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Así cayó, por segunda vez, pupila de 'Jojoy'

15 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Un archivo olvidado en la fiscalía de Zipaquirá fue la clave para recapturar a Adela Pérez Aguirre, una de las mujeres más importantes en la estructura del bloque Oriental de las Farc.

Adela o 'Camila' -su alias en la guerrilla-, había salido de la cárcel El Buen Pastor de Bogotá, en abril del 2011, luego de pagar un año y nueve meses de cárcel, pese a que su prontuario incluía más de diez atentados. El tener un segundo alias -'Patricia'- la salvó jurídicamente, ya que nunca se pudo comprobar que esta mujer y 'Camila' eran la misma persona que figuraba en varios computadores de jefes guerrilleros.

Por eso, un grupo especial de la Policía, el mismo que ya la había capturado en mayo del 2009 con información exclusiva de las Farc en su poder, no descansó hasta reencausar la investigación. Desde el 2004, las autoridades ya le seguían la pista y, años después, lograron documentar que había estado detrás de atentados como el del libro bomba contra el hoy ministro Germán Vargas Lleras. El día de su captura la Dijín encontró entre las pertenencias de 'Camila' tres computadores, una grabadora de video y diez discos compactos. "En estos dispositivos se hallaron 22.000 archivos relacionados con 42 planes terroristas, que las Farc pretendían ejecutar en Bogotá. Todos fueron neutralizados", dice la Policía.

Por eso, al conocer la condena, el grupo especial siguió con la investigación para demostrar la magnitud de las acciones de esta mujer.

La clave Fue así como llegaron a una fuente que aseguró que la guerrillera tenía nexos con tres hombres del frente 54: 'Ratón', 'Duván' y 'Jimmy', autores de varios secuestros.

"Tuvimos que buscar por cielo y tierra a estos subversivos y los ubicamos en la cárcel de Chiquinquirá -señala uno de los investigadores-. Ellos admitieron que el ganadero Fernando Amador Rodríguez fue secuestrado y asesinado por orden de 'Camila' ".

Para ese momento, el proceso por el asesinato de Amador Rodríguez, médico veterinario y pionero de la inseminación artificial de toros de lidia en Colombia, estaba en el olvido. "Con la información de los tres guerrilleros llegamos al despacho en Zipaquirá y después de 20 días, revisando archivos desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, 8 investigadores pudimos dar con el expediente que señalaba que el caso era de delincuencia común", agrega el oficial.

Así, se reabrió el caso y la Policía pudo demostrar que el ganadero hacía parte de una lista de secuestrables de las Farc, que intentaron plagiarlo cuando iba en su Mercedes Benz hacia Zipaquirá, en julio del 2002. Ante la resistencia que puso, 'Camila' abrió fuego y lo mató a sangre fría. El rescate que iban a pedir era de 5 mil millones de pesos.

El pasado lunes, la guerrillera encargada de reorganizar la Red Urbana Antonio Nariño volvió a la cárcel. Los familiares de las víctimas dicen que esperan que esta vez las pruebas sí sean contundentes para los fiscales.