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Candidatos republicanos y educación superior

Si yo fuera estadounidense, estaría muy preocupado. Uno de los pilares más importantes del desarrollo de los Estados Unidos ha sido su decidido compromiso con la educación universitaria. Comenzó con los padres fundadores de la Nación, que era un grupo de intelectuales y científicos. Tuvo un crecimiento extraordinario con Abraham Lincoln, quien en forma visionaria fundó el que es hoy el sistema de universidades públicas más grande del mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial, la ley que daba beca de estudio a todos los veteranos le dio un nuevo impulso al sistema.

16 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Hoy, EE. UU. tiene un sistema mixto de universidades privadas y públicas de altísima calidad (equivalente la pública con la privada) y un sistema federal de becas y de préstamos con el cual se asegura que quien quiera y tenga capacidades para hacerlo puede estudiar. El famoso "sueño americano" se ha basado siempre en la igualdad de oportunidades y esta en un acceso prácticamente universal a educación superior de la más alta calidad.

Pero, en la actual campaña para definir candidato republicano a la presidencia se han oído opiniones desconcertantes por parte de los dos que lideran las votaciones primarias del partido. Rick Santorum retiró a sus hijos del colegio y los ha educado en la casa por temor a las "malas influencias" del sistema.

Declaró que las universidades son "fábricas de adoctrinamiento" que apoyan a Obama. Señalar a las universidades como adoctrinadoras es abusivo, por decir lo menos. Sin embargo, es cierto que una encuesta reciente entre profesores de ciencias naturales les dio preferencia de 9 a 1 a los demócratas. Tal vez ese hecho afianza la aversión del candidato por la ciencia y por la universidad.

Mitt Romney, precandidato de derecha más moderado, también ha hecho declaraciones insólitas. En una entrevista con estudiantes que se quejaban de los altos precios de las matrículas, les sugirió que no fueran a las universidades caras, que buscaran algo más barato que de todas formas les diera una buena educación y que ni soñaran que el Estado les iba a rebajar sus futuras deudas con el sistema de crédito para estudio.

Para empeorar las cosas, como ejemplo de una institución no tan costosa mencionó a la Universidad Full Sail, de Florida, que es muy poco conocida, con ánimo de lucro y que se dedica exclusivamente a dictar programas relacionados con la industria del entretenimiento. Romney no mencionó que la universidad ofrece programas (por ejemplo, en videojuegos) con duración de 21 meses que cuestan 80.000 dólares. Tampoco, que su tasa de deserción es de las más altas del país, y menos aún que el presidente de la universidad es un fuerte donante de su campaña.

El aumento de costos en la matrícula de las buenas universidades americanas es una amenaza actual muy importante a la igualdad de oportunidades. Ha sido denunciada y se habla además de una posible crisis en el sistema de créditos por dificultades de pago. La advertencia de Romney en contra de posibles rebajas de las deudas es clara y significativa. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, analizó esta situación en un artículo reciente publicado en The New York Times. Señaló cómo la sociedad americana se encuentra ante un dilema de fundamental importancia: seguir sosteniendo un sistema de educación excepcionalmente bueno (y en consecuencia excepcionalmente costoso) no solamente como instrumento de desarrollo económico sino de equidad social, o, al contrario, convertirlo en un instrumento para afianzar y ahondar privilegios dando educación costosa y muy buena a los que pueden pagarla, regular o mala a quienes no pueden.

Ese dilema no es menor y no nos resulta extraño. Fue, en mi opinión, el punto más importante que se discutió en el pasado proyecto de reforma de la educación superior colombiana, será el más importante en la construcción del proyecto de ley que se aproxima