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USTEDES SE VAN Y MATAN AL PROCURADOR

Una vez se consumara el secuestro del producrador Carlos Mauro Hoyos, Pablo Escobar se proponía enviarlo, junto con Andrés Pastrana Arango, a una caleta construida en las selvas del Chocó.

27 de marzo de 1995, 05:00 am

Sin embargo, esa mañana del 25 de enero de 1988 el plan salió al revés. Aunque el cadáver no apareció en el lugar, los escoltas del Procurador dieron muerte a El Pitufo antes de ser asesinados y el propio Carlos Mauro Hoyos resultó herido en un tobillo.

Hoyos fingió estar muerto dentro del Mercedes Benz oficial, pero tuvo que incorporarse cuando Pinina dio una orden siniestra: Pues si está muerto, remátenlo .

Después sobrevino lo inesperado y la escalofriante decisión de Pablo Escobar: Liberaron a Andrés Pastrana y ahora lo que hay que ver es si podemos coronar al procurador o si vamos a quedar como unos m... Ustedes van, lo sacan de la caleta y lo matan. Vamos a bajarle el triunfalismo al Gobierno .

Confabulación en El Bizcocho Esa noche del domingo 24 de enero de 1988, en El Bizcocho , un condominio de casas campestres situado sobre la parte de alta de El Poblado, frente al edificio del Instituto de Interconexión Eléctrica (ISA) de Medellín, en la vía a Las Palmas, el propio Pablo Escobar Gaviria señalaba cada uno de los detalles del plan.

Lo escuchaban con atención Julio Mamey, Luisca, El Pitufo, Popeye, Pinina y El Negro Pabón.

El procurador -dijo Escobar- viaja mañana a las 7 en el vuelo de los ejecutivos. Anda sólo con el conductor y una escolta. Eso ya lo saben Pinina y Popeye (ambos lo habían seguido el día entero hasta que Hoyos se quedó en la casa de doña Rosa Elisa, su progenitora).

Lo que hay que hacer mañana muy temprano -prosiguió- es montar tres carros: uno en (la vía a) Santa Helena, otro en Las Palmas y otro en la autopista (Bogotá_Medellín).

Cada uno con un radio. Que ellos avisen por qué ruta va el procurador a ver si lo agarramos en la glorieta del aeropuerto o en la carretera por la que vaya...

Después, personalmente, Pablo Escobar Gaviria se dio a la tarea de distribuir responsabilidades.

Si hay que interceptarlo en la glorieta (este era realmente el cruce de las tres avenidas), entonces lo agarran Pinina, El Pitufo, Luisca, Mamey o la gente de El Negro (Pabón), pero si tiene que hacerse en el aeropuerto entonces lo agarrás vos John Jairo (Velásquez Vásquez, Popeye) con El Monito (Jorgito) y El Negro (Pabón).

Además de los tres vehículos encargados de cantonear la ruta que siguiera el procurador, los pistoleros tendrían que utilizar tres automóviles más: un Renault 9 en el que debían estar Pinina, Luisca y Mamey; un Renault 21 con Popeye, El Negro Pabón y El Monito Jorgito y la Toyota robada que debían abordar un trabajador de El Monito Jorgito, tres de El Negro Pabón y El Pitufo.

Lo agarran vivo, lo llevan a la otra caleta en El Retiro y después vemos si lo mandamos para la selva (el cartel ya había considerado esa misma posibilidad frente a Andrés Pastrana) -puntualizó Pablo Escobar.

El Pitufo se puso blanco El mensaje entró nítido en el handy que portaba Pinina. El agente del cartel apostado en la vía a Santa Helena acababa de ver el Mercedes Benz en el que viajaba el procurador General de la Nación, Carlos Mauro Hoyos y ahora daba aviso conforme a lo acordado. Eran las 6:20 de la mañana del lunes 25 de enero de 1988.

Pinina ordenó a Popeye, El Monito Jorgito y El Negro Pabón entrar en acción. Si seguían el plan previamente definido por Pablo Escobar la noche anterior en El Bizcocho , debían interceptar al procurador en la entrada al Aeropuerto Internacional de Rionegro, al oriente de Medellín. Tenían que hacerlo en el mismo instante en que Carlos Mauro Hoyos estuviese descendiendo del vehículo.

No vieron a ningún agente de policía ni a ningún efectivo del ejército. Los tres descendieron del Renault ocultando las ametralladoras entre sus chaquetas.

