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Llegó el cuarto día y José no resucitó...

Luz Estela Pulido y sus tres hijas no han perdido ni la sonrisa ni el entusiasmo. Siguen esperando que en cualquier momento “resucite” el pastor José Rafael González Espinoza, recuperado de la muerte, que lo venció el viernes.

28 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Atienden a los periodistas con frescura, quizás porque el propio José les había advertido lo que iba a pasar: “Entró un ángel en mí y me lo dijo: Pídanle al Señor que las llene de denuedo que vendrán muchos periodistas”, cuentan que les aseguró.

Será, según ellas, una resurrección física quizás momentánea, por pocos días, los suficientes para hacer una fiesta de regocijo. Porque más adelante vendrá la verdadera resurrección, la espiritual. Tal y como ocurrió con Lázaro, vuelto a la vida por Jesús.

El caso puso a la quinta etapa de El Campestre en el centro de la atención cartagenera. Allí funcionaba el templo evangélico ‘¡Oh moradora de Sión!’, según el nombre que Cristo en persona –dice Luz Estela– le recomendó a José hace 11 años. Unas 15 personas se congregaban allí, entre ellas, la mujer y sus tres hijas.

La mujer convivía con José desde hacía siete años.

Ella tiene 47 y nació en Medellín. Él tenía 68 y prácticamente fue apartado de su hogar por sus inclinaciones religiosas, asegura Luz Estela, que está segura de que está viviendo una de las experiencias más hermosas de su vida.

Otra cosa piensan vecinos. “Vive en una circunstancia de fornicación que no es bien vista por Dios. Eso, sumado al espectáculo de irrespeto con el cuerpo del pastor, hacen que la iglesia evangélica pierda credibilidad”, consideró Luis Antonio Acosta, reciclador del barrio.

Franklin Puello dice que el domingo el olor era insoportable y comenzaron a buscar animales muertos, el lunes, al tocar la puerta de Luz Estela, ella les dio la explicación.

El cuerpo del muerto, que permaneció en una pieza desde el fin de semana, fue retirado el martes y ayer Medicina Legal dijo que ante el estado de descomposición fue sepultado en el Cementerio Albornoz. Y las mujeres siguen esperando que vuelva a la vida.