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Frenan nuevos TLC de Bush

La expiración mañana de los poderes especiales otorgados por el Congreso al presidente George W. Bush para firmar acuerdos comerciales, marca las divisiones políticas de Washington y la falta de entusiasmo de E.U. por el libre comercio, en plena explosión de sus déficits.

29 de junio 2007 , 12:00 a.m.

“Las negociaciones comerciales y las políticas comerciales son muy complejas, particularmente en una democracia”, declaró la representante de Comercio (Ustr), Susan Schwab.

Los dirigentes políticos deben ‘vender’ los beneficios del libre comercio a sus electores, agregó. Estos son víctimas de la globalización, o piensan que lo son, y son “poco numerosos, muy motivados y muy ruidosos”, agregó.

Hace casi cinco años, cuando el presidente repubicano promulgó la ‘Autorización de Promoción Comercial (TPA)’, la globalización era presentada por su mayoría partidaria como la herramienta milagrosa que permitiría hacer progresar las economías mundiales.

Esos poderes especiales, también conocidos como la vía rápida (fast track), permiten al presidente someter al Congreso acuerdos comerciales, sin que éste puede modificarlos.

En 2005, Bush logró la renovación de esta autorización por tres años, con el argumento de que se necesitaban para la Ronda de Doha de la OMC.

Hoy, en momentos en que el déficit comercial con China, que se eleva a 232.000 millones de dólares, amenaza la posición de plaza financiera dominante de E.U. y se acusa a Pekín de alentar la relocalización de los empleos industriales hacia el país asiático, la cruzada del presidente en favor del libre comercio tiene un gusto amargo para algunos.

Un grupo de congresistas demócratas anunció que presentaría el jueves “una nueva dirección para el comercio”. Entre sus prioridades figuran la manipulación de divisas, los perjudicados por el Nafta (Acuerdo de Libre Comercio de Norte América), la seguridad alimentaria y una revisión de los acuerdos comerciales en función de criterios de seguridad nacional.

Los demócratas tienen prisa por recuperar el control para el Congreso de las negociaciones comerciales, pese a los llamados de la representante de Comercio, Susan Schwab, a renovar la Ley TPA.

“Los acuerdos comerciales alcanzados en el marco de la autorización llamada de vía rápida del presidente Bush tuvieron un efecto desastroso para los trabajadores estadounidenses y para las empresas”, afirmó el representante Phil Hare, de Illinois.

“Es obvio sin embargo que en el Congreso no nos cruzaremos de brazos mientras el Presidente trabaja sobre acuerdos que nos costarán empleos bien remunerados”, advirtió. AFP .

232 mil millones de dólares es actualmente el déficit comercial de Estados Unidos con China, nación que según los demócratas está relocalizando los empleos industriales.