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El cuarto de hora de Marine Le Pen

Para EL TIEMPO París. Aunque no logró pasar a la segunda vuelta, como sí lo hizo su padre, el ya legendario Jean-Marie Le Pen, el tercer lugar de Marine, la candidata de la extrema derecha, en las elecciones presidenciales francesas fue un baldado de agua fría para la clase dirigente de su país: ella y su movimiento terminarán siendo árbitros de la segunda vuelta del 6 de mayo, entre el presidente Nicolás Sarkozy y el socialista François Hollande.

29 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Hija del fundador del ultraderechista Frente Nacional (FN) y abogada de 42 años, Marine se crió en los ricos suburbios de París y estudió Derecho en París II Panteón-Assas. Buena jinete y lectora de novelas de terror, estilo Stephen King, su vida de joven estuvo marcada por la separación de sus padres.

Al decantarse por su papá, su destino en la vida política estaba trazado. A los 18 años ingresó al partido e inició una veloz carrera que la ha llevado a modernizar el partido xenófobo y a conseguir logros electorales que la hacen proclamarse como la líder de la oposición en Francia, algo que tiene que confirmar en las próximas elecciones legislativas de junio.

"Ella es un ejemplo perfecto de populismo. Retoma la retórica del pueblo víctima frente a las élites incompetentes y corruptas. Ella misma habla como si fuera del pueblo aunque su padre es millonario", dijo a EL TIEMPO el politólogo Dominique Reynié, director de la Fundación para la Innovación Política de París.

La reingeniería que le ha aplicado a su partido consistió en exorcizarlo de los demonios del pasado. Los 'lepenistas' son abiertamente racistas, antisemitas y brutales. Su padre fue condenado en varias ocasiones por afirmaciones racistas. En dos oportunidades (1981 y el 2008), dijo que las cámaras de gas de los campos de concentración nazis, donde murieron millones de judíos, eran un "detalle de la Segunda Guerra Mundial".

Los 'marinistas' -como Marine Le Pen llama a sus tropas- se cuidan de caer en extremos como el racismo y se inscriben, más, en el movimiento de derechas europeas populistas y xenófobas. El FN está en contra del voto de los extranjeros (no europeos) en las elecciones municipales y a favor de la preferencia nacional y del abandono del euro, entre otros. Pero su gran obsesión es el control de la inmigración.

Mujer alta, rubia, de voz fuerte pero ronca, con dos divorcios a cuestas y tres hijos, mantiene un falso suspenso en torno a cuál de los dos candidatos a la Presidencia podría endosar sus votos, pero es casi seguro que no llamará a votar por ninguno de los dos, ya que ellos representan las caras del sistema que el FN aborrece. Le Pen aspira a construir una nueva derecha sobre las ruinas en que podría quedar la derecha tradicional después de la probable derrota de Sarkozy.

Para ello, sin embargo, tendrá que abandonar progresivamente los demonios ideológicos que han marcado la historia del movimiento y transformarse en una derecha extrema capaz de atraer a personalidades desilusionadas del sarkozysmo. De momento, ya es casi seguro que el partido cambiará de nombre, a pesar de las reticencias del patriarca. Le Pen sabe que está en su cuarto de hora y en ese sentido moverá sus fichas, porque quiere ser una alternativa real de poder.

17,9 por ciento de votos Marine Le Pen obtuvo en las presidenciales el 17,9 por ciento de los votos y quedó apenas nueve puntos por detrás del presidente Sarkozy.

6,4 millones de votos obtuvo Marine Le Pen en las presidenciales pasadas. Es el mayor éxito en cifras de la ultraderecha francesa en su historia.

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"Toda Francia sufre y está en crisis, no solo mis electores. El suyo no fue un voto de sufrimiento".

Marine Le Pen Líder del frente nacional .

"Hollande y Sarkozy solo quieren quedarse con mis votos. Mis electores son inteligentes".

Marion, tercera generación Le Pen El propio Jean-Marie Le Pen anunció el martes que apoyará a su nieta, Marion Merechal- Le Pen, en su carrera por conseguir un escaño en la Asamblea Nacional. La joven, de 22 años, se presentará por el Frente Nacional a las legislativas de junio. Se lanzará por Carprentras, la ciudad en donde su partido fue acusado, en 1990, de profanar una tumba judía