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No pasan ni el curso prematrimonial

Van el sábado, pero no regresan el domingo. Pelean en la mitad del curso prematrimonial, incluso al frente de quien lo dirige. Se angustian y hasta lloran al escuchar la experiencia de parejas de recién casados.

30 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Hay quienes terminan el taller y cancelan el matrimonio, sin importar que el vestido esté listo y las tarjetas, en manos de los invitados.

Expertos que organizan y guían estos talleres aseguran que quienes se echan para atrás parecen caer en la cuenta de que querían casarse por huir del control de los padres, por quedar bien ante la sociedad o por no sentirse solos, pero no porque realmente amen a su pareja o estén listos para asumir un compromiso como el matrimonio.

Otros descubren que el vínculo que los une es racional o sexual, pero no sentimental.

Incluso, hay quienes llevan relaciones de diez o más años, y se arrepienten de dar el siguiente paso porque el amor se ha acabado y ninguno de los dos está dispuesto a prolongar una relación que es más costumbre que amor.

“También están quienes llevan poco tiempo de novios y se dan cuenta de que no conocen al otro”, explica la psicóloga Olga Susana Otero, especialista en temas de pareja.

De acuerdo con el médico Nelson Páez, quien guió algunas sesiones de Encuentro de Novios (taller de preparación que realiza una vez al mes el Centro de Pastoral Familiar para América Latina, CENFAPAL), en muchos de los casos hay atracción o gusto hacia el otro, pero no amor verdadero. “Durante el curso hasta descubren la incompatibilidad sentimental y sexual”, dice.

Pocas parejas –según los expertos– desertan en el fin de semana que dura el taller. Sin embargo, las peleas son frecuentes pues hay espacio para el diálogo que termina en confrontación.

“En el encuentro es difícil que las parejas le cuenten a uno que no quieren seguir con el matrimonio. A veces me entero por casualidad, semanas después, de que finalmente no se casaron”, dice el padre Gilberto Gómez, de Encuentro de novios.

En un curso prematrimonial, requisito para casarse por la Iglesia Católica, hay sesiones de preguntas sobre las familias del novio y la novia, sobre el manejo de bienes y recursos económicos, y sobre las religiones de cada uno.

Luego intervienen parejas que comparten con los asistentes sus experiencias en su nueva vida de casados. El psicólogo orienta en temas de pareja y el sacerdote expone la parte sacramental de la unión.

Hay cursos que cuentan con psiquiatra, quien asesora en temas familiares; abogado para implicaciones legales y ginecólogo, para la planificación y salud sexual.

“En el curso no se crean los problemas de pareja. Existen desde el noviazgo; hasta ellos los conocen, pero están ciegos. Nosotros les decimos: ‘¿para dónde van?’, y caen en la cuenta”, dice Gómez.

Algunos terminan su relación y cancelan el matrimonio. Otros lo aplazan, siguen el noviazgo y luego se casan. Pero otros, aunque se arrepientan, se casan sin amor. “Todo está listo –dice Páez–, los padres y ellos mismos invirtieron millones de pesos y tiempo; los novios sienten que no pueden salir con un chistecito de estos”.

Los expertos aconsejan Ante cualquier síntoma de indecisión, consulte con un terapeuta de pareja.

Si la duda surge en el fin de semana del curso prematrimonial, coméntelo con su pareja y con el asesor espiritual y psicológico. Nunca vaya al altar inseguro.

Un noviazgo no debe ser apresurado. Hay que conocer bien a la persona antes de casarse con él o ella. Sepa quién es su familia y conózcala, identifique el estilo de vida que sigue y pregúntese si se podrá vivir con él o ella.

No se apresure a tener relaciones sexuales o, por lo menos, no base la relación en ellas. Muchos confunden amor con atracción sexual y, aunque son importantes en la vida matrimonial, no deben ser el fundamento de la unión.

TESTIMONIOS DE QUIENES LE HICIERON EL QUITE AL MATRIMONIO Laura y Pablo tomaron el curso prematrimonial. Luego de hablar con la psicóloga pospusieron el matrimonio, porque ella descubrió que sufría depresión crónica y que no podía expresar fácilmente afecto a su novio. La experta les hizo caer en la cuenta de que no sabían cómo expresar sus sentimientos, de ahí la inconformidad mutua. La pareja no se casó y comenzó terapia de pareja. Al cabo de varios meses se casaron.

Tras siete años de noviazgo, Clara y Diego decidieron casarse. Luego de la primera sesión del curso prematrimonial, ella se dio cuenta de que su relación era fría y monótona por tantos años que llevaba con su novio. A pesar de su presentimiento contrajo matrimonio, pues su novio estaba convencido de que ella era la mujer de su vida. Tres meses después, Clara lo dejó y Diego quedó con la sensación de que ella le era infiel.

Diana conoció a Luis en una fiesta, se hicieron novios y tres meses después se fueron a vivir. Luis le propuso casarse. Hicieron el curso prematrimonial, en donde les hicieron caer en la cuenta de que apenas se estaban conociendo. Tras el fin de semana de preparación, Diana comenzó a sentir que las cosas se enfriaban y a un mes de la boda, la canceló. Luis no lo aceptó bien y le terminó.

Los entrevistados pidieron no publicar sus nombres .

‘‘Hay parejas que descubren que no armaron la relación con el corazón o que se casaban para no estar solos. Por eso no se sumergen más en esa arena movediza” Olga Susana Otero, psicóloga especialista en parejas.

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70% de quienes siguen el curso prematrimonial lo hacen por ser un requisito y no porque estén interesados en prepararse antes de iniciar la vida de casados, dicen los expertos.

ESPECIAL PARA EL TIEMPO