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Un fenómeno global

15 de abril 2012 , 12:00 a.m.

La batalla contra los grafitis se libra en la capital francesa mediante la apertura de espacios para que los autores puedan exhibir sus piezas. En salas de arte como la de la Fundación Cartier, son comunes las exposiciones de grupos de artistas dedicados a esta actividad callejera. París tiene una marcada historia ligada al grafiti político, que se hizo evidente durante las protestas estudiantiles de mayo de 1968, las cuales dejaron en las paredes de la ciudad frases memorables como "sean realistas, pidan lo imposible". En el caso de Nueva York (EE. UU.), los controles de la actividad se basan en darles seguridad, con rejas y perros, a los vagones del metro, que desde los años 60 han sido blanco de los grafiteros. En Chicago se instalaron cámaras para identificar a los autores de pinturas ilegales.