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'Brasil y Colombia hemos estado dándonos la espalda'

Menuda, delgadísima, dueña de una gran sonrisa y de un timbre de voz suave y pausado, es, sin duda, una consentida de la vida en muchos sentidos. Por más de medio siglo, creció y vivió al lado de los personajes más representativos de la cultura y la política brasileña y latinoamericana. Su madre fue la pianista María Amelia Alvim; su padre, el respetado historiador Sergio Buarque de Holanda; su hermano, el mundialmente reconocido cantautor Chico Buarque, y, como si fuera poco, es pariente del famoso escritor, filólogo y lexicólogo Aurelio Buarque de Holanda, autor del Diccionario Aurelio, máximo oráculo brasileño de la lengua portuguesa.

20 de abril 2012 , 12:00 a.m.

A sus 63 años, es una sobreviviente del cáncer, al que derrotó en 1995. "Soy muy afortunada, me siento muy feliz y estoy muy agradecida con la vida", admite. Ana de Hollanda no ha parado de trabajar desde los 16, cuando se subió por primera vez a un escenario como integrante del conjunto Chico Buarque y las otras cuatro, del que hacía parte con sus hermanas Cristina y María do Carmo. En 1968, participó en el III Festival Internacional de la Canción, que se realizaba en Río de Janeiro, y en 1980 lanzó su primer disco como solista: Ana de Hollanda. El segundo, Tan simple, llegó después, tras derrotar el cáncer.

Ha cantado al lado de grandes de la música brasileña como Toquinho, Vinicius de Moraes, Fafá de Belem y Tom Jobim, y actuado como actriz en varias obras de teatro, pero se ha destacado, sobre todo, como gestora cultural. "La cultura es el alma de un país", dice.

De Colombia, reconoce con sencillez que sabe poco, pero no duda en mencionar la importancia del Nobel Gabriel García Márquez en la literatura, de Botero en la pintura y de Shakira en la música. "Me ha impactado la gran diversidad cultural de Colombia: las culturas indígenas, africanas, amazónicas, etc... Es un país enormemente diverso y culturalmente riquísimo. Por eso, no solo estoy muy feliz por el reconocimiento que se le hace a Brasil como invitado de honor en una de las ferias del libro más reconocidas y respetadas del último cuarto de siglo, sino también por la aproximación de nuestros pueblos.

Históricamente, aunque vecinos, hemos estado dándonos la espalda", afirma.

Una prueba de lo que dice sería el poco o nulo conocimiento popular que tenemos los colombianos sobre uno de los grandes homenajeados brasileños en esta feria: el famoso escritor João Guimarães Rosa (1908-1967), destacado por el Instituto Nobel de Oslo y por el Club del Libro Noruego en el 2002 como uno de los grandes autores latinoamericanos, al lado de García Márquez, Jorge Luis Borges y Juan Rulfo. Guimarães Rosa fue diplomático en Bogotá (1942-1944) y presenció en la capital el 9 de abril de 1948. Esa experiencia la plasmó en su cuento Páramo, en el que se entremezclan la soledad, la nostalgia, el frío, la humedad y la asfixia producida por el soroche bogotano.

Lo mismo sucede con grandes escritoras brasileñas como Clarice Lispector (1920- 1977) y Cora Coralina (1889-1985), y, por eso, la Ministra está decidida a construir y consolidar los puentes culturales con Colombia, para que empecemos a conocernos mutuamente. Para eso, se reunió con la ministra colombiana de Cultura, Mariana Garcés Córdoba.

Uno de los primeros pasos de Brasil en ese sentido es un proyecto de becas para traductores de los grandes escritores brasileños. Para desarrollarlo, el Ministerio de Cultura entra en contacto con las editoriales, quienes, a su vez, seleccionan a la persona que traducirá al español, inglés, francés, alemán, coreano o cualquier otra lengua una las grandes obras de la literatura de Brasil. Ese país trata de impulsar, igualmente, intercambios entre artistas y escritores colombianos y brasileños que puedan residir en cada uno de los países por un tiempo para que puedan desarrollar, mediante becas, cursos y experiencias que amplíen sus conocimientos. "Es fundamental que valoremos lo que es producto de nuestras propias raíces, independiente de la influencia europea, por ejemplo. Queremos dar valor y fuerza a las expresiones materiales, musicales o artísticas de cualquier índole que expresan nuestra identidad, que nos hacen únicos y diferentes, como las artesanías o como la capoeira, por ejemplo, en el caso concreto de Brasil", dijo la Ministra brasileña. Como el reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano, señaló que el aislamiento entre nuestros pueblos latinoamericanos se produjo porque, durante muchos años, quisimos ser otros y no nosotros mismos. "Nos comunicábamos más con Europa y Estados Unidos que con nuestras propias raíces. Tuvieron que pasar años para que regresáramos y empezáramos a aceptar nuestra propia identidad".

¿Cuál es la estrategia de Brasil para impulsar la lectura en esta época de Internet y de aparente crisis del libro en papel? No es la primera vez que se habla de crisis de la lectura. Cuando entró la televisión también se predijo el fin de la lectura. Lo que tenemos que hacer es aprovecharnos de la tecnología para impulsar no solo la lectura, sino la escritura. Internet no tiene que ser visto como un adversario, sino como una herramienta que nos permitirá una mayor difusión y utilización del lenguaje.

La mayoría de las personas lo utilizan tanto para leer como para escribir.

¡Aprovechémonos de esa relación tan activa con la tecnología! Es algo muy positivo, que debe impulsarnos a mejorar tanto la escritura como la lectura. No pasaba eso con la televisión, que es algo esencialmente pasivo.

Por lo tanto, no creo que deberíamos hablar de crisis de la lectura, sino de un momento de adaptación a los nuevos mecanismos que la transportan. Pese a eso, creo que el libro de papel difícilmente va a desaparecer, pues siempre es un buen y práctico compañero en viajes largos, en momentos de espera prolongada, en muchas actividades de nuestra vida cotidiana.

¿Se habla también de una crisis en la cultura de América Latina? No lo percibo de esa forma. Creo que la cultura en América Latina está creciendo porque está encontrando su identidad, regresando a sus raíces. Eso no se había producido antes, porque estábamos pensando en ser todo, menos latinoamericanos. Para Brasil es prioridad número uno el intercambio cultural con América Latina, independientemente de las diferencias o divergencias políticas o económicas que puedan existir entre nuestros países. Tenemos que unirnos para preservar y fortalecer nuestra identidad. Somos pueblos mestizos y no tenemos "razas puras", gracias a Dios. Eso nos hace millonarios en la diversidad.

*** Ana de Hollanda nunca había estado en Colombia y Bogotá la sorprendió. "Me impresionó, porque no es tan caótica, como la mayoría de ciudades brasileñas, y su tráfico no es tan asustador como el de São Paulo".

Brasil será también invitado de honor en las próximas ferias del libro en Alemania, Italia y Francia, pero, de momento, lo que espera Ana de Hollanda es que aquí, en Bogotá, le vaya muy bien. "Estoy confiada en los autores brasileños que trajimos, porque fue una muy buena selección". Participan en esta feria casi 60 escritores de Brasil