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Con la harina de yuca se harán plásticos del futuro

Uno de los temas que más preocupa respecto al reemplazo de los combustibles fósiles es el que tiene relación con la industria de los polímeros y de los plásticos en general, ¿sin petróleo de dónde sacar los derivados?

25 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Dos ingenieros colombianos resolvieron el tema en lo que a plásticos se refiere. Diseñaron un termoplástico derivado de la harina de yuca que puede ser empleado para la producción de platos y vasos desechables, partes plásticas para automotores y películas para proteger cultivos como los que se usan en las áreas de plátano.

Los investigadores, Carlos Eduardo Narváez y Constanza Montalvo, de la facultad de ingeniería Industrial Universidad Nacional (sede Palmira), ganaron el premio a los Mejores Trabajos de Grado 2007, con su termoplástico.

El producto, afirman los investigadores, tiene la gran ventaja de ser biodegradable, con lo cual presenta grandes ventajas respecto a los materiales sintéticos.

En la práctica, los microorganismos pueden requerir de hasta mil años para degradar un producto de origen plástico sintético, mientras que estas mismas bacterias pueden consumir rápidamente un polímero derivado de la harina de yuca.

El plástico desarrollado por la Universidad Nacional (Palmira) permite hacer películas, bocelería de vehículos y todo el menaje de desechables usado para servir alimentos y bebidas.

Cuando el producto sea usado en la agricultura para protección en cultivos de plátano, flores o verduras una vez recolectada la cosecha, el plástico queda como abono en la tierra sin efectos contaminantes.

La harina de yuca fue obtenida a partir de un proceso de extrusión.

“Se trata de una operación de la industria de plásticos, en la que por medio de presión y temperatura, un tornillo sinfín moldea la harina de yuca y el plastificante hasta conseguir el termoplástico”, explica el ingeniero Eduardo Narváez.

Se estima que Colombia dispone de 6,5 millones de hectáreas aptas para desarrollar ese cultivo y varias compañías, entre ellas unas petroleras, han decidido iniciar la siembra de yuca para ser usado como biocombustible en la producción de alcohol carburante.