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Da Vinci le da alas al circo

Para su más reciente obra, Gerardo Hochman y su grupo La Arena Circo, de Argentina, se dieron a la tarea de escudriñar en la vida y la obra del prolífico Leonardo Da Vinci. Para él fue un proceso apasionante, y agrega que una de las cosas que más le impactaron fue ver que, a pesar de su genialidad, Da Vinci también tuvo sus fracasos, como su máquina de volar que nunca se pudo mantener en el aire. "Sus diseños en el papel eran geniales, pero al pasar algunos a la escala real, por cuestiones de tamaño y de peso, no funcionaron.

02 de abril 2012 , 12:00 a.m.

Ese fracaso también es muy emotivo e interesante", cuenta el director.

Justamente de las genialidades y frustraciones de Da Vinci se alimenta Leonardo - Trabajo práctico No. 1, un espectáculo de circo que se desarrolla en tres bloques: los bosquejos del artista y científico sobre el cuerpo humano, sus inventos y sus apuntes sobre cocina. Hochman dialogó con EL TIEMPO sobre esta obra, que se presentará desde el miércoles en el Festival Iberoamericano.

¿Por qué se interesa en las recetas de cocina de Da Vinci? Él no solo era un cocinero, sino un organizador de banquetes. Dejó muchas recetas y sobre todo reflexiones sobre cómo comportarse en la mesa, atender a un invitado y ser un buen anfitrión. Ese 'manual de comportamiento' nos dio pie a una escena de tono 'clownesco'.

¿Cómo fue la construcción musical? La música, que es ejecutada en vivo por tres músicos -dos de ellos tocan el laúd y la gamba, que son instrumentos de época-, fue compuesta por Sebastián Verea y, si bien tiene una sonoridad que te hace viajar al Renacimiento, su construcción es contemporánea.

¿Con qué bloque se identifica más? Cada uno tiene su sello. La verdad, disfruto mucho de todos, porque saltan de cosas serias, científicas y académicas a asuntos más burlones. Hay momentos en los que se juega con el humor, como el de la mesa, en el que los ocho acróbatas traicionan el manual de comportamiento, lo que da como resultado una escena muy desopilante. ¿Cómo se construyeron las máquinas que se utilizan en el montaje? Trabajamos con Duilio Della Pittima, jefe técnico de la compañía, que la semana pasada llegó a Colombia para revisar la construcción de algunos elementos que se están haciendo allá. Fue un proceso de decodificación de los bocetos de Da Vinci para pasarlos a una escala real, a la tercera dimensión que implica el escenario. Pero tienen una fidelidad bastante grande con los originales y, además, funcio- nan de una manera teatral, por supuesto.

¿Ustedes querían retratar la estética del Renacimiento u optaron por hacer una propia? El vestuario, que lo diseñó Laura Molina, está apoyado en diseños de la moda de la época, pero uno los puede ver como jóvenes vestidos hoy. Es como si fueran jóvenes fanáticos del Renacimiento.

Alrededor del mundo, el público disfruta mucho las obras de circo. ¿Por qué cree que este lenguaje está logrando tanto éxito? El circo es metafórico, poético y es más incluyente que un lenguaje hermético como el del teatro de la palabra. Además, es un arte popular, no hace falta ninguna preparación académica para disfrutarlo. Y en nuestras presentaciones, nuestros acróbatas no se presentan como superhéroes, como gente que hace cosas imposibles, y eso genera identificación