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Pluralidad de circunstancias y soluciones

19 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Era utópico pensar que en la Cumbre de las Américas habrían de conseguirse consensos plenos sobre la absurda legalización del consumo de estupefacientes, respecto del cual el carismático presidente Obama acaba de adoptar una política con más énfasis en la prevención y el tratamiento que en la sola represión policial.

O sobre la incorporación de Cuba al foro regional sin previo establecimiento de libertades públicas y prácticas democráticas, pese a la espontánea convergencia en que Estados Unidos debe levantarle el ya obsoleto e injustificado embargo comercial. O sobre el litigio en relación con las Malvinas, hallándose presentes los gobernantes de dos poderosas naciones estrechamente vinculadas a la Gran Bretaña e inclinadas, por ello mismo, a la neutralidad en la búsqueda de avenimientos pacíficos. Por supuesto, si algo se reflejó en esa reunión de jefes de Estado y de Gobierno fue la pluralidad, digamos la diversidad de circunstancias y situaciones, examinadas y debatidas sin tapujos y sin pretender someterlas a cartabones comunes, aunque existiera la voluntad de hallarles solución en foros especializados. Pese a esta disparidad de criterios, se echó de ver la coincidencia en puntos neurálgicos, por ejemplo, el económico y social. No en vano el presidente Juan Manuel Santos se declaró avergonzado de la desigualdad e inequidad social, y exhortó a corregirlas. Es concepto que el propio presidente Obama debió de compartir, dada la similitud con las políticas que pregona y defiende en su patria. Como dijera la directora ejecutiva de la Cepal, "sabemos que no hay senderos únicos. Hoy nuestra región está optando por un respeto mutuo entre los distintos equilibrios entre Estado, mercado y sociedad", de modo que cada país escoja la opción que considere más eficiente para el cumplimiento de sus objetivos nacionales. Y algo más: "Ser socios para la prosperidad significa reconocernos como iguales, pero respetándonos en aquello que somos diferentes". El paradigma de hoy es, a su juicio, igualar para crecer y crecer para igualar. La llave maestra para cerrar las brechas sociales está en el empleo con derechos. En este propósito, América Latina y el Caribe requerirán cuantiosa inversión en comunicaciones, energía, transporte, agua y saneamiento ambiental. La Cepal propone un cambio estructural a partir de políticas activas industriales y tecnológicas, acompañadas de estrategias de "financiamiento inclusivo". Sería la manera de evitar lo que denomina la "reprimarización" de algunas economías y de aprovechar la bonanza de los mayores precios de los recursos naturales con visión de futuro y preservación ambiental.

No hay duda de la bonanza de bienes primarios de la región, ni del deber de utilizar sus beneficios para diversificar las economías con productos de más valor agregado y validez permanente, en contraste con las riquezas del subsuelo, que se agotan y no dejan sino socavones, a menos que se hayan sembrado y compartido sus generosos rendimientos. Por sobre todo, creando empleos estables, oportunidades de trabajo.

Discrepancias hubo, pero también coincidencias. La Cumbre de las Américas no fue inútil sino brillante y rica en ideas y definición de posiciones. El país y Cartagena se lucieron, con el presidente Santos y la ministra María Ángela Holguín a la cabeza. Para que no faltara el broche de oro, se produjo el anuncio de la vigencia casi inmediata del TLC con Estados Unidos, por la cual se venía bregando oficialmente hace rato, pese a las disensiones sobre sus consecuencias. Como el movimiento se demuestra andando, a partir del 15 de mayo vamos a experimentarlo en su descarnada realidad.