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Ya no sólo del carbón viven los amagaseños

En Amagá, el 70 por ciento de sus habitantes trabajan con el carbón y, el resto, tiene un pariente o amigo que labora en una mina legal o artesanal y lo han tocado de manera directa o indirecta las tragedias mineras.

24 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Para generar una alternativa económica diferente, un grupo de personas de la vereda El Cedro, ubicada a una hora de la zona urbana, decidió asociarse y apostarle a la caña para resistir los socavones y enfrentar el desempleo que inició su galope en los últimos años, debido al cierre de nueve trapiches en la zona porque ya no eran rentables.

Ramón Bermúdez, administrador de Dulces El Cedro, sostiene que la caña se estaba perdiendo y querían conservar su vocación agrícola: "Producimos 10 toneladas de panela y abastecemos los principales supermercados del pueblo.

Tenemos capacidad para más, pero nos hace falta más caña", añade Bermúdez.

Con la asesoría de Catalina Cortes, una estudiante de ingeniería agrícola, y luego de un proceso de dos años de construcción de la propuesta, 32 familias de la vereda se asociaron el año pasado y aplicaron a una convocatoria de la Secretaría de Agricultura del departamento, para construir un trapiche comunitario.

El proyecto tuvo una inversión de 210 millones de pesos y fue cofinanciado en un 30 por ciento por el municipio. Las familias aportaron el 10 por ciento.

Esto sin sumar el costo del terreno, donado por Bertulfo Muriel -uno de los socios-, y las obras de adecuación del sitio.

"Tenemos registro del Ministerio de Agricultura y estamos ahorrando para sacar el Invima. A principios de este año participamos en una convocatoria de Fedepanela para adquirir un túnel de termoencogido (empacadora); y ya mandamos a hacer 55 mil empaques con nuestra imagen. La Universidad La Salle no está asesorando con el tema empresarial", sostiene Cortes.

La Asociación Promotora del Desarrollo, con su marca Dulces El Cedro, genera 45 empleos indirectos entre afiliados y no afiliados, sumando los proveedores de caña. Las utilidades netas -cerca del 20 por ciento de los ingresos-, van a un fondo que será invertido en obras de beneficio común, como mejoramientos de vivienda y de maquinaria, y para apoyar la educación superior de sus hijos.

"La gente va a las tiendas y pide la panela de El Cedro. Gusta mucho por su limpieza y buen sabor. La comercializamos en empaque individual, como lo exige la norma, y también hacemos por encargo panelita, blanqueado y bombones de coco", afirma Maria Eugenia Colorado, encargada del proceso de empaque.

Este año, esperan que la gobernación y la alcaldía les ayuden para renovar y aumentar los cultivos de caña y así generar calidad de vida.

Están cortos de caña Tienen capacidad para producir más Esta microempresa ya no da abasto con los pedidos. Tiene capacidad de moler 100 kilos de caña por hora, pero no hay suficientes cultivos de caña. Por esto, sólo pueden moler día y medio. El horno no puede ser encendido cuando no hay suficiente líquido en los pozuelos. Por esta razón, este año gestionarán más recursos para aumentar los cultivos