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La despedida del rey vallenato

Antes de ser rey vallenato, el acordeonero Almes Granados Durán solía actuar al lado de los compositores que lo llamaban como acompañante en algunas giras. Ahora, un año después de haberse quedado con la corona, recuerda lo mucho que el público se acercaba para augurarle que algún día sería rey vallenato.

26 de abril 2012 , 12:00 a.m.

El acordeonero, que vive en Valledupar, tuvo que ser paciente para alcanzar la corona. No se presentó al concurso todas las veces que quiso hacerlo porque en ocasiones les cedió el turno a sus sobrinos, los reyes Juan José y Hugo Carlos. "No es bueno que en la misma competencia sean rivales dos acordeoneros de la familia", sentencia Almes, quien obtuvo para la dinastía Granados la octava corona.

Ahora, cuando las eliminatorias que elegirán a su sucesor comienzan hoy, a lo largo de todo el día, en las tarimas de la plaza Alfonso López y la del barrio Primero de Mayo, de Valledupar, Almes dice que quizás solo extrañará que a su paso la gente murmure: "Ahí va el rey vallenato". No obstante, se niega a admitir que vaya a sentir tristeza. "Usted no sabe el sueño que ha sido esto", dice el músico, nacido en Mariangola (Cesar), que se inició en la música tratando de ser cajero, un talento que jura haber olvidado. Granados, que siempre ha sido una figura entre los acordeoneros, dice que, a lo largo de este año, por fin, tuvo el protagonismo en la tarima y cierra su reinado con el lanzamiento de su propio CD, al lado del cantante Jimmy Murgas, del que sacó mil copias que se agotaron rápidamente