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Cerebro, rector del cuerpo humano

El cerebro es el órgano más fascinante e inquietante del cuerpo humano. Cada una de las 100.000 millones de neuronas que lo forman equivale a una computadora en miniatura, mucho más perfecta. Sus funciones, determinadas por más de 100 billones de conexiones entre ellas, son lo que hacen realmente única a cada persona.

27 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Es el responsable del pensamiento, las emociones, la memoria y el aprendizaje, lo que de por sí le da un carácter especial. Además procesa la información sensorial, controla el movimiento, el comportamiento y funciones como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura.

Hoy en día elementos que tienen que ver con los procesos biológicos, cerebrales que definen significados, que van más allá de las emociones y construidas a través del propio cuerpo, que llevan a situaciones de placer, incomodidad o éxtasis, están relacionadas directamente con el cerebro. Se sabe que el mismo amor es una de estas emociones que se construyen por acción de este órgano.

De igual modo, estos pensamientos se llenan de sentidos que definen la bondad o la maldad a través de la activación de regiones cerebrales por acciones de sustancias, que incluso llegan a definir el placer por la estética, por lo simple o lo complejo, el gusto o el disgusto por las personas y también responde por las adicciones anormales.

Un estudio de la Universidad de California, por ejemplo, encontró que la adicción a la nicotina está relacionada con una parte del cerebro llamada Insula, que también está vinculada a las emociones y los sentimientos.

Sin embargo para investigadores como Rodolfo Llinás, cosas tan elementales como el ardor que se siente al caminar sobre una superficie caliente, el accidente que se presentará si no se da una curva al terminar la calle o el saber dónde se va a golpear una pelota en un partido de tenis, corresponden a la que considera la función más importante de todo el cerebro: la predicción. “De estos actos, que no implican mayor reflexión, depende la vida misma (...) A medida que el cerebro recibe información desde el exterior, ajusta el movimiento y todo lo que requiere para saber qué hacer frente a lo que ha de venir”, dice Llinás en su libro El cerebro y el mito del yo.

A pesar de lo que se sabe sobre el cerebro, grupos de investigación utilizan todas las herramientas de la biología moderna, incluidas las proporcionadas por el proyecto Genoma Humano para descifrar cómo sus funciones se representan en actos cotidianos del ser humano y cómo la variación de esas funciones son interpretadas como enfermedad (esquizofrenia, Parkinson), con la idea de plantear soluciones a partir de allí.

Otros equipos buscan fabricar arquetipos que reproduzcan las funciones del cerebro. En otras palabras, crear, por ejemplo, una especie de robot con autonomía y sentimientos. Llinás piensa que pueden lograrse estas ‘máquinas de pensamiento y sensación’, pero que tal vez no ayuden a comprender la función del cerebro, así como entender los aviones no dice mucho sobre cómo vuelan los pájaros.

‘Jugar ajedrez desde pequeño me ayudó’ “En mi caso personal, creo que un 80 por ciento de lo que llaman inteligencia depende de la motivación. Desde muy pequeño jugué ajedrez y participaba en campeonatos en mi colegio por puro gusto. Eso me ayudó con las matemáticas, además de lo entretenido que me parecía resolver problemas antes que los demás.

“No he sido el mejor siempre, tal vez por falta de disciplina. Uno a las malas puede memorizar algo, pero si lo toma en serio no se le va a olvidar al día siguiente. Me fue bien en el Ecaes (Examen de Calidad de la Educación Superior) porque estudié mi carrera de ingeniería industrial con todo el agrado posible. Creo que ese es el mejor estímulo para aprender.No creo tanto en la gente que dice que aprende sin esfuerzo, por condición innata, porque siempre he sobresalido a pesar de mi falta de disciplina. Entregué mi tesis y me gradúo en agosto. Voy a dedicarme a las finanzas. Está muy relacionado con la vocación que tengo desde pequeño”.

CHRISTIAN MORA APONTE, PRIMER LUGAR EN LOS ECAES DEL 2006, QUE PRESENTAN TODOS LOS ESTUDIANTES DE ÚLTIMO SEMESTRE DEL PAÍS .

Avanzan las técnicas en imágenes para conocerlo a fondo El desarrollo de técnicas de toma de imágenes como el TAC, las resonancias magnéticas y funcionales (para hacer mapeos cerebrales), las angiografías y la electromagnetoencefalografía hoy permite a los investigadores estudiar el cerebro desde el punto de vista estructural, químico y funcional. Esta imagen corresponde a una resonancia magnética funcional (RMF), tomada en el Instituto Neurológico de Antioquia. Las áreas iluminadas son aquellas en las que primordialmente se desarrollan los procesos de lenguaje de esta persona, tanto en la parte motora como en la sensitiva. Al estimular procesos de lenguaje, las áreas que los facilitan consumen más oxígeno y son identificadas por la RMF. Esta prueba sirve para ubicar otras funciones. Hoy los expertos trabajan para encontrar las de la memoria, las de algunos comportamientos y los centros de acción de algunas enfermedades y tumores.

Además permite con certeza identificar sitios lesionados para realizar cirugías sin comprometer áreas que desarrollan otras funciones.

‘Estoy reaprendiendo a leer’ “Hace dos años y tres meses sufrí un accidente cerebrovascular. Estaba hablando con unos amigos en la oficina cuando caí al piso. Veía lo que me pasaba, pero no podía moverme. Los médicos me dijeron que todo se debía a una obstrucción de la arteria carótica, en mi cuello, y que como consecuencia de eso yo había sufrido un daño en el cerebro.

“Perdí el movimiento del lado derecho del cuerpo y sufrí un trastorno en el habla. Ese día en la clínica apenas podía balbucear.

“Pudo ser peor. Corrí con la fortuna de que me llevaran rápido al hospital y que me hicieran el tratamiento adecuado. Pasada la urgencia emprendí un proceso de rehabilitacíón, que incluye terapias físicas, del lenguaje y fonoaudiología. De todos modos la vida me cambió radicalmente. Soy ingeniero de sistemas, pero sé que difícilmente volveré a ejercer: se me olvidó todo, incluso estoy ‘reaprendiendo’ a leer. Debido a mi estado de salud ya soy pensionado. Estoy dedicado totalmente a recuperarme. Tengo que hacerlo por mí y por mi familia”.

JOHNATAN LENIS RAMÍREZ, 37 AÑOS