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El San Pablo Apóstol, espíritu ‘guerrero’ Es una institución educativa que no cobra pensiones ni matrículas. Además capacita a mayores para que se ubiquen laboralmente.

27 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Para el Padre Isaías Guerrero, rector del Instituto San Pablo Apóstol, en Bogotá, la educación no representa un buen negocio, sino una oportunidad de gran inversión social.

En el colegio que fundó, y que acaba de cumplir 25 años de labores, ni las matrículas ni las pensiones se cobran. Tampoco las capacitaciones.

Esta institución, con cuatro sedes al sur de la capital del país, no solo se encarga de la formación académica de unos 2.000 estudiantes, también ofrece talleres de formación en especialidades técnicas, tanto para sus alumnos, como para los habitantes de esos sectores al sur de Bogotá, que no tienen empleo y quieren prepararse para ser competititvos y conseguir alguno.

Por esa razón, el Padre Guerrero afirma con orgullo que “el hecho de llegar a las clases bajas de la ciudad, con escasos recursos y buscarles soluciones a tantos problemas sociales nos permite decir que el barrio Jerusalén se ha transformado para bien, gracias a la misión del Instituto San Pablo Apóstol”, señala.

Todo este trabajo de apoyo a la comunidad no sería posible si el Padre Guerrero no contara con el apoyo y la confianza de la Arquidiócesis de Bogotá, que le permite actuar con libertad y autonomía en todas las actividades y campañas de la institución que lidera.

En la parte académica, el colegio tiene mucha demanda por la calidad de su educación. Gracias a convenios con la Secretaría de Educación Distrital, sus aulas reciben muchachos que en realidad no tienen con qué pagar una pensión y sí, muchas ganas de aprender.

“Este no es un colegio más; acá no cobramos ni bono ni pensión, porque nos autofinanciamos con lo se produce en los talleres de imprenta de plásticos y mecánica industrial, donde los estudiantes practican y hacen cosas útiles que son comecializadas posteriormente”, explica el Padre Isaías.

Las sedes están ubicadas el el barrio Libertador (la principal) y las otras, en Ciudad Bolívar- Potosí y dos más en el sector de Jerusalén.

Para la capacitación de los habitantes de estos sectores, el Instituto San Pablo estableció una alianza con el Sena para la formación técnica de esta población adulta, la mayoría desempleados, que acuden al Padre Guerrero en busca de alternativas de vida.

“Son cerca de 2.000 personas que golpean nuestras puertas y hacemos una buena obra al capacitarlos, porque es darles herramientas y fuerzas para progresar, para alejarlos de los vicios, de la delincuencia, e incluso para bajar los indicadores de la violencia intrafamiliar, que en muchos casos se da ante el desespero, la desocupación y la pobreza”, agrega el rector de este colegio sin ánimo de lucro.

RESPALDO Y ACOMPAÑAMIENTO Cuando se terminan los estudios secundarios, los jóvenes de las clases socioeconómicas más bajas se enfrentan a tres situaciones: escoger una profesión y poder estudiar una carrera; buscar trabajo, o quedarse desempleado.

Pues bien, el Instituto San Pablo Apóstol tiene una bolsa de empleos, para saber dónde puede ubicar laboralmente a sus egresados, de acuerdo con cada formación técnica.

A otros, los ayudan a ingresar las universidades del Estado. “En la U.

Nacional hemos colocado este año a 30 muchachos. El resto, en la U.

Distrital y en la U. Pedagógica. También hemos ganado becas para estudiar medicina en Cuba, y en este momento tenemos dos egresados en ese país”.

El Padre Guerrero cuenta con orgullo que la institución que dirige está entre los primeros 10 colegios de Colombia, certificado por el Icfes, de acuerdo con las pruebas académicas nacionales. “Ofrecemos un nuevo modelo de educación que resuelve las necesidades de la población menos favorecida. Un egresado del San Pablo Apóstol es un muchacho serio, diferente, capacitado, seguro, no problemático, con ambición y cultura, y muchas metas y deseos de superación. El hecho de no haber contado con el factor dinero y nunca dar una cuota de dinero al colegio, nos permite exigirle. No damos educación para vagar. Seremos pobres, pero con anhelos”.

El modelo educativo del Instituto San Pablo Apóstol fue copiado del Colegio Centro Don Bosco, donde el Padre Isaías Guerrero trabajaba antes de ser nombrado rector del San Pablo. Se dan capacitaciones en el área mecánica, eléctrica, plásticos, artes gráficas, diseño industrial y gráfico, marroquinería y artesanías, porcelanicrón, encuadernación, arte country y estética. Además, la iglesia que lo coordina tiene un ancianato, presta asistencia social y entrega mercados entre la comunidad. Para la celebración de los 25 años de labores inauguró en el barrio Jerusalén una escuela técnica con una estructura moderna, que parece una universidad, dotada de maquinaria, equipos de mecánica, electricidad, sistemas. Costó cerca de 1.000 millones de pesos, conseguidos con el aporte de la Iglesia y algunas donaciones particulares de Corona, y de la comunidad Judía, representada por Victor Jamry.

25 AÑOS DE LABORES.

adultos se capacitan en el colegio San Pablo Apóstol, en mecánica, eléctrica, plásticos, artes gráficas, diseño industrial, marroquinería y artesanías, entre otras.

2.000