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FORO DEL LECTOR

27 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Que haya más apretones de manos.

Señor Director: Su editorial ‘Un gesto enaltecedor’ (27-06-07) elogia con razón el apretón de manos que en evocación de la toma del Palacio de Justicia se dieron el hijo del inmolado presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía, y el ex guerrillero del M-19 Antonio Navarro Wolff. Sería estupendo ver dentro de unos meses otro apretón de manos entre Mancuso y la madre de una de sus incontables víctimas, en la inauguración del colegio ‘Carlos Castaño’. Bello fin a los crímenes de lesa humanidad.

Jairo Sandoval Franky Washington, D.C.

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Señor Director: Este es el tipo de noticias que hay que resaltar una y otra vez sin descanso. Hay que explorar en todo el país este tipo de gestos, para ver si derrotamos las malas noticias, el pesimismo y la violencia.

Cristian D. Galvis E.

El candidato del Polo Señor Director: Duras e injustificadas las críticas al senador Jorge Robledo por su actitud sobre la consulta interna del Polo. Aunque estoy más cerca ideológicamente de María Emma Mejía, reconozco que la consulta abierta la favorece y que el senador tiene razón al decir que el partido debe elegir al candidato. Lo otro permitiría el absurdo de que quienes votarán por otros en octubre elijan a su adversario del Polo. El senador es consistente: si gana, gana el partido; y si pierde, pierde el partido. Eso es democracia.

Carolina Aguilar.

Río sin esperanzas.

Señor Director: Las quejas del director de la CAR (25-06-07) parecen no tener fundamento, según el informe de la Contraloría General publicado por EL TIEMPO el 15 de junio bajo el título ‘Inversiones en el río Bogotá no han dado resultados’.

El informe dice que la CAR contrató la construcción de 21 plantas de tratamiento a un costo de 442 millones de pesos, pero estas no han entrado en funcionamiento por “deficiencias técnicas”. Ese dinero se ha refundido con el lodazal que se mueve por el lecho del río. Ante ese panorama, que perdura ya por varias décadas, cabe preguntar cuándo volveremos a tener río y cuándo se logrará una acción efectiva de la CAR a costos razonables.

Ing. Luis Eduardo Suza López.

Los columnistas.

Señor Director: Aunque sus editoriales nos ofrecen una variedad de enfoques bastante ilustrativos sobre los problemas del país, lo felicito por abrir sus columnas a nuevos analistas que tienen la suficiente distancia frente al modelo de Gobierno. Es oportuno que temas como la economía sean pensados por expertos que no son funcionarios públicos.

Carlos M. Molinares .

No es solo Buenaventura.

Señor Director: El drama de Buenaventura que comenta su editorial (26-06-07) es el mismo de otras poblaciones (Chocó, Sucre, Cartagena) y muy pronto puede ser el problema inmenso de la isla de San Andrés. Miseria, desempleo, hambre y muerte indigna, como resultado de gobiernos improvisados e inactivos de muchas décadas e incapacidad para servir a la comunidad de los políticos que esta elige, en el afán por conseguir el progreso. Estuve hace poco en San Andrés y creo que allí pronto va a estallar un gran conflicto social, pues en un espacio de apenas 21 kilómetros cuadrados ya viven hacinadas y sin nada que hacer más de cien mil personas.

Jorge Medina Robles Medellín.

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Señor Director: “Volcar toda la fuerza pública sobre Buenaventura”, como acaba de ordenar el Presidente, no va a solucionar sus problemas. La decisión debe estar acompañada, como lo señala su editorial, de “medidas igualmente drásticas” para acabar la extrema pobreza. Colombia es un país de contrasentidos.

Mientras en los países desarrollados la riqueza que movilizan los puertos se traduce en su bienestar y progreso, Buenaventura se hunde en la miseria.

‘Desventura’ sería un mejor nombre para una ciudad que es presa de guerrilleros, narcotraficantes y corruptos, y en donde fácilmente se puede observar una lujosa 4 x 4 parqueada en una vivienda que más parece una porqueriza.

Dámaso Marenco España.

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Señor Director: Su editorial es un llamado de atención al Gobierno Nacional para que ponga los ojos en la explosiva situación social de Buenaventura. Con medidas exclusivamente militaristas no se puede combatir la miseria. Es necesario atacar el problema de violencia con inversión y justicia social. Con empleo y salud, educación y vivienda digna resulta más fácil quitarle combustible a la guerra que libran los narcotraficantes, llámense como se llamen.

Delia Aguilar Yáñez.

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Señor Director: El drama de Buenaventura es la medida de la gestión social del Gobierno. La incapacidad para resolver los conflictos y canalizar los intereses de una sociedad en su mayoría miserable impide construir oportunidades legítimas. Y no teniendo otra opción se recurre a la ilegalidad, la delincuencia y el narcotráfico. El Estado pretende ahora solucionar el problema con medidas paliativas de seguridad, mientras su dirigencia cohonesta la ilegalidad en uno de los centros de salida de droga y de tráfico de armas más importantes del hemisferio occidental.

Carlos H. Quintero .

España llora a nuestros soldados.

Señor Director: Conmovedora y ejemplarizante para los colombianos la ceremonia de honras fúnebres de los tres soldados compatriotas nuestros en España. Contrasta con la indiferencia ante el permanente asesinato de los que mueren en nuestro territorio defendiendo la institucionalidad.

Saúl Charris Borelly.

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Señor Director: Es triste ver la diferencia entre el homenaje español a nuestros soldados y el cubrimiento dado por los medios a estas trágicas muertes, y la atención que reciben las bajas continuas de decenas de soldados del Ejército colombiano mientras combaten por brindarnos tranquilidad y seguridad.

Ninguna muerte es más dolorosa o importante que otra, y los soldados que caen en nuestro suelo merecen por lo menos los mismos honores que los que acaban de morir bajo otra bandera.

Édgar Castaño.

Orgullo cafetero.

Señor Director: Lo felicito por su editorial sobre los 80 años de la Federación Nacional de Cafeteros. Da orgullo pisar un aeropuerto o supermercado en el exterior y no solo encontrarse con el símbolo de Juan Valdez sino saber que por él nos identifican a los colombianos con algo bien hecho.

Lucas Tapia Arias