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Censuran en Polonia a Kafka y a Dostoievski

Los hermanos Karamazov, El idiota o Crimen y castigo de Dostoievski; Fausto de Goethe; La metamorfosis o El proceso de Kafka o incluso las obras de los propios polacos Gombrowicz y Joseph Conrad.

30 de junio 2007 , 12:00 a.m.

En el mejor estilo estalinista, que tanto se esmeran en perseguir, todas serán eliminadas de los programas escolares polacos para sustituirlas por las de autores polacos “nacionalistas”, según palabras del vicepremier y ministro de Educación –sí, de educación– Roman Giertych.

De tal palo tal astilla Su padre, el eurodiputado Maciej Giertych, bien merece un paréntesis. En tres años en Bruselas, lleva otras tantas salidas de tono: primero, en franca competencia con George W. Bush, propuso prohibir la enseñanza de la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin. Luego, en un debate que buscaba la condena de las dictaduras, dijo que “Franco salvó a España”, provocando la bronca de la mayoría de eurodiputados españoles –bueno, algunos del Partido Popular defendieron a Giertych–. Y para terminar, publicó, con membrete del Parlamento Europeo, un panfleto antisemita en el que “explica” las diferencias biológicas de los judíos.

Giertych hijo, el Mineducación polaco, no se le queda atrás.

Su idea es la última ocurrencia populista y autoritaria del gobierno de los gemelos Kaczyinski –el primer ministro, Jaroslav, y el presidente, Lech–, la última sorpresa salida desde Varsovia y que empieza a hartar a la Unión Europea, cuando no a preocupar.

Fiodor Dostoievski, uno de los más grandes autores de la literatura rusa y universal, que ya había sido condenado a la abultada lista negra del régimen comunista soviético, ahora, 126 años después de su muerte, volverá a serlo.

Esto, si prospera la iniciativa de Giertych, aunque las protestas parece que harán que los Kaczyinski lo obliguen rectificar.

Giertych defiende su idea con el argumento de que “hay que centrar la atención en el presente y dar a las figuras del siglo XX la significación real que tienen hoy”. Una censura que se postula como el aporte polaco a la pedagogía del siglo XXI.

‘Políticos son ridículos’ Las protestas le han llegado al ministro desde varios frentes, pero la más contundente fue la de la poetisa y premio Nobel polaca Wislawa Szymborska, quien tachó la iniciativa de “ridícula”.

La Asociación de Editores Polacos envió una carta de protesta al presidente Kaczyinski y a la agencia de prensa polaca (PAP) y, según el diario Gazeta Wyborcza, algunas librerías de las grandes ciudades están poniendo en sus escaparates a los autores que quiere prohibir Giertych.

En la misma Gazeta Wyborcza, una encuesta reveló que 82 por ciento de los polacos ve ridículos a sus políticos. Normal, si tenemos en cuenta que la ocurrencia de la semana pasada fue anunciar una investigación para saber si uno de los Teletubbies es gay.

''Hay que centrar la atención en el presente y dar a las figuras (literarias) del siglo XX la significación real que tienen hoy”.

Roman Giertych, ministro de Educación y viceprimer ministro polaco