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Plan de Desarrollo de Bogotá Amor y cambio climático

El borrador de Plan de Desarrollo preparado por la Alcaldía Mayor cuenta con los denominados "principios del plan de vida", en donde se persiguen objetivos loables, como lograr el respeto a todas las formas de vida, la defensa de la dignidad humana y el fortalecimiento de lo público. Al mismo tiempo, se destaca que requerimos una política del amor y que el territorio debe planificarse alrededor del concepto de cambio climático.

08 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Si bien varios de estos postulados parecen pertinentes a primera vista, es necesario analizarlos cuidadosamente, dados los grandes desafíos que enfrentamos. En particular, es motivo de preocupación que el principio rector del ordenamiento territorial y de la política ambiental del Distrito sea el cambio climático.

Si bien es cierto que se encuentra plenamente documentado el impacto que ciertos gases tienen sobre el clima global (y por ello existen iniciativas de orden nacional como la Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono), lo mismo no puede decirse del nivel de detalle y la resolución espacial con que trabajan los modelos utilizados para tales análisis.

Investigadores de países de todo el mundo se encuentran mayoritariamente de acuerdo en los indeseables efectos del calentamiento global, pero en la actualidad no existe ninguna herramienta analítica que, superando el necesario rigor científico, permita entender el alcance de tales efectos en la zona geográfica en donde se encuentra la capital del país.

En otras palabras, simplemente no es posible cuantificar con un nivel de certeza aceptable las implicaciones del cambio climático en la ciudad.

Adicionalmente, el inventario de emisiones de dióxido de carbono (el principal gas causante del efecto invernadero) de Bogotá es del orden de 30 millones de toneladas al año, mientras que el inventario global de emisiones para esta misma sustancia supera las 30.000 mil millones de toneladas anuales.

Esto significa que nuestra contribución al calentamiento global es inferior al 0,1 por ciento. Esto a su vez implica que, sin importar las acciones y estrategias de mitigación que establezcamos a nivel local, las modificaciones del clima y sus consecuencias continuarán sus tendencias de forma incólume.

Mientras esto ocurre, el actual Plan de Desarrollo ignora por completo temas como la contaminación atmosférica, auditiva y visual, problemáticas con serias repercusiones negativas para las condiciones de competitividad y de calidad de vida. Por ejemplo, según resultados del proyecto encaminado a la formulación del Plan Maestro de Descontaminación del Aire, desarrollado por la propia Administración Distrital con el apoyo del Grupo de Estudios en Sostenibilidad Urbana y Regional (SUR) de la Universidad de los Andes, de no tomar acciones concretas, la deficiente calidad del aire que respiramos los bogotanos conducirá a cerca de 20.000 muertes prematuras durante los próximos diez años, con la población infantil como la más afectada.

Si continuamos con este mismo escenario, seremos testigos de un exceso de 30.000 hospitalizaciones y cerca de 80.000 casos de atención por enfermedad respiratoria aguda, así como de 6.000 casos que requerirán tratamiento en unidades de cuidados intensivos.

Estas cifras, a su vez, significan que la economía de la ciudad se verá afectada en una cuantía superior a los 15 billones de pesos para el período de análisis en referencia.

En conclusión, en lugar de estar discutiendo temas que resultan irrelevantes para el contexto local, deberíamos centrar la atención en aquellos problemas que podemos entender, que nos afectan en forma directa y para los cuales su solución se encuentra a nuestro alcance. Esa es la definición de una buena política pública.

Eduardo Behrentz (@behrentz) Investigador de temas urbanos .

El actual Plan de Desarrollo ignora por completo temas como la contaminación atmosférica, auditiva y visual