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Andrews, el constructor

15 de abril 2012 , 12:00 a.m.

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El testimonio unánime de los sobrevivientes forjó una imagen que se conserva intacta cien años después: la de un hombre (el constructor y diseñador del barco) que llamó puerta por puerta para que la mayor cantidad de gente subiera a cubierta y tratara de salvarse. Su final, relatado por el mayordomo John Stewart, es poético, como el de cualquier héroe: Andrews, absorto y solitario en la sala de fumadores de primera clase, contempla el cuadro 'Aproximación al puerto de Plymouth', el lugar a donde llegaría el Titanic a su regreso.