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En el mismo camino de Hugo Chávez

La decisión de la presidenta argentina, Cristina Fernández, de expropiar el 51 por ciento del capital de la española Repsol en la petrolera YPF -que le costaría 18.000 millones de dólares al país- es una fuerte apuesta que ya tiene antecedentes y se asemeja a igual gesto que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha realizado sobre 401 empresas desde el 2003.

17 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Durante su primer mandato, en el 2008, Fernández estatizó los fondos privados de pensiones y creó un sistema público que recibió los 26.000 millones de dólares que administraban esas entidades.

Argumentos para tomar la decisión de ayer, que molestó a España e inquieta a los capitales internacionales, hay varios, como la supuesta demora de YPF en aumentar la producción petrolera. También está la presión política de las provincias productoras.

En el análisis hay que tener en cuenta el creciente déficit comercial en la balanza petrolera argentina por las mayores importaciones. Una situación similar sucede con el gas, en donde hay alta dependencia del suministro de varios países.

Esta situación ha llevado al gobierno argentino a adoptar medidas para evitar que gran parte de las ganancias de las compañías extranjeras que explotan hidrocarburos las envíen a sus países de origen y en cambio las reinviertan en exploración y aumento de la producción.

La expropiación podría acarrear consecuencias delicadas para el país y hay quienes se atreven a decir que, a pesar de la buena marcha de la economía, los capitales extranjeros y nacionales podrían temer por nuevas estatizaciones.

YPF emplea a 46.000 personas en forma directa e indirecta, produce el equivalente a 540.000 barriles de petróleo al día y deberá comenzar a explotar el megayacimiento Vaca Muerta, cuyo descubrimiento sería una de las claves de lo que está pasando y que impulsará a Argentina como un gran productor