Archivo

Trabajo por el medio ambiente

En sus viajes de miles de kilómetros a lo largo del planeta, las aves migratorias corren el riesgo de electrocutarse al pasar por los cables aéreos de energía eléctrica. Este es uno de los principales problemas ambientales que producen las empresas electrificadoras en el mundo. En Colombia, la Sabana de Bogotá, el Magdalena Medio y el valle del río Magdalena en el Caribe han sido identificadas como las regiones de mayor tráfico de patos, pelícanos y garzas, entre otras especies migratorias.

26 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Por eso, conscientes de la importancia de preservar la avifauna del país, la compañía de Interconexión Eléctrica S.A. (ISA), dentro de sus proyectos de investigación e innovación tecnológica, diseñó un mecanismo de desviadores de vuelo para evitar esta electrocución, y buscó proveedores nacionales para fabricarlos y reemplazar los que eran importados a altos costos.

Cerca de 50.000 unidades fueron elaboradas por la firma Imusa de Medellín.

De esta manera, empezaron a instalarse desviadores en las nuevas líneas de transmisión que ISA está construyendo entre Bogotá y la Costa Atlántica.

Según información de la empresa, esta herramienta llama la atención visual de las aves que se dirigen hacia las líneas eléctricas y las estimula a desviar su vuelo para no chocar con ellas, con lo cual se reducen hasta en un 50 por ciento las probabilidades de colisión.

Este es sólo un ejemplo de las distintas acciones que están realizando las empresas de energía del país por mitigar el impacto ambiental que generan.

LOS TRANSFORMADORES Otro problema ambiental lo producen los transformadores que se utilizan en la distribución domiciliaria de energía, porque fueron hechos con una tecnología que afecta la capa de ozono, indica Luis Ernesto Salinas, coordinador del Pacto Global, una iniciativa de la Naciones Unidas (ONU), que busca que las entidades de todos los países acojan, como una parte integral de su estrategia y de sus operaciones, diez principios en materia de derechos humanos, trabajo, medio ambiente y lucha contra la corrupción.

Según él, para mitigar este daño, todas las empresas de distribución domiciliaria han hecho campañas de verificación de transformadores y de reemplazo, reguladas por el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

Sin embargo, indica que aún está por resolver cuál será el destino final de los desechos de esos transformadores, porque según el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos, Francia, que es el productor de estos aparatos, debe recibir los residuos, pero eso aún está en discusión.

GESTIÓN AMBIENTAL Entre tanto, en la empresa Codensa aseguran que ellos están dando una disposición adecuada a los residuos. Algunas partes de los transformadores son reutilizadas en otros procesos industriales y para los desechos peligrosos disponen, a través de un contratista especializado en gestión ambiental, de una bodega especialmente diseñada para su manejo y almacenamiento.

.

Controles al embalse del Muña Con una inversión superior a los 12 mil millones de pesos, la empresa generadora y comercializadora de energía Emgesa, en unión con la Empresa de Energía de Bogotá y el Acueducto y Alcantarillado de Bogotá han trabajado por mitigar el impacto ambiental que produce el Embalse del Muña, debido a la mala calidad del agua que almacena, proveniente del río Bogotá.

La contaminación del agua ha generado presencia de malezas acuáticas, zancudos, malos olores, roedores, deterioro paisajístico, entre otros problemas, que afectan a las poblaciones aledañas, principalmente a Sibaté.

Se estima que de las 711 hectáreas del Embalse, 550 hectáreas, aproximadamente, tenían buchón, que ayudaba a atraer a las plagas. Sin embargo, en la empresa aseguran que ya se logró, con sistemas manuales, mecánicos y químicos, liberar el buchón en un 98 por ciento del área del embalse.

Gracias a esto, se logró reducir la presencia de zancudos en Sibaté.

Según la entidad, mientras los monitoreos mensuales realizados en el 2004 alcanzaron a registrar más de 140.000 capturas de zancudos, en el año 2007 estas no han superado los 13.000 zancudos.

Pero no solo eso. Una vez retirado el buchón, éste se utilizó como materia prima para la elaboración de papel artesanal.

De esta manera nació el proyecto El Molino Papelero, liderado por mujeres cabezas de familia del municipio de Sibaté y las veredas La Unión y Pie de Alto. “Así, se logró convertir un problema ambiental en una alternativa de generación de empleo en la comunidad de Sibaté”, dicen en la empresa.

Para reducir el impacto ambiental del Muña, la empresa también ha realizado diferentes obras desde el año 2000, como la construcción de diques, Interconexión de colas del Embalse, Estudio de Manejo Ambiental de colas, rectificación de los cauces y limpieza de taludes, entre otras. Sin embargo, enfatizan en que la solución radical a esta problemática se dará en la medida en que se traten las aguas del Río Bogotá.

OTROS PROYECTOS Otras electrificadoras del país también trabajan por el medio ambiente.

Isagén, por ejemplo, tiene campañas de uso racional de la energía e implementó un sistema de gestión ambiental. La Empresa Electrificadora de Santander, por su parte, tiene programas de reforestación y promueve campañas ambientales dentro de la organización.

Así mismo, la Empresa de Energía del Pacífico (Epsa) fomenta programas educativos en el uso racional del recurso energético, al igual que Termoyopal.

De otro lado, Empresas Públicas de Medellín (EPM) creó un programa de saneamiento integral de la cuenca del río Medellín.