Repentinamente, sin embargo, tres automóviles, con casi 15 hombres armados, se detuvieron frente a ellos. Escoltaban al ministro de Educación, Antonio Yepes Parra, y a su viceministro y consejero.

Popeye volvió en segundos al vehículo, tomó el handy y le avisó a Pinina cuanto ocurría.

_Pinina, llegó una escolta tesísima _dijo.

Este lo escuchó y tomó de inmediato su decisión.

Bueno, entonces lo interceptamos nosotros en la glorieta, pero ustedes se vienen para acá para que nos apoyen.

El Monito Jorgito dio vuelta al Renault 21 y el vehículo enrumbó hacia la glorieta. Desde su auto, a través del handy, Pinina se comunicó con el trabajador de El Monito Jorgito que por orden de Pablo Escobar conducía la Toyota robada y transportaba a El Pitufo y a los tres trabajadores de El Negro Pabón.

Pinina le ordenó dirigirse a la glorieta. En realidad, el agente de El Monito Jorgito estaba a menos de 200 metros de ese punto, pero tenía encima el Mercedes Benz oficial, con el procurador General de la Nación a bordo.

Vio, por el espejo retrovisor, el Mercedes que se acercaba velozmente. Hundió el acelerador, hizo el cambio a tercera y, a fin de evitar que el Mercedes lo rebasara, cerró aparatosamente al vehículo oficial que se salió de la carretera, pasó por encima del separador y fue a detenerse contra la cuneta del carril contrario de la vía.

El Pitufo bajó de inmediato de la Toyota y corrió hasta el vehículo oficial con el dedo índice puesto en el gatillo del fusil. Disparaba contra el agente del DAS Jorge Enrique Loaiza Hurtado, el detective que era conductor del procurador y que había convertido en un rito llevar siempre la ametralladora entre las piernas.

El Pitufo casi había alcanzado la puerta del Mercedes cuando una ráfaga de ametralladora MP5 le cruzó el pecho.

El escolta Gonzalo Villegas Aristizábal descendía, disparando, por la puerta de atrás del Mercedes. Intentaba infructuosamente hacer blanco entre los agresores que, a la vez, accionaban sus armas. Eran ráfagas cruzadas que Pinina, Luisca, Julio Mamey y los tres trabajadores de El Negro Pabón apuntaban hacia él.

Nueve tiros de fusil cortaron la vida del conductor Loaiza, en el mismo instante en que su compañero, el agente Villegas Aristizábal, cayó a cinco metros del Mercedes.

Popeye, El Negro Pabón y El Monito Jorgito escucharon la balacera 200 metros antes de que el Renault 21 alcanzara la glorieta y se detuviera. Descendieron y cruzaron la calle. Pinina, Luisca y Julio Mamey estaban junto al Mercedes.

El conductor Jorge Enrique Loaiza Hurtado yacía desgonzado contra la puerta y cerca se hallaba el cadáver de El Pitufo. El procurador General de la Nación, Carlos Mauro Hoyos, tenía una herida de bala en el tobillo izquierdo y fingía estar muerto en el asiento trasero del carro.

Pinina se percató de ello y, mientras hacía señas a Popeye y a los trabajadores de El Negro Pabón para que sacaran al procurador, ordenó en voz alta: _Pues si está muerto, remátenlo...

Al escucharlo, Carlos Mauro Hoyos no tuvo otra alternativa que reaccionar. Se incorporó y descendió del vehículo. Popeye y los tres trabajadores de El Negro Pabón lo tomaron por la fuerza y lo llevaron hasta la Toyota.

Pinina ordenó a los demás recoger el cadáver de El Pitufo y sólo entonces los hombres del cartel enviaron a Pablo Escobar Gaviria el mensaje por el que esperaba.

_Tenemos al hombre, está bien, pero El Pitufo se nos está poniendo blanco.

Hay que coronarlo Tras el secuestro, el procurador Carlos Mauro Hoyos había sido trasladado hasta una finca sobre la avenida de Las Palmas. Exactamente a 10 kilómetros de la casa campestre de Cañada de las Flores, que el cartel había convertido en escenario del cautiverio de Andrés Pastrana.

Popeye dejó en el sitio a El Monito Jorgito y a los trabajadores de El Negro Pabón y después retornó a El Bizcocho . Le sorprendió el despliegue de fuerza disponible, el sobrevuelo de helicópteros y el paso de camiones atiborrados de policías y de soldados, pero rápidamente concluyó que el secuestro del procurador era la causa del vasto despliegue.

