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Unión Europea

Hace 50 años, en marzo de 1957, los gobiernos de Bélgica, Francia, Luxemburgo, Holanda, Alemania e Italia, firmaron el Tratado de Roma con el cual sentaban las bases de lo que en la actualidad se conoce como la Unión Europea. El objetivo inicial de este tratado era acentuar la paz entre las naciones firmantes, para evitar de alguna forma conflictos internacionales, como los que se habían presentado en las primeras décadas del siglo XX, a saber, la Primera y Segunda Guerra Mundial; las cuales representan el episodio más sangriento y deplorable de la civilización contemporánea. Cabe anotar, que el deseo de evitar la guerra, es el producto de un proceso de reflexión sobre el pasado inmediato europeo, de donde se concluye, que al final de un conflicto, los supuestos ganadores también pierden, y los perdedores quedan aniquilados totalmente.

26 de junio 2007 , 12:00 a.m.

A pesar de oposiciones y tropiezos , 50 años después, la UE se constituye en el experimento más avanzado en políticas de unificación económica y cultural. De 160 millones de habitantes que conformaban su población inicial, bajo la figura de la Comunidad Económica Europea -CEE, ahora 600 millones de habitantes son ciudadanos europeos, y lo más interesante, la inmensa mayoría no quieren dejar de serlo.

Quizás, la razón principal para desear mantener la unión, consiste en la ausencia de guerras, desde su puesta en marcha, entre países europeos. Esto ha permitido un constante desarrollo económico y social, el cual anteriormente se interrumpía debido a las consecuencias de los conflictos bélicos. La UE se ha acrecentado en virtud de sus llamativos logros. De los 6 países originales se pasó a 27 miembros con democracias sólidas; la inserción de algunos como Irlanda, España, Portugal y Grecia, se hizo bajo el precepto de lograr en esos países un mayor desarrollo, a partir de las ayudas de los miembros más prósperos. La Unión Europea ejemplifica algunas de las acciones que se deberían tomar para mejorar las condiciones de vida actuales; es el mayor mercado interior del mundo, su política de restricciones a la emisión de CO2 ha disminuido la contaminación en playas y ríos, se protegen las culturas minoritarias, una sola moneda en la mayoría de países, libre circulación de los factores de producción, protección de los derechos y libertades individuales, entre otros atractivos. Pese a los tropiezos, como la negativa a la Constitución europea, y otros proyectos presentados durante estos 50 años, que no han llegado a feliz término, quizás, por el temor de perder identidades nacionales o tradiciones, hoy los euroecépticos no han podido imponer su opinión, y por el contrario, la mayoría de los ciudadanos de la región no conciben su vida sin la Unión Europea.

Ecomonista .

"A pesar de oposiciones y tropiezos, 50 años después, la UE se constituye en el experimento más avanzado en políticas de unificación económica y cultural”.