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Una mujer puso a marchar a Cartagena

Redacción Domingo A las 3 de la madrugada, cuando Cartagena y la mayoría de sus turistas de Semana Santa duermen, una caravana de 35 vehículos llenos de funcionarios atraviesa la ciudad, desde el aeropuerto Rafael Núñez hasta el hotel Hilton.

08 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Se trata de uno de los cientos de ensayos para la Cumbre de las Américas, ejecutado bajo las órdenes de una mujer: María Margarita Salas, secretaria general del Ministerio de Relaciones Exteriores y directora general del evento diplomático más grande que ha organizado el país. Esta economista, de 54 años, duerme apenas cuatro horas diarias desde hace tres semanas, cuando llegó a la Heroica para hacerse cargo de la Cumbre. Tiene a su cargo a 220 personas de la Cancillería, muchas de las cuales viajaron desde consulados y embajadas. Están divididos en 15 equipos, cada uno con un coordinador (transporte, hospedaje, protocolo y gastronomía, entre otros). La elección de cada detalle la hacen ellos, pero el trabajo en el terreno lo hacen otras 500 personas, al servicio de la unión temporal que ganó la jugosa licitación de la Cumbre (ver recuadro). Aunque todo está contratado para que funcione a la perfección, Salas y su equipo ensayan hasta la saciedad, incluido el paso de los mandatarios por la alfombra roja. Hombres de la Armada han protagonizado varias veces un falso desfile para que Salas sepa exactamente cuánto tardarán los jefes de Estado y sus escoltas en entrar al Centro de Convenciones. Ella selecciona desde el menú que se le servirá al presidente Barack Obama hasta los hoteles en los que se hospedarán las 33 comitivas. Todo está en sus manos: el modelo y la marca de los vehículos en que se desplazarán, los espacios de reunión, la atención de los 1.500 periodistas... Todo. "Yo ya había estado detrás de varias cumbres de los Países no Alineados, pero este evento es de otro nivel", explica Salas, que lleva 30 años en varios ministerios, nueve de ellos en la Cancillería. "Muchos dicen que soy muy estricta, pero no entienden mi responsabilidad. Yo me burlo de mí misma: traje un vestido de baño y no sé para qué. El reto es de marca mayor", dice antes de seguir con sus labores. .

María Margarita Salas, directora de la cumbre. Foto: Cancillería