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'Amigo, a qué lugar tan lindo me has traído'

15 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Juan Carlos Díaz Corresponsal de EL TIEMPO Cartagena. Una caravana de unos 30 vehículos irrumpió cerca al castillo de San Felipe a eso de las 9 de la noche del viernes, entre ellos, la limusina Cadillac, en aluminio, acero y titanio, que transportaba al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El mandatario, que viajó solo, se bajó de 'La Bestia' y, vestido de negro, a paso firme subió la rampa hasta llegar a donde lo esperaba el presidente Juan Manuel Santos, su esposa Clemencia, y la canciller María Ángela Holguín.

Su sonrisa, de oreja a oreja, distensionó el ambiente, un tanto tenso por la férrea seguridad que no deja que se le acerque ni una mosca.

"Amigo, a qué lugar tan lindo me has traído", dijo en voz alta el sonriente presidente al momento de estrechar la mano de Santos y antes de saludar con efusividad a las dos mujeres que acompañaban al mandatario colombiano.

Luego, durante la cena ofrecida por el anfitrión a todos sus honorables invitados, Obama estuvo por espacio de una hora y la mitad de ese tiempo se lo llevó saludando y dialogando con los asistentes.

Su primer encuentro con Cartagena fue su paso por la avenida Santander, que brevemente se agolpó de curiosos al paso de la caravana presidencial, tal y como lo hacen en noviembre, durante el desfile del bando.

Ya en El Laguito, antes de llegar al hotel Hilton, donde se hospeda, había, en varios edificios, tres banderas desplegadas de Estados Unidos dándole la bienvenida al presidente de ese país.

También, se leía un aviso que decía: "Obama, salva a Colombia. País fallido", mientras que Olga Jaramillo sostenía en sus manos un cuadro de Obama con una lágrima en sus ojos, que pretendía entregarle personalmente.

Pasadas las 10 de la noche, Obama regresó al hotel al cual no ingresó por la entrada principal.

El sábado en la mañana, los vecinos del barrio El Laguito se quedaron con ganas de verlo por sus calles. María Margota Bermúdez, quien compró unos binoculares para poder observarlo, estaba frustrada. "Casi no pegué ojo esperando a que saliera por algún lado, pero el hombre se ha puesto retrechero", señaló.

Seguridad extrema A las 2 de la tarde del viernes 13, horas antes de la llegada de Obama, el hotel Hilton estaba a total merced de los servicios de seguridad de Estados Unidos. Perros antiexplosivos y antinarcóticos husmeaban a todo visitante del hotel que hospedará por dos noches al mandatario, al tiempo que los agentes de seguridad requisaban con linternas los equipos de cámaras y televisión.

Todos, sin embargo, querían tener la oportunidad de verlo de cerca. "Quisiera tomarme una foto con él", dijo Dionisio Mendoza, uno de los botones del hotel.

Pero, el Presidente se 'coló' por detrás, haciendo de estos deseos un imposible. Parte de su delegación, numerosas personas negras, una veintena de periodistas y camarógrafos y varias mujeres cargadas de maletas, aunque ingresaron por el lobby del hotel, no pasaron por las inquisitivas requisas.

El gerente del Hilton, Vinod Agarwal, dijo que era un orgullo para Cartagena y para Colombia hospedar a Obama.