El propio Pablo Escobar Gaviria lo hizo caer en la cuenta de su equivocación. Estaba acompañado de Pinina, Julio Mamey, El Negro Pabón y un adolescente al que apodaban El Limón. Hablaba enardecido.

_Liberaron a Andrés Pastrana y ahora lo que hay que ver es si podemos coronar al procurador o si vamos a quedar como unos m...

Después se dirigió a Julio Mamey y a El Limón y ordenó: _Ustedes se van para la finca y le dicen a los muchachos que lo metan a la caleta de las armas para ver si podemos coronar al hombre... Se van sin radios y sin nada.

Julio Mamey y El Limón cumplieron con la orden, abordaron un Suzuki, franquearon el cordón militar y llegaron hasta la finca. Después de escucharlos, El Monito Jorgito abrió la caleta -otro de esos cuartos diminutos y secretos que Chepe Volqueta había construido para que el cartel ocultase armamento-, obligó a entrar en ella, gateando, al procurador y despidió a Julio Mamey y a El Limón.

Maten al Procurador Ambos llevaban las peores noticias a Pablo Escobar. El retén del ejército estaba a tres kilómetros de la caleta y comandos de policía y ejército avanzaban peinando la zona finca por finca .

Después de escucharlos, sin pensarlo un instante más, Pablo Escobar sentenció a muerte al procurador General de la Nación, Carlos Mauro Hoyos.

Aquí lo único que hay que hacer es matar al procurador. El hombre está en el cerco militar, en la zona de Andrés Pastrana y ahora no le vamos a dar un doble triunfo al gobierno. Rescatan a Andrés Pastrana y ahora al procurador! No! No vamos a quedar como unos maricas! Lo que vamos es a bajarle ese h.p. triunfalismo al gobierno...

_Ustedes _volvió a dirigirse a sus pistoleros, incluido El Limón, que tenía apenas 17 años_ se van para la caleta , sacan armas de allí y lo matan.

Desde que lo trasladaron a su sitio de cautiverio, sin que les importara la herida que él tenía en el tobillo, el procurador General de la Nación había intentado infructuosamente persuadir a El Monito Jorgito de que desistiera de sus actividades en el crimen organizado y le ayudara a salir de allí. A cambio, le había ofrecido una exoneración de pena y protección oficial en una embajada en el exterior.

Ninguna de sus solicitudes, ni ofertas, ni reflexiones, sin embargo, terminó por mover un ápice en su posición de pistolero a El Monito Jorgito que, apenas vio retornar a Julio Mamey y a otro pistolero del cartel, tomó una ametralladora Atlanta, una pistola 38 y otra 9 milímetros y obligó al procurador a salir gateando de la caleta y ascender al Suzuki.

El jeep salió de la finca, tomó una carretera alterna y después de cinco minutos de recorrido se detuvo en la orilla derecha de la vía, frente a una piedra enorme. Hicieron descender en ese lugar a Carlos Mauro Hoyos y lo empujaron contra la cuneta.

Después, sin fórmula de juicio, apuntaron los cañones de la ametralladora Atlanta, la pistola 38 largo y la 9 milímetros a la cabeza del procurador y dispararon contra él con pavorosa sevicia. Eran las 2:45 de la tarde del lunes 25 de enero de 1988.

Volvieron a El Bizcocho . Pablo Escobar esperaba ansioso: _ Qui hubo, lo coronaron? _les preguntó Pablo Escobar en ese momento.

El Monito Jorgito se apresuró a responderle. Realmente se sentía orgulloso ese día por haber rechazado las angustiosas ofertas de su víctima, el procurador Carlos Mauro Hoyos.

_Tranquilo señor, que le dimos mucha bala...

_Que Popeye vaya y llame a la prensa y dé el sitio de la muerte y así se le acabe al gobierno ese h.p. triunfalismo por el rescate del doctor Pastrana...

La orden se cumplió pasadas las tres de la tarde. Popeye telefoneó a la dirección de la Cadena Todelar y lacónicamente transmitió el mensaje de Pablo Escobar Gaviria.

_Les hablan Los Extraditables para informar que hemos ejecutado al procurador Carlos Mauro Hoyos por vendepatria. Anote, su cadáver está en el siguiente lugar: sitúese en el estadero La tienda de El Mago, hacia Medellín; siga hasta que encuentre una cantera en una curva. Allí hay una piedra grande. Trescientos metros más adelante de esta piedra, a la derecha, hay un letrero que dice Venta de estacones . Por esa entrada está el cadáver. Informe que la guerra continúa...