfaguara, en el pabellón 6 de Corferias, en donde, como si se tratara de una estrella musical o de un actor de cine famoso, la marea de gente que lo siguió fue tal que obligó la presencia de las autoridades para que no tumbaran el cubículo